WASHINGTON.— Poco a poco, el movimiento de los "indignados" en Nueva York se extiende y cobra fuerza, para convertirse en un inquietante vehículo del hartazgo político y social que recorre a de costa a costa.

"¡No nos moverán! ¡No nos moverán!", recitaba ayer con su voz desgastada Peter Yarrow, el legendario cantante de grupo Peter, Paul and Mary, que llegó al plantón en calidad de espontáneo para protagonizar un concierto en honor de los "indignados" que se concentran desde hace más de dos semanas en la Plaza de la Libertad, como ha sido rebautizado el parque Zucotti, en las inmediaciones de la zona cero y el corazón de Wall Street.

La intervención de Yarrow, transmitida en directo a través de las redes sociales, le imprimió al acontecimiento el cariz de una revuelta en ciernes que se asoma al mundo a través de internet, al igual que ha ocurrido en los últimos meses en varias capitales, lo mismo europeas que árabes.

"Hoy la brecha entre el pobre y el rico se ha hecho cada vez más grande. De hecho se ha convertido en una abominación", dijo Yarrow al sumarse a quienes se han empeñado en convertir la manifestación de los "indignados" en un movimiento de mayor alcance y, de paso, en una esperanza para la centro-izquierda en EU.

En el curso de las últimas 72 horas, este movimiento, iniciado el 17 de septiembre por un puñado de personas que se asumió como el 99% contra el 1% que tiene el poder, se ha convertido en un fenómeno más extendido y orquestado de lo que muchos sospechaban. Su crecimiento exponencial, a través de más de 80 ciudades y pueblos, ha ido permeando en la sociedad, mientras los medios de comunicación les comienzan a prestar una mayor atención.

El punto de inflexión lo ha marcado la manifestación, el pasado domingo, de miles de personas en el puente de Brooklyn, que se saldó con la detención de más 700, entre ellos jóvenes estudiantes que se habían encadenado al puente o a sus bicicletas; hombres y mujeres desempleados; trabajadores de toda raza y condición que han decidido sumarse a una lucha civil de carácter polifacético —sin jerarquías definidas, ni liderazgos marcados— que parece haber llegado para unir las voces y la lucha de aquellos que han sido expulsados del "sueño americano", mientras un puñado de ricos y multimillonarios han hecho del Capitolio un poder domesticado por sus ejércitos de cabilderos.

En medio de la movilización que se ha extendido a Los Ángeles (donde ayer cientos de personas acamparon frente a la alcaldía angelina), Seattle, Chicago, Washington DC, Columbus y Boston, la organización Move On ha convocado para mañana a una marcha entre las oficinas de la alcaldía y Wall Street.

Después de haber promovido y respaldado el movimiento del cambio de Barack Obama, Move On ha decidido colocarse detrás de la corriente de "indignados" que han llegado para desafiar a las estructuras del poder político y financiero, así como a sacudir a los sindicatos y organizaciones civiles, en medio del hartazgo por la crisis y la clase política.

En las últimas horas, organizaciones sindicales como los Teamsters Union o la siderúrgica, decidieron cerrar filas con "Ocupa Wall Street", que podría convertirse en un formidable oponente de aquellos que, justo desde Wall Street, han convertido al Partido Republicano en una extensión del movimiento del Tea Party, y han hecho todo para frenar la agenda del cambio Obama.

Entre quienes que han decidido mostrar su apoyo a "indignados" destacan el director de cine Michael Moore, la actriz Susan Sarandon, el cantautor, Peter Yarrow, el actor Alec Baldwin, los escritores y académicos, Noam Chomsky y Cornel West y el multimillonario, George Soros, quien ayer mismo declaró su simpatía hacia quienes tienen "mucha razón" al indignarse por "la voracidad y avaricia de Wall Street".

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