Víctima del holocausto, Ana Frank, quien compartió su experiencia durante la Segunda Guerra Mundial a través de su diario, dejó un legado que actualmente está en disputa por dos organizaciones que llevan su nombre.

Los derechos de marca comercial del nombre de la adolecente judía, quien nació hace 84 años, que se cumplen mañana, los poseen el "Fondo Ana Frank" de Basilea, con sede en Suiza, y la Fundación "Ana Frank", de Ámsterdam, Holanda, que ahora se disputan el archivo familiar de Frank.

De acuerdo con información difundida en el portal en Internet "aurora-israel.co.il", entre los documentos que integran el legado de Frank destacan su famoso diario, que convirtió en uno de los libros más vendidos de la historia, 25 mil cartas familiares y fotografías de varias generaciones.

Annelies María Frank Höllander vino al mundo el 12 de junio de 1929 en Frankfurt, Alemania, en el seno de una familia judía. Fue hija de Otto y Edith, y tuvo una hermana de nombre Margot, quien era dos años mayor que ella.

Sus primeros años de vida fueron felices, sin embargo, la crisis económica y las acciones contra judíos emprendidas por el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) de Adolf Hitler (1889-1945) obligaron a la familia, en 1933, a emigrar a Ámsterdam, Holanda, donde su padre fundó una empresa.

En los siguientes años, la familia gozó de una vida de libertad y tranquilidad; etapa que se vio concluida con la invasión alemana en Polonia, que dio inicio a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), señala la biografía de disponible en el portal "annefrank.org".

Con la invasión de las tropas alemanas en Holanda, iniciada el 10 de mayo de 1940, la empresa de Otto Frank fue restringida y la familia intentó sin éxito emigrar a Estados Unidos.

Al poco tiempo, las acciones violentas contra la comunidad judía obligaron a los Frank a ocultarse en un escondite en la fábrica familiar y tiempo después en la que denominaron la Casa de Atrás, donde también se ocultaron cuatro judíos más.

A partir de 1942, viviendo en el escondite, Ana se dedicó a realizar apuntes en su diario, escribir cuentos cortos y recopilar hermosas frases de otros escritores en un cuaderno, pues deseaba que después de la guerra su diario se publicara en forma de novela.

No obstante, fue descubierta, junto con su familia, el 4 de agosto de 1944.

De acuerdo con la biografía publicada en el portal en Internet "historia.net/reportajes", la tragedia continuó para la niña judía, quien fue separada de sus padres y llevada primero al campo de tránsito de Westerbork y luego a Auschwitz, donde el 12 de marzo de 1945 murió de tifus, tiempo después de ser testigo del fallecimiento de su hermana Margot.

El único sobreviviente de la familia fue el padre de Ana, quien ya en libertad publicó el diario de su hija, el 25 de junio de 1947; desde entonces se convirtió en la voz millones de niños que murieron durante el holocausto nazi.