Diario Judío México - En unas horas el Municipio de Monterrey quedó prácticamente inundado, era increíble la cantidad y la fuerza del agua que caía.

No nos podíamos imaginar ni por un momento las consecuencias de la tormenta, el huracán “Alex” haría estragos inimaginables, miles de personas se quedarían sin su patrimonio sin agua, luz, alimentos, ciudad Anahuac quedaba bajo el agua, sus pobladores terriblemente azotados por la tragedia y así continuaba la lluvia sin parar, las avenidas principales de la ciudad, Constitución, Morones Prieto, la autopista Monterrey-Saltillo, Libramiento Noroeste, Prolongación Lincoln, el tramo de Santa Catarina y Anillo Periférico, tendrían graves consecuencias. Quien conoce Monterrey sabe que es una ciudad de emprendedores, de gente trabajadora, que ha salido airosa de situaciones graves como el huracán Gilberto mas ahora la sorpresa de encontrarnos en una semidestrucciòn nos hace ver nuestra ciudad desde otra perspectiva.

El agua cedió muchas horas después y como dice el dicho después de la tormenta llega la calma, por las noticias veíamos las imágenes y no creíamos lo que nuestros ojos veían, la Avenida Constitución una de las principales arterias de la ciudad quedaba en partes con un sólo carril, el agua que corría por el Río Santa Catarina llegaba hasta la avenida y los carros go-karts que unos días antes servían de distracción el agua se los tragaba, así como el campo de golf, y los puestos del mercado sobre el río.

¿Qué había pasado? 65 puentes cerrados, hacia el lado poniente de la ciudad cerca de la colonia Vista Hermosa donde habitamos la mayor parte de los miembros de la comunidad judía, la avenida Leones se encontraba cerrada, piedras y rocas que cayeron del cerro estaban en un lado de la avenida. Esto no fue como el Gilberto no hubo vientos huracanados no hubo estruendos de la llegada de un huracán, el cielo se abría para dar paso al desastre. Piedras destrozaron techos, paredes de tejabanes y casas de material los habitantes de colonias con bajos recursos han visto sepultadas sus pertenencias, caminan entre piedras con la ilusión de encontrar algo, de rescatar de entre los escombros algún objeto que les pueda servir. Los niños caminan sin zapatos, sus casas han desaparecido, en algunos casos habrá quedado un cuarto lleno de piedras, enlodado y en el cual es difícil habitar. Se empiezan ha organizar centros de acopio, el agua empieza a faltar y surgen quien quiere aprovecharse de tan terrible situación para venderla mas cara, obviamente la Profeco esta al día y son sancionados, como puede ser posible que la gente se aproveche del dolor ajeno ¿dónde está la moral de las personas?

En la comunidad judía se hizo un llamado para reunir agua embotellada, pañales, leche y latas para los necesitados, poco a poco se empieza a ver movimiento en las calles 10 días de lluvia, en principio interminable los siguientes días ha ido cesando.

Es momento que los estados demuestren su solidaridad en estos momentos no importa cuanto, es ahora, no dejarlo para mañana o decir Monterrey es una ciudad que no necesita de los demás como muchos creen, hay que dar y apoyar hay que juntos emprender el camino de la reconstrucción de esta gran ciudad.

Hay que trabajar, no solamente los gobernantes tienen mucho que hacer, la responsabilidad es de todos, la ciudad no se ha parado hay que continuar con la vida diaria, apoyar lo mas que se pueda para que en poco tiempo podamos salir airosos una vez mas de esta catástrofe natural.

Todo nos da una lección de vida y contra la naturaleza no se debe uno enfrentar, el Río Santa Catarina como su nombre lo indica es un RIO que agua lleva, a veces seco, a veces como ahora un verdadero río, no debemos construirlo no debemos invertir, hay que dejarlo descansar para cuando el agua fluya dejarla tranquilamente pasar.

Para terminar quiero agradecer de antemano el apoyo solidario que nos puedan brindar a D`gracias en nuestra comunidad no nos vimos afectados pero recordemos que el que ayuda al prójimo sin importar raza, credo o religión, será Bendecido.