Diario Judío México - Grupos radicales judíos han llamado a la “guerra santa” por el presunto acuerdo entre y el Vaticano sobre el futuro del Cenáculo, quienes se manifestaron hoy junto a la Iglesia que lo alberga, situada al sureste de Jerusalén.

Decenas de judíos ultraortodoxos protestan contra un supuesto acuerdo secreto entre el Gobierno de y el Vaticano para que este disputado templo quede bajo la jurisdicción de la iglesia Católica.

El complejo, situado extramuros, es sagrado para las tres grandes religiones monoteístas, ya que además de ser el lugar que Santa Helena identificó como el de la Última Cena, los judíos consideran que alberga la Tumba del mítico rey David y los musulmanes otomanos lo utilizaron como mezquita.

La Tumba y el Cenáculo, se encuentran en un mismo edificio, casi estableciendo una relación directa entre el linaje de David y el de Jesús, según la descripción que hace el Evangelio de Mateo.

Los grupos nacionalistas judíos se oponen a las negociaciones que y el Vaticano mantienen desde hace dos décadas sobre el futuro de ese lugar de culto cristiano que el papa Francisco visitará el próximo 26 de mayo, siguiendo los pasos de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

ha desmentido las informaciones de que haya siquiera un acuerdo en ciernes, lo que no ha convencido a los extremistas.

Según la convocatoria a una protesta en el Cenáculo, el Gobierno de Benjamín Netanyahu “ha decidido entregar al Vaticano la parte superior de la Tumba de David”, lo que consideran una “desfachatez”.

“La demanda del Vaticano para obtener la soberanía sobre un pedazo del territorio judío en el Monte Sión es una desfachatez y una afrenta, una desfachatez sin precedentes, cruza todas las líneas rojas y es un llamamiento a la guerra”, se indica en la convocatoria.

Uno de los involucrados en la organización de la manifestación es Simja Kook, rabino jefe de la ciudad de Rejovot, al sureste de Tel Aviv, quien ve el supuesto acuerdo como una “catástrofe nacional”.

En declaraciones a Arutz 7 el pasado viernes, el rabino consideró que la eventual cesión del lugar de culto es “como decir que los cristianos son los continuadores del rey David, y esto podría conducir a una ola de conversiones al cristianismo”.

Para evitar que se concrete cualquier posible trato, los convocantes de la protesta exhortan a los judíos “a salir a una guerra santa rápidamente, antes de que caiga el reino de David”.

El Cenáculo, venerado desde el siglo XIV como el lugar de la institución del sacerdocio ordenado y de los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia, ha cambiado de manos a lo largo de la historia, y desde 1967 lo administra .

La Santa Sede pide su entrega desde hace décadas y el problema forma parte de la agenda bilateral entre los dos estados desde que establecieron relaciones en 1993.

El papa Francisco abordará el asunto con las autoridades israelíes en su próxima visita, que los nacionalistas judíos ven con temor por las implicaciones que podría tener.

Yosi, un manifestante haredim (ultraortodoxo) de 37 años, vestido con el tradicional pantalón negro y la camisa blanca con los flecos sagrados, calificó de “normales” las tensiones que han estallado en los últimos días a causa de los actos vandálicos de radicales judíos contra palestinos, cristianos y musulmanes.

Mientras, el rabino jefe de la Yeshiva (escuela judía), alojada en el complejo del Cenáculo y la Tumba de David, Avraham Goldstein, aseguró que el lugar se ha convertido, sobre todo, en una atracción turística y que debería ser un ejemplo de convivencia entre las tres religiones.

“¿Por qué cambiar el estatus? Debe ser un lugar de peregrinación, de convivencia y de paz para todos”, subrayó el rabino, quien dijo estar “feliz” de recibir y saludar al papa Francisco durante la homilía que celebrará en el disputado edificio en su próxima visita a Tierra Santa.

“Será el cuarto papa al que tenga el gusto de recibir. Será más que bienvenido”, recalcó.