Israel va a evacuar a unos 5.000 etíopes de ascendencia judía debido al recrudecimiento de los combates en entre las fuerzas militares gubernamentales y los rebeldes de la región de Tigray, al norte del país.

La ministra de Interior, Ayelet Shaked, y la de Inmigración, Pnina Tamano-Shata, acordaron hoy acelerar los trámites, estancados durante seis años, para la llegada de esos inmigrantes de ascendencia judía a Israel.

Los incluidos en el acuerdo tienen parientes de primer grado en Israel y eran elegibles para inmigrar bajo una decisión del gobierno de 2015, según la cual 9.000 etíopes serían admitidos en el Estado judío.

Se cree que hay entre 7.000 y 12.000 miembros de la comunidad judía de que aún esperan emigrar a Israel, muchos de los cuales viven en la región de Tigray, en el corazón del conflicto.

La cifra de admisión hasta 5.000 se logró después de una tensa reunión entre Shaked -que pertenece a la línea dura y ultranacionalista del gobierno- y Tamano-Shata, de ascendencia etíope, quien amenazó con dimitir si no se elevaba el número de evacuados, inicialmente planeado en 800.

En las últimas semanas, la comunidad etíope de Israel ha elevado la presión para que el gobierno intensifique los esfuerzos para traer a sus familiares de Etiopía, a medida que la insurgencia de los rebeldes de Tigray cobraba fuerza y se acercaba a la capital, Addis Abeba.

Desde que estalló el conflicto en el Tigray el año pasado, más de 2.000 judíos etíopes han sido evacuados a Israel en operaciones estatales, entre las dudas de parte de la población israelí sobre si realmente eran judíos.

La polémica sobre este plan de evacuación se ha elevado después de que el primer ministro etíope, Abiy Ahmed Ali, alegara en una llamada telefónica con su homólogo israelí, Naftali Benet, que entre esos 2.000 evacuados el último año, hay al menos cuatro oficiales sospechosos de participar en masacres rebeldes en el Tigray. EFE