Dos días después de que un informe de expertos internacionales descartara, por ausencia de datos, que la tercera dosis de la vacuna contra la covid mejore la inmunidad de la población general, el Ministerio de Sanidad de Israel ha difundido este miércoles los resultados del primer estudio sobre personas revacunadas con una inyección de refuerzo. La investigación efectuada a partir del 1 de julio, cuando Israel comenzó a ofrecer la nueva inoculación con la vacuna de Pfizer-BioNTech, por universidades y hospitales entre un millón de pacientes concluye que los inoculados con la tercera dosis presentan unas tasas de contagio con infecciones graves hasta 10 veces menor frente a quienes solo han recibido los dos primeros pinchazos.

El estudio israelí –dirigido por un grupo interdisciplinario de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Technion de Haifa, el Hospital Sheba de Tel Aviv y el Instituto de Ciencia Weizmann, junto con el Ministerio de Sanidad y otros centros de investigación– ha sido revisado por expertos antes de su publicación en la revista médica estadounidense The New England Journal of Medicine. Sus resultados reflejan que la tercera dosis ha reducido en un mes las tasas de contagio y de infecciones graves entre los mayores de 60 años. Esta población fue la primera en recibir la inyección de refuerzo en Israel, uno de los pocos países que ha generalizado la campaña de revacunación y pionero en implantarla.

El estudio ve la luz apenas un día antes de que se celebre, este viernes, una reunión de un comité asesor de la Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA) para debatir la administración de una tercera dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer. Tras el voto no vinculante del comité, el mismo que recomendó en diciembre la autorización de emergencia de la vacuna, la FDA deberá decidir si actualiza su autorización del fármaco para incluir la tercera dosis para la población general (que ya autorizó en agosto para inmunodeprimidos). La farmacéutica lleva semanas tratando de convencer a la agencia de que los datos disponibles apoyan su solicitud de autorización de una dosis de refuerzo.

El sistema sanitario israelí ha inoculado hasta ahora con una dosis extra a cerca de tres millones de personas: una tercera parte de los habitantes del Estado judío y en torno a la mitad de su población mayor de 12 años. Sin embargo, los autores del informe se curan en salud al advertir de que serán necesarios nuevos estudios para determinar la eficacia de la tercera dosis a largo plazo ante la variante delta u otras que puedan surgir en el futuro.

Dividido en dos cohortes de pacientes –con refuerzo y sin refuerzo–, el estudio sobre un millón de personas susceptibles de recibir la vacuna contabilizó 4.439 nuevos casos de covid-19, de los que 294 casos eran graves, entre quienes no habían recibido la tercera dosis, frente a 934 y 29, respectivamente, entre los revacunados al menos 12 días antes. La tasa de infecciones graves resultó ser 10 veces menor para el grupo con refuerzo, aunque un segundo análisis más estricto de los datos del estudio –diferenciando los hábitos de comportamiento entre ambas cohortes– constató que la tasa era en realidad cinco veces menor.

La revisión con modelos estadísticos para depurar los resultados del estudio refleja también la escalada de protección que ofrecen las frente a la covid. Si las personas inmunizadas hace seis meses con las dos primeras dosis tienen la mitad de posibilidades de contagiarse con la variante delta que los no vacunados, los inyectados con la dosis de refuerzo solo tienen un riesgo de infección del 5%. Esto es, la eficacia de la revacunación se eleva hasta el 95%, equivalente a la ofrecida por la segunda dosis a las dos semanas de su aplicación, con la menos contagiosa variante alfa, según lo publicado por New England Journal of Medicine, de acuerdo con una nota informativa distribuida por el Ministerio de Sanidad israelí.

El estudio de Israel parece dar respuesta, al menos parcial, a las aseveraciones de un grupo de expertos de la FDA y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que resaltaron que no existe ninguna prueba sólida de que sea necesaria una tercera dosis de vacuna para la población general. Estos investigadores hicieron una revisión de ensayos clínicos sobre la efectividad de las y análisis sobre su funcionamiento en diferentes países. El trabajo, publicado el lunes en la revista médica británica The Lancet, sostiene que la eficacia de los fármacos sigue siendo muy alta contra todas las variantes del coronavirus, incluida la delta. “El conjunto de pruebas acumuladas hasta el momento parecen mostrar que no hay necesidad de una tercera dosis en la población general, pues su protección contra la enfermedad grave es aún alta”, aseguraron los autores.

