El documento asegura que las tropas sirias “lanzaron numerosos ataques indiscriminados en zonas civiles densamente pobladas, lo que incluyó el uso de armas químicas”.

En particular, se indica que entre las víctimas de los ataques contra Guta Oriental el 22 de enero y el 1 de febrero se encuentran seis niños, diez mujeres y ocho hombres.

Según el texto, las municiones halladas fueron construidas utilizando cohetes de artillería de producción iraní, suministrados a las fuerzas del Gobierno sirio.

Según el informe, en la provincia de Idlib, también se usó gas de cloro en un ataque perpetrado el 4 de febrero, que afectó al menos a 11 hombres.

Los autores del comunicado aseguran que supuestamente fueron encontrados “dos cilindros de gas amarillo”.

En enero de este año los cuestionados Cascos Blancos y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) denunciaron un ataque en Guta Oriental que afectó a más de 20 personas, y agregaron que las víctimas presentaban síntomas de asfixia por cloro y acusaron del ataque a las tropas progubernamentales.

El secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, al intervenir en una conferencia sobre celebrada en París, dio por sentadoque el Gobierno sirio era el responsable de ese ataque.

Según el diplomático estadounidense, lanzara quien lanzara estos ataques, “al fin y al cabo sería Rusia quien asumiría la responsabilidad por las víctimas en Guta Oriental, igual que por otros incontables sirios atacados por desde que Rusia se involucró en Siria”.

El Ministerio de Defensa de Rusia resaltó que, por desgracia, EEUU acusó una vez más a las autoridades sirias de esos ataques basándose, ante todo en publicaciones en redes sociales y el testimonio de los propios radicales, o dejándose llevar por materiales de la famosa ONG Cascos Blancos.