El proceso de paz de Israel con Emiratos Árabes Unidos y otras naciones del Golfo Pérsico impulsó el desarrollo de comunidades en sitios donde el judaísmo prácticamente había desaparecido. Escuelas, restaurantes kosher, vínculos con la población local y una esperanza: “Esto es solo el comienzo”. Crèdito foto: Jewish EAU

Los , además de permitir la normalización de las relaciones entre Israel y una serie de países árabes, también llevaron paz a los judíos que viven en los países del Golfo Pérsico y permitieron el crecimiento de pequeñas comunidades que hasta hace dos años se escondían en las sombras.

Se estima que entre diez mil y quince mil judíos viven en seis países del Golfo: Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Omán, Kuwait, Arabia Saudita y Qatar. El 80% vive en Emiratos, el país cuya comunidad judía recibió el mayor impulso en los últimos dos años. “Los trajeron una afluencia de turistas y empresarios judíos e israelíes a los Emiratos, la comunidad local creció en varios cientos de personas”, afirma Levy Duchman, rabino principal de los Emiratos Árabes Unidos y presidente de las comunidades judías de Dubai y Abu Dhabi.

En los últimos dos años Duchman, de 29 años, ofició de rabino en al menos 20 casamientos judíos. Su propio casamiento con Leah Haddad, una judía procedente de Bélgica, fue una fiesta de 1500 personas que se considera la boda judía más grande que se haya celebrado en el Golfo Pérsico.

El rabino comenzó a trabajar en los Emiratos en 2014 y desde entonces fundó una serie de instituciones y comunidades judías en las dos ciudades en las que alterna su residencia. Solamente este año más de 200 personas se inscribieron en diversos programas educativos de la comunidad judía de Emiratos. El sistema educativo incluye un jardín de infantes, una escuela de hebreo y estudios religiosos, y marcos socioeducativos para adultos. Actualmente en el país existen ocho restaurantes kosher, incluido uno en el edificio Burj Khalifa, la torre más alta del mundo.

“Fuimos autorizados a construir una gran sinagoga en Abu Dhabi que se llamará “Beit Abraham” (Casa de Abraham) y funcionará junto a una mezquita y una iglesia”, cuenta Duchman sobre un nuevo hito para la comunidad judía local. Según su experiencia, la mayoría de los judíos del país llegaron a Emiratos después de la firma de los Acuerdos Abraham y proceden de orígenes diversos, en su mayoría de Israel, Estados Unidos, Argentina, Sudáfrica e Inglaterra. “Es una comunidad floreciente y tenemos todo lo que necesita un judío: comida kosher, buena educación, lugares de culto… No falta nada, hasta tenemos un cementerio judío”, enumera.

Duchman celebra que los judíos religiosos de Emiratos pueden caminar tranquilos por la calle. “Los no son solamente un acuerdo entre países, hoy un judío se siente mejor caminando en países del Golfo que en Estados Unidos, Europa u otras partes del mundo”, asevera. Incluso está convencido que este proceso también ayudó a reducir la islamofobia en el mundo, al permitir a Israel y a Occidente entender mejor “qué es el Islam y qué es lo árabe”.

Más allá del límite de los Emiratos existe la Pérsico, que une a las comunidades de los seis países del Golfo en los que creció la presencia judía. Entre otras cosas, esta organización impulsó el primer sitio de citas judías en la región y ayudó a celebrar la primera boda judía en Bahrein en 52 años.

La comunidad judía de Bahrein solía contar con miles de integrantes, pero hoy reúne a apenas 40 personas que gozan de plena libertad de culto y del apoyo del reino. “Hubo vida judía en los países árabes e islámicos durante miles de años, pero en el último siglo los conflictos hicieron que el número de judíos en estos lugares disminuya”, explica Mendy Chitrik, rabino de una comunidad judía de Turquía y presidente de la Unión de Rabinos de Países Islámicos. “Los provocaron un cambio de mentalidad, tal vez inclusive mayor que el de las relaciones diplomáticas”, opina sobre este proceso de paz.

“Esto es solamente el comienzo”, expresa el rabino, esperanzado. “Todavía habrá altibajos porque tenemos que aprender a convivir con nuestros primos árabes y aprender de ellos, pero definitivamente hay una esperanza real para la vida judía en los países árabes”, agrega Chitrik.