La esposa de Ron Arad manifestó que Israel no debería «pagar un precio» para traer de vuelta los restos de su marido si se determina definitivamente que el piloto, que ha estado desaparecido desde 1986, está muerto.

En una extensa publicación en su cuenta de Facebook, Tami Arad negó que algún agente del hubiera sufrido daños físicos mientras buscaba a su esposo, luego de que un columnista del periódico Haaretz dijera que era inmoral arriesgar vidas para recuperarlo.

A comienzos de esta semana, el primer ministro Naftalí Bennett reveló que la agencia del servicio secreto israelí se embarcó recientemente en una amplia gama de esfuerzos en busca de información sobre Arad, de quien se sabía que estaba bajo la custodia de grupos terroristas libaneses.

“No se arriesgó la vida de ningún soldado en la última operación”, precisó Tami Arad. «Verifiqué con los más altos funcionarios del antes y después de la misión y estoy convencida de que dicen la verdad».

“Durante los años en los que buscaron a Ron, no murieron soldados ni agentes del Mossad”, agregó.

Arad también hizo hincapié en que su familia pidió regularmente que no se arriesgue la vida de ningún soldado en misiones para encontrar información sobre su esposo.

“También solicitamos que, en caso de que se descubra que Ron no está vivo, no paguen un precio para traerlo de vuelta. No porque no sea importante para nosotros traerlo a casa, sino porque creemos que esto salvará las vidas de los cautivos en el futuro», manifestó Arad.

«Hemos solicitado y seguimos solicitando que continúen buscando a Ron el mayor tiempo posible, con la condición de que no haya riesgo de vida», concluyó.

Ron Arad desapareció en 1986 cuando volaba un avión F-4 como parte de una misión del ejército israelí. Arad estaba atacando varios objetivos terroristas en la región del sur del Líbano, cuando por una falla sufrió un accidente. Arad y el piloto abandonaron la nave. Su compañero, Yishay Aviram fue rescatado por un helicóptero israelí mientras que Arad fue capturado por la organización chiíta «Amal».

Durante los dos primeros años de su secuestro, se mantuvo el contacto con Israel a través de cartas e incluso una fotografía. Luego se estima que Arad fue trasladado a manos de Irán o de otra organización chiíta. El 5 de Mayo de 1988 se recibió la última señal de vida. Algunos informes relacionados con el movimiento terrorista indican que Arad murió en el año 1988 cuando intentó escapar de sus captores.