El cirujano Schroeder Josh, del , un hombre de una increíble modestia, se hizo un tiempo entre operación y operación para recibir a la Agencia AJN, en el marco de los 70 años del Estado de . “En Jerusalem mucha gente vive como en el tercer mundo con problemas de salud, pero tienen la posibilidad de asistir a Hadassah y recibir tratamiento médico propio del primer mundo, algo que no pasa en ningún lado”, indicó.

El Centro Médico Hadassah es tal vez el mejor ejemplo para reflejar la historia del Estado de en sus 70 años de existencia. Cuenta con un historial de logros y éxitos, no solo desde el punto de vista profesional, sino también desde el humano.

En el marco del 70 aniversario del Estado judío, la Agencia AJN dialogó con el doctor Schroeder Josh, cirujano ortopédico especializado en deformidades en niños y adultos y cirugía robótica de la columna vertebral, la primera realizada en el mundo.

Diario Judío México -

El doctor Josh nacido en , hijo de padres estadounidenses, se especializa en operaciones de columna vertebral. Hasta aquí podría parecer un caso sencillo de un médico desempeñándose en su tarea, pero tal como él lo definió: “Lo hacemos como en muchos otros lugares en el mundo, pero nosotros todo el tiempo tratamos de avanzar hacia adelante, de innovar”. Y es así que en Hadassah surgen nuevos desarrollos y tratamientos, los cuales salen a “conquistar el mundo”. Como ejemplo brindó: “Empezamos a usar robots para operaciones de columna vertebral hace ya más de diez años”.

Josh explicó cómo es que el Centro Médico donde trabaja, un ejemplo en tecnología de avanzada y, desde el punto de vista humano, un ejemplo de convivencia y tolerancia.

“La compañía israelí Mazor Robotics Renaissance del Centro Tecnológico Technion vino al Hadassah a mediados de los años 90 y así ingresamos al Departamento de Ortopedia robots para intervenciones quirúrgicas”, recordó Josh.

El profesor Meir Libergal, director del Departamento de Ortopedia y Leon Kaplan, director de la Unidad de Columna Vertebral, fueron quienes ingresaron los sistemas para las operaciones informáticas. Esto ayudó a que las operaciones sean más precisas y se pueda reducir el margen de error a cero.

“Esto es como la diferencia entre viajar de un lugar a otro con un mapa a hacerlo con GPS o Waze y todas las tecnologías fantásticas que nos ayudan a llegar más rápido y también más seguro”, resumió.

“En relación a tecnologías intentamos avanzar aún más, no es suficiente que tomamos un robot para hacer una parte de la operación, por eso ahora usamos un segundo robot”, explicó Josh.

“Lo que hace este segundo robot es tomar las imágenes más precisas, porque así como en un viaje desde Jerusalem a Tel Aviv hay imprevistos y la aplicación que nos notificaba un tiempo de viaje, de pronto nos informa que el trayecto demorará más por un accidente o la razón que sea, lo mismo pasa en una intervención. No siempre lo que viste antes de empezar es lo que pasa en el medio de la operación”, explicó Josh, quien además pasó varios meses como voluntario del Ejército israelí en un campamento de refugiados en Uganda y fue también miembro del AO Research Institute en Davos, Suiza, donde se especializó en la regeneración de cartílagos y discos.

“El sistema de imágenes que poseemos nos ofrece ver en cada momento dónde está cada cosa. La información que recolectás pasa inmediatamente al robot y éste se corrige a sí mismo a la vez que nos lleva a los lugares correctos cuando hacemos revisión”, explicó.

¿Para qué sirve esto? “Esto evita consecuencias post operatorias, como por ejemplo parálisis que puede ocasionarse por un error de precisión de milímetros en la intervenciones”, indicó.

La primera cirugía robótica dual en su tipo se realizó el 23 de abril en el Ein Kerem en Jerusalem. Este avance ayudó en la reparación de una fractura espinal severa sufrida por Aharon Schwartz, un obrero de 42 años en Jerusalem, quien resultó herido en un accidente de trabajo, fracturándose la pierna en dos lugares y rompiendo seis vértebras espinales. La cirugía de tres horas tuvo lugar en el moderno quirófano híbrido subterráneo en la torre del hospital Sarah Wetsman Davidson de Hadassah.

