Diario Judío México - El cementerio berlinés de Dorotheenstadt acogió hoy una ceremonia interreligiosa para dar sepultura a más de trescientas muestras microscópicas de tejido de presos asesinados durante el en la cárcel de -Plötzensee y cuyos cuerpos fueron utilizados para realizar estudios histológicos.

“Con la sepultura de las muestras microscópicas en el cementerio de Dorotheenstadt queremos contribuir a devolver a las víctimas parte de su dignidad”, declaró el presidente de la junta directiva de la clínica universitaria berlinesa de la Charité, Karl Max Einhäupl.

La ceremonia sigue a un simposio celebrado el pasado jueves para arrojar luz sobre las actividades de investigación realizadas por el Instituto Anatómico de en presos ejecutados por los nazis y el papel de su entonces director, Hermann Stieve, como especialista en anatomía e histología al servicio del régimen nacionalsocialista.

Las más de trescientas muestras microscópicas enterradas hoy fueron descubiertas en 2016 por los herederos de Stieve (1886-1952), que las entregaron a la Charité, donde fueron analizadas históricamente por Andreas Winkelmann, director del Instituto de Anatomía de la Facultad de Medicina Theodor Fontane de Brandeburgo.

Winkelmann, estudioso de Stieve, pudo determinar que los minúsculos tejidos coloreados de aproximadamente un centímetro cuadrado y un grosor de alrededor de una centésima de milímetro, depositados sobre finas hojas de vidrio, pertenecieron a presos, en su mayoría mujeres, ajusticiadas durante el en Plötzensee.

La mayoría de las personas que terminaron en la mesa de disección de Stieve fueron mujeres de entre 20 y 40 años y que pertenecían a la resistencia antinazi.

Entre 1935 -año en que llegó a la Universidad de , donde dirigió el Instituto de Anatomía hasta su muerte por una embolia en 1952- y 1945, Stieve diseccionó varios centenares de cuerpos de ejecutados en Plötzensee con fines de investigación.

Stieve, interesado en particular en la anatomía de los genitales, utilizó los cuerpos, en su mayoría de mujeres, para extraerles los órganos poco después de su ejecución.

Así, una de las publicaciones de Stieve de 1942 se centraba en “El efecto del confinamiento y el miedo en la estructura y función de los órganos genitales femeninos”.

El experto en histología se hacía traer los cuerpos sin vida de las personas ejecutadas en Plötzensee y, una vez diseccionados, los hacía llevar a un crematorio y enterrar de forma anónima en el cementerio.

Para Stieve, las condenas a muerte dictadas por el tribunal especial creado por Hitler para juzgar los casos de “lta traición a la patria” fueron, según dio a entender el anatomista en 1938, motivo de satisfacción, porque así obtenía un “material del que no dispone ningún otro instituto del mundo”.

“Estoy obligado a procesar este material correspondientemente, a fijarlo y a guardarlo”, dijo entonces.

Según el director de la Charité, Stieve fue un cómplice de los nazis no sólo por los experimentos que realizaba,sino también por su contribución a la desaparición de los cuerpos de las víctimas.

Entre 1933 y 1945 fueron ajusticiados en Plötzensee 2.891 personas, en su mayoría presos políticos; hasta 1936 eran decapitadas con hacha, después con la guillotina, y a partir de 1942 también ejecutadas en la horca.

Tanto el simposio como la ceremonia, organizados por la Charité y la Fundación Complejo Conmemorativo de la Resistencia Alemana, se engloban dentro de un proyecto en el cual la clínica universitaria quiere abordar desde 2013 “de manera transparente y pública” su papel durante el , recuerda Einhäupl.

La ceremonia religiosa fue oficiada por representantes de las confesiones católica, protestante y de la comunidad judía y asistieron, además del director de la Charité y el del Complejo Conmemorativo a la Resistencia Alemana, Johannes Tuchel, familiares de las víctimas.

La fecha para la ceremonia se escogió como recuerdo del 13 de mayo de 1943, cuando 13 personas pertenecientes al grupo de resistencia conocido como La Orquesta Roja, fueron ejecutadas en Plötzensee y sus cuerpos fueron utilizados posteriormente por Stieve para sus investigaciones. EFE

FuenteLa Vanguardia
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