«Entre 7.000 y 10.000 israelíes podrían volar a Ucrania esta semana para participar en la peregrinación anual de las Altas Fiestas a Uman», mientras unos 2.000 ya se encuentran en el sitio, indicó la KAN, la radio pública israelí.

Miles de buscan mantener su costumbre de celebrar el Año Nuevo judío con una multitudinaria procesión hacia la tumba del rabino Nachman de Breslev (1772-1810), una de las principales figuras del jasidismo.

Esta vez, el Año Nuevo judío -«Rosh Hashaná» en hebreo- se celebra a partir del 25 de septiembre.

A principios de mes, Israel emitió una segunda alerta de viaje a Ucrania, particularmente a la ciudad occidental de Uman, debido a la situación de «guerra activa y combates» en todo el país.

El Ministerio de Exteriores de Israel recordó que su embajada en Kiev no tiene actualmente una «presencia continua» en el territorio ucraniano y que el propio Gobierno de Ucrania ha solicitado a los fieles judíos que no acudan a Uman este año.

La embajada de Ucrania en Israel exhortó en julio a no viajar para esta peregrinación, al no poder garantizar la seguridad de los feligreses, e incluso el embajador ofreció entrevistas a diarios -uno de los pocos medios que sigue la comunidad- para asegurarse de que llegaba el mensaje.

Sin embargo, los líderes de la comunidad judía en Uman han insistido en que la ciudad está lejos del frente y que se puede encontrar un arreglo seguro para la peregrinación.

Además de los riesgos a la seguridad, el viaje es logísticamente muy difícil al no haber aerolíneas que vuelen a Ucrania en plena guerra, por lo que la única opción es entrar por una frontera terrestre, siendo la de Moldavia la más próxima a Uman.

Cada año, decenas de miles de israelíes viajan a Uman para rezar en Rosh Hashaná. El año pasado, más de 30.000 jasídicos acudieron a Uman, en su mayoría de Israel, pero también de Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

Rusia invadió Ucrania en febrero, desatando una guerra que ha dejado más de 5.500 civiles muertos y más de 6,6 millones de desplazados.