La máxima representación de la comunidad judía de  ​lamentó el uso de banderas de  en manifestaciones de simpatizantes del de Jair Bolsonaro, en las que son habituales los llamados a cerrar el Congreso y la corte suprema del país.

La crítica fue hecha por el presidente da Confederación Israelita de (Conib), Fernando Lottenberg, quien objetó la presencia de banderas israelíes en actos en los que se atacan instituciones de la democracia brasileña.

El domingo, tanto en una rampa como en una puerta de acceso al Palacio del Planalto, dentro del perímetro que rodea a la casa de de y al lado del presidente Jair Bolsonaro, fueron agitadas banderas de , y también de Estados Unidos.

Bolsonaro saluda a seguidores durante una marcha, el domingo. / AP

Bolsonaro saluda a seguidores durante una marcha, el domingo. / AP

“La Conib tiene un firme compromiso con la democracia y con las libertades públicas y lamenta la presencia de banderas de , una democracia vibrante, en actos en que ocurren ataques a las instituciones democráticas”, aseguró Lottenberg en una nota.

alberga la segunda mayor comunidad judía en América Latina, sólo superada en número por Argentina. Se calcula que unos 120.000 brasileños profesan la religión judía.

La Conib dijo que el acto del domingo, en el que algunos centenares de personas se reunieron frente al palacio de en Brasilia, y otros anteriores con consignas similares, “confrontan los pilares de la democracia brasileña”. En el acto también fueron agredidos periodistas. Un duro editorial del diario O Estado de S.Paulo se refirió el martes a los participantes de la manifestación como "camisas pardas del bolsonarismo que se visten de verde y amarillo" y "delincuentes travestidos de patriotas".

Bolsonaro y su hija se sacan selfies durante las marchas del domingo, en Brasilia. / AFP

Bolsonaro y su hija se sacan selfies durante las marchas del domingo, en Brasilia. / AFP

“La comunidad judía brasileña es plural. Hay judíos y judías en todos los campos del espectro político, de la derecha a la izquierda, de centro, apoyadores y opositores del . (…) El uso constante de banderas de , en manifestaciones como las del domingo, puede pasar un mensaje equivocado sobre la composición pluralista de la comunidad judía brasileña y representar de manera equivocada nuestra posición en relación a la agenda de los manifestantes y del ”, indicó Lottenberg.

La Conib ya se había manifestado con horror a principios de año, cuando el entonces secretario de Cultura del gobierno, el dramaturgo Roberto Alvim, causó indignación tras emular al ministro de Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels.

Alvim usó en un discurso términos idénticos a los que en 1933 utilizó el ministro de Hitler en un pronunciamiento ante artistas. La Conib y el embajador de , además de autoridades del Congreso y del Poder Judicial, reclamaron la salida del funcionario y Bolsonaro lo echó, atendiendo los pedidos.

Clubes, asociaciones y comunidades religiosas judías tienen una vibrante vida social en estados como San Pablo, Río de Janeiro y Río Grande do Sul.

Además, hay pequeñas comunidades en otros estados del país, incluso remotos, como Pará y Amazonas, donde nació y vivió Samuel Benchimol, un economista judío de origen marroquí que se convirtió en uno de los mayores estudiosos del mayor bosque tropical del mundo.

Recife, la capital del estado de Pernambuco, alberga a la sinagoga Kahal Zur Israel, la primera establecida en el continente americano, inaugurada en 1.637 durante la ocupación holandesa en esa parte del nordeste de .

Pero el divisivo liderazgo de Bolsonaro también cavó una fosa en la comunidad judía brasileña.

El ex capital del Ejército, en el 2017, cuando irrumpía como posible candidato a la presidencia de Brasil, ofreció una charla en una sede del club Hebraica de Río Janeiro en la que, entre otras afirmaciones polémicas, se refirió despectivamente a comunidades de descendientes de esclavos, a las que comparó con ganado y dijo que no servían “ni para procrear”. Muchos de los asistentes a la charla lo aplaudieron, pero miembros de la comunidad judía criticaron a Hebraica de Río por invitar al entonces diputado a que expusiera sus ideas.

Además de en marchas a favor del gobierno de Bolsonaro, las banderas de Israel también son usadas habitualmente en concentraciones de fieles evangélicos, que glorifican al Estado hebreo por considerarlo especial para Dios. Los evangélicos constituyen actualmente una de las principales bases de apoyo de Bolsonaro.

Brasil tiene la mayor población de católicos del mundo, pero la Iglesia católica pierde fieles desde hace décadas ante los cultos evangélicos, que quintuplicaron su tamaño en los últimos 50 años. Según datos oficiales, hay más de 50 millones de evangélicos en el país.

FuenteClarín

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