Diario Judío México - En la literatura mística judía sobresale la figura inquietante del “”, una criatura artificial a la que la magia ha infundido vida. ¿Anticipa al nuevo espécimen posthumano, parte hombre y parque máquina?

De acuerdo con una leyenda cabalística, el más famoso fue fabricado hace unos siglos por el gran rabino de Praga. El autómata fue dotado de movimiento y cierta independencia al aplicare un pergamino sobre el cual estaba escrita una fórmula secreta para nombrar a Dios.

El historiador inglés Paul Jonhson, en su libro “La historia de los judíos”, se detiene en esta figura fascinante elaborada por los jasidim, partidarios de la forma devota del judaísmo en la oriental.

En la comunidad judía de la diáspora, que vivía en los guetos de la Edad Media, se desarrolló la Cábala, término que condensa el saber esotérico que practicaban los rabinos (maestros religiosos).

La cábala práctica es una forma de magia a través de la cual no sólo se puede descifrar el pensamiento divino, sino operar en la realidad, exorcizando los demonios, a veces combinando letras o realizando fórmulas especiales.

El más formidable ejemplo de magia –cuenta Jonhson- era la creación de un , un hombre artificial al que un maestro cabalista “podía insuflar vida pronunciando uno de los nombres divinos”.

Entre los siglos XV y XVII la idea cobró fuerza en las comunidades judías del este europeo, que sufrían particularmente el antisemitismo. Así, la capacidad de fabricar un fue atribuida a todos los hombres de santidad y saber cabalístico.

Se infundía vida al con el fin de que ejecutase diferentes tareas, entre ellas defender a los judíos de sus enemigos gentiles (cristianos).

El relato folclórico judío cuenta que en el siglo XVII, el rabino Low ben Bezalel (el Maharal de Praga), tomó arcilla y agua del río Vltava (Moldava), modeló una figura humana y le dio vida.

Se le atribuye, así,  haber creado a un golem para defender el gueto de Praga de ataques antisemitas, así como para atender también el mantenimiento de la  Vieja-Nueva (Altneuschul).

“Pero a veces –aclara el historiador inglés– un golem se descarriaba y descontrolaba totalmente, lo cual generaba una nueva colección de relatos de terror”. Es decir, esta figura cabalística, la existencia de un golem, que por definición es una criatura sin alma, siempre es inquietante.

Se cree que aquí reside el origen ocultista del mito de Frankenstein, la creación literaria de la inglesa  Mary Shelley. Se trata de un ser creado con partes diversas de cadáveres diseccionados, al cual le es otorgada la vida por Víctor Frankenstein (su creador) durante un experimento.

En la cultura moderna el golem se ha convertido en la figura metafórica más sugerente para describir los nuevos especímenes de la ciencia, como robots, androides y cyborgs, de los cuales se hace eco especialmente la ciencia ficción.

Algunos tecnólogos anticipan que en breve comenzará una hibridación entre el ser humano y la máquina, haciendo que la mentada evolución origine un especímen posthumano, el cyborg del futuro.

¿Será el golem de la cábala, un monstruo incontrolado que se volverá contra su propio creador, el hombre? ¿Esta figura de la leyenda judía anticipa épocas oscuras por llegar?

¿Da ella una clave interpretativa crucial para describir la posible evolución de nuestra civilización técnica?

VIAEl Día
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