El libro “La Paz en ”, en el cual Castro invirtió 400 horas de trabajo, fue presentado esta semana acompañado de la transcripción de conversaciones con líderes rebeldes, fotos e informes de inteligencia de delegados cubanos en la nación sudamericana.

Diario Judío México - Castro, de 82 años, hizo un compendio de las relaciones de la isla con la guerrilla colombiana, especialmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de (FARC) y su intermediación ante los gobiernos de Bogotá para lograr una distensión del conflicto, pero aclarando que nunca fue más allá de lo que pidieron las partes.

El volumen detalla en 14 capítulos los encuentros del líder cubano con los comandantes rebeldes de las FARC, con algunos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) — la segunda fuerza rebelde– y con los presidentes Andrés Pastrana y César Gaviria.

“Marulanda comprende las realidades del país y la época en que le tocó nacer. Estaba lejos de ser el bandido y narcotraficante que se empeñaron siempre en presentar sus enemigos”, escribió el ex mandatario.

Sin embargo, marcó sus diferencias como la concepción de una “guerra prolongada” para tomar el poder de Marulanda o el de civiles. “Es conocida mi posición (contraria) a cargar con los prisioneros de guerra, a aplicar políticas que los humillen o someterlo a las duras condiciones de la selva”, expresó.

Castro dio especial importancia al informe reservado de 1999 de uno de sus enviados, el director de América del Partido Comunista de , José Arbesú, quien fue su enlace con Marulanda.

“Podríamos caracterizarlo de hombre carismático, con mucha autoridad, con cultura autodidacta y malicia campesina, es detalloso y se ocupa mucho de su tropa”, se lee en el documento presentado por Arbesú a Castro sobre Marulanda.

Pese a no haber asistido a la reunión planeada con Pastrana en San Vicente del Caguán en 1999, Marulanda tenía un campamento a solo una hora del lugar.

“Apreciamos una guerrilla –la que vimos allí– muy disciplinada y bien armada, con un nivel cultural aceptable y con mucha integración de mujeres”, agregó el informante.

Durante el lanzamiento del libro, Arbesú aseguró que ningún movimiento guerrillero de había recibido armas de . En cambio Castro relató en su libro que si fueron entrenados algunos rebeldes salvadoreños.

Paralelamente mencionó sin detallar que las relaciones de con uno de los sucesores de Marulanda, Alfonso Cano “no siempre” fue “amable”.

también fue varias veces llamada por los gobiernos de turno para intermediar –exitosamente– con grupos rebeldes, como el caso del de Jaime Betancourt en noviembre de 1983 y Juan Carlos Gaviria en 1996, hermanos de los presidentes Belisario Batancourt y César Gaviria respectivamente.

Otro caso relatado en detalle por Castro fue la participación de La Habana en evitar una masacre tras el asalto del grupo M-19 a la embajada dominicana en Bogotá. Diplomáticos latinoamericanos, observadores y rehenes lograron salir pese a las intenciones del mandatario colombiano Julio César Turbay Ayala de concluir con un enfrentamiento violento.

Fuente: http://es.noticias.yahoo.com/11/20081114/twl-car-gen-castro-colombia-3fb9d3b.html