Fue a principios del siglo X. La primera comunidad judía se asentaba en hasta su expulsión casi 200 años después. Desde entonces, las historias de esta minoría han quedado sepultadas bajo la tierra leonesa hasta finales de los 90's, cuando dos profesores de la Universidad de comenzaron sus investigaciones en el asentamiento. De esta forma, entre 1999 y el 2005, José Luis Abello y Jorge Sánchez Lafuente intervinieron en la zona en busca de pistas sobre las costumbres sefardíes durante la edad media, una investigación que se ha visto paralizada debido a la falta de financiación y que ahora, 16 años después , los secretos del Castro de los Judíos vuelven a ver la luz, en esta ocasión bajo la dirección Raquel Martínez y Carlos Fernández, quienes apuestan por alcanzar dos grandes metas:

«Después de 15 años hemos retomado estas intervenciones con el fin de obtener dos objetivos, uno relacionado con la investigación científica, lógicamente, pero, por otro lado, nos proponemos proporcionar a los alumnos un lugar donde hacer prácticas extracurriculares del grado de y el doble grado de e del Arte», ha explicado la codirectora. «Desde el punto de vista científico, queremos conocer cómo era el urbanismo de la zona ocupada por los hebreos durante esta etapa».

La excavación en imágenes.
Galería. La excavación en imágenes. / J.M.

Un emplazamiento privilegiado
La ocupación, que se alargó desde la alta edad media y la plena edad media, podría ampliar el conocimiento de estos investigadores respecto a los usos, las costumbres e incluso las prácticas socio-religiosas de esta minoría durante su estancia en la ciudad de León, un emplazamiento que ofrece muchas ventajas par su estudio:

«La importancia radica fundamentalmente en el espacio en el que se emplaza, por el hecho de que sobretodo es un espacio que no tuvo otra ocupación, o al menos hasta el momento no lo hemos visto. Si la tuvo debió de ser muy puntual», indica la profesora universitaria, quien asegura que tras el abandono del asentamiento a finales del siglo XII, tampoco tuvo otra utilidad: « Desde el momento en el que se desocupó no ha sufrido ninguna alteración, salvo las labores agrícolas del siglo pasado, que no tuvieron mucha incidencia en el terreno».

Imágenes de la excavación. / J.M.

Un tesoro sin financiación

Los beneficios de esta excavación son múltiples, lo que permite al equipo de la Universidad de plantear diferentes objetivos: «Por un lado nos interesa, desde el departamento de y el Instituto de Estudios Medievales, para poder ofrecer prácticas a los alumnos de grado que resulten atractiva. Prácticas que les muestren una salida formativa, o al menos una de sus posibilidades laborales para que puedan experimentar», señala Martínez, quien considera que hay diversas posibilidades de poner en valor los restos que se excaven,

Por el lado de la investigación, la dirección del proyecto sueña con una excavación más ambiciosa, aunque lamentan estar condicionados a una financiación que, de momento, no llega: «Nuestra idea es ampliar el espacio excavado este año, porque el sondeo es de 5x5, es bastante reducido, tanto por tiempo como por temas de financiación. El Ayuntamiento tiene terrenos en este espacio, área donde excavar tenemos, no hay problema en ese sentido. El problema es la financiación», lamenta la experta en historia, que agradece el apoyo municipal en materia logística. «A hora mismo nos estamos auto-financiando desde el Instituto de Estudios Medievales. Al margen de lo que nos pueda dar la ULE, que es muy limitado aunque hace un esfuerzo enorme por reservar parte de sus presupuestos para estas actividades, la financiación tiene que venir por vía autonómica y por vía municipal».

FuenteLeon noticias

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