Nadav Lapid, estrella en ascenso del israelí, lanzó un ataque abrasador contra la en su país con la entrada de "Ahed's Knee" en Cannes, al decir que sus compatriotas siguen "enfermos y cegados" por la política.
El director, de 46 años, ganó el primer premio en el Festival de de Berlín en 2019 por "Sinónimos", una vagamente autobiográfica sobre un joven que intenta deshacerse de su identidad israelí cuando se muda a París.

Nadav Lapid (centro), en el Festival de Cannes.

Nadav Lapid (centro), en el Festival de Cannes.
(AP)
Su último film, en competencia por la Palma de Oro en Cannes, también se basa en un evento de la vida real: una llamada que Lapid recibió de un funcionario israelí, invitándolo a presentar una película en un remoto pueblo del desierto, pero también pidiéndole que firmara un formulario prometiendo ceñirse a ciertos temas aprobados.
Hablando en Cannes, Lapid dijo que su mayor preocupación es ver cómo tales movimientos obligan a los artistas a autocensurarse. “Lo triste en Israel es que no tienes que poner tanques frente al Fondo de de Israel, no tienes que arrestar a un director y meterlo en la cárcel como en Rusia. Es efectivo decir 'basta de política, chicos, hablemos de la familia '. Lo que me molesta no es la del estado, sino cuando la se vuelve parte de tu alma, de tu mente. desde adentro. Te acompaña como una sombra", añadió.
Lapid comentó que en realidad acogió con agrado el empeoramiento de la bajo los recientes gobiernos de derecha, sobre temas como el trato a los palestinos, ya que significaba que los artistas finalmente estaban probando la misma represión que experimentan otros sectires de la sociedad.

Escena del film "Ahed's Knee", de Nadav Lapid.

Escena del film "Ahed's Knee", de Nadav Lapid.
(Gentileza)
"Era un país tan opresivo para una parte de su población pero, al mismo tiempo, los cineastas tenían total libertad", dice. "Se convirtió en una especie de broma", agregó. Ahora, según él, las autoridades habían mostrado sus verdaderos colores.
Lapid desestimó la idea de que cualquier cosa pueda cambiar con el fin del reinado de Benjamin Netanyahu. "No creo que haya ninguna razón para pensar que los problemas que realmente importan en la sociedad israelí cambiarán debido a esta nueva realidad política", expresó. "Esta enfermedad todavía está ahí ... la gente permanece totalmente ciega. El alma israelí todavía vive este estado interminable de victimización", opinó.

Mansour Abbas, aquí hablando con el primer ministro Naftalí Bennett, encabeza el primer partido árabe que es miembro de una coalición de gobierno.

Mansour Abbas, de Raam, y el primer ministro Naftalí Bennett. Lapid no cree que vaya a cambiar algo con el nuevo gobierno.
(AP)
Pero el film Ahed's Knee también es una advertencia de que luchar constantemente contra el sistema puede ser contraproducente.
"No creo que esté haciendo películas de derecha o de izquierda. Están llenas de contradicciones", señala. "Al final de la película, ves cómo oponerse al estado es la única opción posible, pero por otro lado, al final, tienes exactamente las mismas enfermedades contra las que estás luchando", finalizó el premiado director israelí.