Un sanitario toma una muestra a un niño para una prueba de detección de la covid, el 3 de septiembre en Jerusalén.
Un sanitario toma una muestra a un niño para una prueba de detección de la covid, el 3 de septiembre en Jerusalén.ABIR SULTAN / EFE
“Aunque pueda aportar alguna ventaja, los beneficios de inmunizar a los no vacunados son mucho mayores”, destacó el trabajo publicado por The Lancet, ya que “puede acelerar el fin de la pandemia, y evitará que evolucionen más variantes del coronavirus”. La OMS ha llamado a imponer una moratoria en la aplicación de la revacunación en los países más desarrollados mientras no se hayan alcanzado niveles mínimos de protección en los países pobres.

Israel se ha instalado en la paradoja de haber pasado de país pionero en la vacunación a líder en contagios per cápita. Así lo constató un estudio de la Universidad de Oxford en la última semana de agosto, con más de un millar de nuevos casos registrados cada día por millón de habitantes en el apogeo de la oleada de la variante delta. Con una media de más de 10.000 positivos al día, se superó el récord de contagios diarios registrado en enero en pleno pico de la pandemia. Este martes, el Ministerio de Sanidad ha vuelto a informar de una tasa de infecciones que rebasa el listón de los 10.000 casos tras más de una semana de reducción de la morbilidad.

Las paradojas de un país pionero
Con más del 60% de su población completamente vacunada desde haca casi medio año y único en el mundo que ha inmunizado ya con la tercera dosis a un tercio de sus habitantes —en ambos casos, con tasas que rozan el 100% entre los mayores de 50 años—, Israel se ve lastrado también en la salida de la pandemia. Cerca de un millón de personas mayores de 12 años (un 12% de sus habitantes) se han negado a vacunarse y casi un 25% de menores de 12 años no pueden recibir aún la inoculación. Coincidiendo con el inicio del curso escolar, los alumnos de este último grupo se están viendo sometidos a continuas pruebas de detección de la covid, a fin de poder aislar a los contagiados. Los responsables sanitarios consideran que esta es una de las principales causas de la elevada tasa de infecciones, en su gran mayoría con cuadros leves.

Israel dispone de un sólido sistema público de salud interconectado con bases de datos punteras, y está relativamente aislado por un estricto control de fronteras. En la campaña de inmunizaciones iniciada a gran escala en enero, las autoridades israelíes fueron acusadas de utilizar a los ciudadanos como conejillos de indias en un ensayo clínico a gran escala para garantizarse un suministro rápido y preferente de viales de Pfizer-BioNTech, a cambio de compartir datos generales de los pacientes y resultados de los estudios clínicos con los laboratorios que diseñaron la vacuna. Las críticas cesaron tras el éxito de la campaña, que logró rebajar la incidencia de la covid del millar de casos por millón de habitantes registrados en enero a apenas dos nuevos contagios por millón en junio.

El Ministerio de Sanidad se interroga ahora sobre si las causas del repunte de la pandemia se ha debido a la variante delta, a la reducción de la inmunidad que ofrecen las con el paso del tiempo o a ambas causas. La compañía estadounidense Pfizer, único proveedor vacunal efectivo del sistema de salud israelí, ya ha preparado una campaña comercial “con niveles equivalentes a los de la viagra en el pasado” para potenciar las ventas de su medicamento frente al coronavirus, de acuerdo con una información del Financial Times. Además de lo que pueda decidir la FDA en EE UU, Francia y Alemania están estudiando también extender la revacunación. España solo lo plantea por ahora para proteger a grupos vulnerables como los inmunodeprimidos severos, y estudia ampliarlo a personas con cáncer y ancianos de residencias.

“Es un estudio muy bien hecho que muestra el beneficio de la tercera dosis en la población mayor, más vulnerable”, opina Jeffrey Morris, experto en bioestadística de la Universidad de Pensilvania (EE UU). Pero el investigador alerta de que la investigación tiene algunas limitaciones, por ejemplo que no se han tenido en cuenta otras enfermedades ya presentes en los participantes y, sobre todo, que el periodo de tiempo analizado tras la tercera dosis es muy corto. “Estos datos son aún preliminares, no sabemos cuánto durará el efecto de esa tercera dosis”, informa Nuño Domínguez.

Morris explica otro detalle importante del estudio. El pinchazo de recuerdo “inunda el torrente sanguíneo con anticuerpos capaces de neutralizar al virus”. Es una intervención mucho más rápida que esperar unos cuantos días a que el propio sistema inmune vuelva a reaccionar fabricando anticuerpos y otras células capaces de barrer al SARS-CoV-2, pero sabemos que esto es lo que sucede en la inmensa mayoría de casos. “Por eso es posible que la tercera dosis sea un buen arma para las personas mayores vulnerables si estás en medio de una nueva ola causada por la variante delta; pero no está claro que mantener la sangre inundada de anticuerpos neutralizantes sea la mejor estrategia a largo plazo. De hecho es posible que no sea sostenible, especialmente para la población de menos de 60 años”, concluye.

FuenteEl Pais

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