¿Cuándo comprendieron o sintieron la necesidad de adoptar este paso?

-Tres años atrás comprendimos que esto era necesario. A los ingenieros les tomó aproximadamente un año y medio lograr que entre ambos robots se intercomuniquen. Tenés por ejemplo Waze y tenés un auto híbrido. Tenés que conectar uno con el otro el interface, el hecho de que uno hable hebreo y el otro chino, implica que no solo hay que traducir y lograr que se comuniquen, sino que no puede haber margen de error. Esto significa que hay que convencer a Siemens en Alemania y a Mazor en de que nosotros trabajamos a ese nivel. Nadie lo había pensado antes. Hoy lo hacemos todo el tiempo. Y en otras partes del mundo también.

-¿Cómo está el respecto al tema de columna vertebral?

-Estudié en Estados Unidos. Hice entrenamiento en el mejor hospital allá en Ortopedia, el Hospital for Special Surgery de New York. Todo lo que nosotros hacemos acá, también lo hacen allá. Hoy Hadassa como hospital les ofrece a sus pacientes tratamientos que están a nivel de los mejores centros de salud del mundo. Hacemos cosas que pocos hacen en el mundo.

No obstante a esto, el investigador destacó que “Jerusalem tiene muchas poblaciones especiales”. “En todo el planeta tenés o primer o tercer mundo. En el primer mundo, por ejemplo París, Londres, Nueva York o Buenos Aires, la gente tiene una vida normal y cuando tiene un problema de salud asisten al médico y reciben tratamiento. En el tercer mundo si hay un problema, existe tal y, o se muere o vive con esa falencia. Jerusalem es especial ya que hay mucha gente que vive como en el tercer mundo con problemas de salud, pero tienen la posibilidad de asistir a Hadassah y reciben tratamiento propio del primer mundo. De este modo, ves problemas que nunca se habían conocido, y al enfrentarnos a éstos no sabemos qué hacer”.

A modo de ejemplo citó casos de niños de los territorios palestinos. “Vi un niño con dos columnas vertebrales, por cuestión genética. Nació en Shjem y lo trajeron acá. Tengo también un adolescente de 15 años que lo trajeron de los territorios porque recibió un disparo en la columna ¿Qué hacemos con él? tiene una bala dentro de la columna. Nadie sabe cómo sacarla. Si pasa en un lugar remoto puede seguir viviendo así por el resto de su vida”, aseguró.

“En lugares líderes en medicina estas problemáticas no se ven. Jerusalem es la ciudad con más casos de síndrome de Down en el mundo”, dijo, a la vez que se preguntó y respondió a sí mismo: “¿Por qué? porque no se practican abortos. Estas poblaciones nos presentan desafíos que nosotros nos rompemos la cabeza para resolverlos. Además de la infraestructura de un hospital que sabe cómo manejarse con todo lo que se presente, tenemos aquí excelentes enfermeras y anestesistas. Pero también se necesita el cerebro judío atrás que piense en cómo resolver estos problemas”.

-¿Qué pasará con la medicina en la próxima década?

-Es un gran desafío. Para construir futuro hay que invertir mucho. Se necesita mucho apoyo para nuevas tecnologías, para todas las cosas fantásticas que puedan salir de acá. La pregunta es cómo traer y preservar la capacidad de avanzar. Lo importante es el futuro y esto requiere de inversiones para tecnología, universidades y estudios. Mi sueño es que se llegue a operaciones que se hagan de forma totalmente automática, donde yo solo observo. Quiero que en tratamientos en lo que no puedo ayudar, poder dar esperanzas a los pacientes como en casos de parálisis y traumas. Para poder llevar a cabo esto, se necesita apoyo e inversión, tanto desde el gobierno como la filantropía para ayudarnos a llevar a cabo esto.