En un carta abierta, 15 de los 35 médicos piden abastecimiento y una ruta segura de suministro para que las fuerzas de Al Assad no los dejen sin comida ni medicamentos y piden que intervenga Washington, que en el norte del país y en la misma provincia apoya a las Fuerzas de Democrática (FSD) -una milicia integrada sobre todo por kurdos- en su lucha contra el ISIS.

Sólo quedan 35 médicos en la región de Aleppo, Siria, controlada por los rebeldes, donde viven 250.000 personas. REUTERS

Sólo quedan 35 médicos en la región de Aleppo, , controlada por los rebeldes, donde viven 250.000 personas. REUTERS

Los médicos lamentan la actitud de , que “no realiza ningún esfuerzo para levantar el asedio o usar su influencia para presionar a los bandos para que protejan a los civiles”. Y aseguran: “No necesitamos ni lágrimas, ni compasión, ni oraciones. Demuestren simplemente que son amigos de los sirios”.

“Sin la apertura permanente de una ruta de abastecimiento, las fuerzas del régimen nos asediarán de nuevo dentro de poco, la hambruna se propagará y los productos de los hospitales se agotarán por completo“, advierten los médicos.

Actualmente, 250.000 personas viven en las zonas rebeldes y 1,2 millones en los barrios controlados por el gobierno en la ciudad de Aleppo, la segunda de y uno de los principales objetivos de un conflicto que ha dejado más de 290.000 muertos desde marzo de 2011.

Según las organizaciones humanitarias, los ataques contra instalaciones hospitalarias y centros de atención médica en se han convertido desde hace tiempo en una táctica de guerra. El derecho humanitario prohíbe ese tipo de ataques, que están clasificados como crímenes de guerra.

El sábado, una alianza de rebeldes islamistas e insurgentes yihadistas consiguió romper tres semanas de un asedio que había provocado un aumento vertiginoso de los precios de los productos básicos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que Siria era el lugar más peligroso para el personal médico, con 135 ataques en 2015 contra centros sanitarios o su personal.

En julio, los bombardeos alcanzaron en un sólo día cuatro hospitales improvisados y un banco de sangre. Varios doctores que firman este llamado trabajaban allí. “Lo que más nos duele, como médicos, es tener que escoger quién vivirá y quién morirá”, escriben los profesionales.

“Niños jóvenes llegan a urgencias con heridas tan graves que debemos priorizar aquellos que tienen más posibilidades de sobrevivir”, agregan. “Y, en ocasiones, ni tenemos el material necesario para ayudarlos”.

Los médicos dicen haber sido testigos a lo largo de los cinco años de guerra de la muerte de un número incalculable de pacientes, amigos y compañeros entre “horribles sufrimientos”. Hace dos semanas, un ataque causó la muerte de cuatro recién nacidos, ya que la explosión cortó la llegada de oxígeno a su incubadora.

Combates en Raqqa

Al menos 30 personas murieron en ataques lanzados por la Fuerza Aérea de Rusia contra la ciudad de Raqqa, bastión del ISIS en el norte de Siria, informó hoy el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que dijo temer que la cifra de víctimas mortales siga en aumento.

Además de Rusia, también la coalición internacional liderada por realiza ataques aéreos contra Raqqa, capital “de facto” del ISIS junto con Mosul, en el norte de Irak.