Decenas de fieles judíos reanudaron esta semana la tradicional peregrinación, la Hilulá, interrumpida en la década del 1960 en la ciudad marroquí de Mequinez, tras la restauración de su histórico cementerio.

Es la primera vez que peregrinos judíos regresan a esta ciudad emblemática de la presencia judía multisecular en el norte de desde que el país normalizó sus relaciones con Israel en diciembre de 2020, bajo el impulso del expresidente estadounidense .

Los fieles, en su mayoría de origen marroquí, vinieron el miércoles y jueves al cementerio, abandonado durante décadas y recientemente rehabilitado del antiguo “Melá” (barrio judío) en la ciudad imperial, para honrar a sus “tsadikims” (los santos y rabinos famosos).

 

Una peregrinación enmarcada por un importante dispositivo policial.

“No tengo palabras para describir lo que siento. Mi ansiado regreso a mi ciudad natal después de años de ausencia es maravilloso”, confía al AFP André Derhy, un franco-marroquí de 86 años, recorriendo los callejones de Beth Haim (“Casa de la vida” en hebreo) de Mequinez.

“Es un gran orgullo poder seguir las huellas de mis antepasados que descansan aquí”, explica el rabino Niddam, un israelí de 31 años, que visita el reino por primera vez.

La restauración del cementerio, erigido en 1682 pero en decadencia, se inscribe en el marco de un programa de rehabilitación de más de 160 cementerios judíos de , iniciado por el rey Mohamed VI en 2010.

La comunidad judía marroquí, estimada hoy en día en 3.000 personas, sigue siendo la más importante de África del norte, a pesar de una salida masiva hacia Israel después de la creación del Estado hebreo en 1948.

Los cerca de 700.000 israelíes de ascendencia marroquí han mantenido a menudo vínculos muy fuertes con su país de origen.

Presente desde la antigüedad, y reforzada en el siglo XV por la expulsión de los judíos de España, esta comunidad alcanzó 250.000 almas a finales de los años 1940.

– Perpetuar la memoria –

En Mequinez, un centenar de peregrinos con velas en las manos recorren las tumbas cubiertas de cal blanca.

Un puñado reza con fervor ante la estela del rabino Rafael Berdugo, “maestro de la Torá” fallecido en 1821.

“Esta reunión es la prueba de que se puede hacer de un campo de ruinas un lugar para perpetuar la memoria de los judíos marroquíes”, explica a la AFP Serge Berdugo, secretario general del Consejo de la comunidad israelita de Marruecos.

Si bien la causa palestina sigue recogiendo la simpatía del pueblo marroquí, la normalización de las relaciones con Israel no suscita grandes protestas.

Para Yuseph Israel, originario de Tetuán (norte) y juez de la sala hebrea de Casablanca, “ siempre fue un ejemplo de convivencia religiosa”.

Mucho antes de la normalización, “ e Israel siempre mantuvieron relaciones de paz. Muchos israelíes visitaban el país”, añade el rabino Niddam.

Antes de la restauración de los vínculos, el reino recibía cada año entre 50.000 y 70.000 turistas judíos, en su mayoría procedentes de Israel.

Con el lanzamiento de enlaces aéreos directos, espera acoger hasta 200.000.

Gilles Berdugo, un israelí de origen marroquí nacido en Mequinez, aprovechó la peregrinación para regresar por primera vez a Marruecos, que abandonó en 1970 a los 11 años.

“Regresé al barrio y resurgieron todos mis recuerdos, es como si nunca me hubiera ido”, testimonia este inspector de la Educación Nacional israelí, que se instaló con su esposa y sus seis hijos en una tienda de campaña en la que se rezaron en honor del rey Mohamed VI.

Para sus hijos, que visitan por primera vez Marruecos, la experiencia es “intensa”.

“Crecimos con las historias de nuestro padre y es como si por fin encontráramos una pieza faltante de un rompecabezas (familiar)”, sonríe su hijo Avishai, de 30 años.

Muy emocionado, Gilles Berdugo felicita a por “un trabajo excepcional de preservación de su memoria plural”.

“Este viaje tiene un simbolismo enorme para mis hijos y vivirlo con ellos no tiene igual”, afirma con lágrimas en los ojos.

Fuenteinfobae

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