Foto: Los 8 fusilados del seccional 20 del P.C.

Diario Judío México - Se cumplen 40 años del asesinato de 8 obreros comunistas en la seccional 20 del Paso Molino por parte de las fuerzas de seguridad. Siete murieron en el momento y un octavo luego de once días de agonía.

Terrible despertar en la mañana de Abril, con los anuncios en las noticias que 8 compatriotas integrantes del Partido Comunista Uruguayo (PC) que pacíficamente estaban en su local partidario, habían sido asesinados en un “confuso” incidente con las Fuerzas Armadas.

Fue el comienzo descarado, de lo que posteriormente fue un golpe militar que desestabilizó la democracia en esta llamada “Suiza de América”.

Algo muy profundo me alteró, en el día anterior había estado en el local central del P.C. que integraba en aquel momento de mi juventud. En la vieja casa de la Ex calle Sierra, con casi un centenar de compañeros; donde de golpe irrumpieron la sede del Partido el “Ejército”, con una balacera inacabable y docenas de ellos armados. Nos gritaron entre el ruido de los impactos de balas, que se oían dentro y fuera del local Central. Con golpes y estampidos no hicieron tirar al suelo y cuado alzabas la mirada, te pegaban un culatazo de sus armas. Naturalmente pensaba que ya habían caído muchos y no sabía bien que pasaba? La oscuridad, la vida, los ideales y el futuro reinaron entre estampidos, patadas, gritos de todos, pensando siempre lo peor.

Un milagro quiso que a pocas cuadras del lugar, estaba el parlamento y la inmensa mayoría de los legisladores acudieron a dicha casa del Partido. Los estampidos habían llegado hasta el propio Palacio Legislativo.

Con la presencia de los legisladores el “escuadrón de la muerte” (ya luego supimos que era una provocación) se retiraron.

El centenar de compañeros presente, ninguno estaba herido, las balas habían sido de salva, pero habían seleccionado 15 militantes para ajusticiarlos, y crear el clima provocador.

Recuerdo que entre ellos estaba el Dr. Liberoff, compañero que lo apreciaba mucho, ya que en varias oportunidades salimos por temas partidarios y me pedía ir a los “cantegriles” a atender pacientes imposibilitados de pagar una mutualista y menos a un médico. Pude ver como le intentaban regalarle algo o darle algún dinero de pago y él no aceptaba. De ahí mi sensibilidad de verlo vivo, en aquel entonces fue mucho mayor.

Esa noche luego de llevar en el Woksvagen a la compañera Rosita, volví a casa y no podía creer que iba a dormir en mi cama casi como si nada hubiese pasado.

Pero al día siguiente parecería que ese mismo Escuadrón de la muerte”, eligió otro lugar de provocación y asesino a los 8 compañeros de la calle Agraciada.

En el entierro estaba desde Monseñor Parteli Arzobispo de Montevideo y cintos de miles de ciudadanos indignados.

Alterados todos por los acontecimientos y el deseo de venganza, me hace recordar entre bronca y temor, las palabras sabias de Arismendi: NO COMPAÑEROS, “AL FASCISMO SE LO COMBATE CON LAS MASAS EN LA CALLE” había tomado fríamente una estrategia y no se dejó llevar por la provocación.

Aunque ahora nada acompaña en mi pensamiento, aquella ideología, aunque no acepto el marxismo-leninismo, ni el marxismo como interpretación única de nuestra sociedad; aunque soy progresista y apoyo a la democracia representativa, creo firmemente que los esfuerzos y las vidas de esos compañeros caídos o presos por la dictadura: NO FUE EN VANO. Fue un esfuerzo contra fuerzas oscuras y por formas democráticas, contra el fascismo que se venía. La resistencia fue imprescindible para el futuro.

Por eso nuestro honor a aquellos compañeros que con el lema: “AL FASCISMO SE LO COMBATE CON LAS MASAS EN LA CALLE” cayeron o sufrieron la cárcel o tortura.