Diario Judío México - El presidente, Reuvén Rivilin, dijo que no puede negarse a rubricar la polémica Ley del Estado Nación -que reserva el derecho de autodeterminación solo al colectivo judío, que conforma el setenta y cinco por ciento del país- pero anunció que, si la firma, la firmará en árabe, idioma al que la ley retira su estatus de lengua cooficial del país.

“No puedo no firmar la ley, si lo hago, tendría que dimitir. Pero si la firmo, la firmaré en árabe”, advirtió en una crítica a la recién aprobada norma, que tiene rango de ley constitucional, afirma la identidad judía del país y degrada al árabe a una lengua “con carácter especial”.

“El Estado de es un Estado judío y democrático, que es uno y el mismo. Esta sabia y delicada ecuación es el secreto de la existencia y el éxito del Estado”, declaró el mandatario, según informó la emisora de radio pública Kan.

Rivlin indicó que el Gobierno es responsable de que los jóvenes del país, “judíos y no judíos por igual, no solo tengan igualdad de oportunidades para realizar sus sueños, sino también para sentirse que pertenecen, que forman parte, que el Estado es su hogar”.

En cuanto la controvertida ley que fue aprobada el pasado 19 de julio, líderes de la comunidad drusa y tres diputados interpusieron un recurso ante la Corte Suprema por considerarla “discriminatoria”.

Al cabo de unos días, un centenar de militares drusos en la reserva emitieron una protesta formal.

Desde entonces, varios ministros se han mostrado críticos con el contenido del texto por el malestar generado y han sugerido enmiendas.

El parlamentario árabe israelí laborista, Zouheir Bahloul, dimitió de su escaño y dos comandantes drusos del Ejército han hecho lo mismo.

En Tel Aviv, se reunieron alrededor de mil personas en la céntrica plaza de Habima para protestar contra la norma lo que los organizadores llamaron “la mayor clase de árabe del mundo”, donde se efectivamente se impartieron clases de árabe y actuaron varios artistas, entre ellos, las cantantes Ajinoam Nini (conocida como Noa) y Mira Awad.

El Parlamento (Knéset) aprobó, con 62 votos a favor, 55 en contra y dos abstenciones, la Ley Básica que destaca a como “el hogar nacional del pueblo judío”.

Según sus promotores, el objetivo es proteger la identidad judía del país; sin embargo, sus detractores temen que supondrá la discriminación de las minorías en y especialmente de la comunidad árabe, un 20 por ciento de la población del país.