Las estrellas de Hollywood Richard Gere, Claire Foy, Tilda Swinton y Susan Sarandon; el director Ken Loach, el músico Jarvis Cocker, la banda Massive Attack y los autores Philip Pullman, Colm Tobin e Irvine Welsh, se encuentran entre los firmantes de alto nivel, informó Sky News. La carta conjunta fue organizada por el grupo anti sionista Jewish Voice For Peace.

En ella se describe la reciente medida como «un ataque generalizado y sin precedentes contra los defensores de los derechos humanos palestinos», y se advierte que «pone en peligro no sólo a las propias organizaciones, sino a toda la sociedad civil palestina y a las decenas de miles de palestinos a los que sirven cada día».

En octubre, Israel designó a seis organizaciones de la sociedad civil palestina como grupos terroristas, alegando que estaban vinculadas al Frente Popular para la Liberación de Palestina, un movimiento político laico de izquierdas con un brazo armado que ha llevado a cabo ataques mortales contra israelíes. Israel y los países occidentales consideran al FPLP una organización terrorista.

Pero Israel aún no ha tomado más medidas contra los grupos, que operan abiertamente en Cisjordania. Los seis grupos, algunos de los cuales tienen estrechos vínculos con grupos de derechos en Israel y en el extranjero, niegan las acusaciones.

Los grupos designados son el grupo de derechos humanos Al-Haq, el grupo de derechos Addameer, Defensa de los Niños Internacional-Palestina, el Centro Bisan de Investigación y Desarrollo, la Unión de Comités de Mujeres Palestinas y la Unión de Comités de Trabajo Agrícola.

Muchos, incluidos los ministros israelíes, han expresado su escepticismo sobre las acusaciones.

El Ministerio de Defensa de Israel, Benny Gantz, aún no proporcionó pruebas concretas de las acusaciones o de una conexión directa entre estas organizaciones y el FPLP.

Un dossier confidencial israelí mostrado a los funcionarios, en el que se detallaban los supuestos vínculos entre los grupos y la organización terrorista, contenía pocas pruebas y no logró convencer a los países europeos de que dejaran de financiar a los grupos, según un informe de principios de este mes.