La doctora en Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México, Rebeca López Mora, declaró que a partir del terremoto en México de 1985, la cultura de prevención aumentó, sin embargo, históricamente no se ha desarrollado en el país.

“Históricamente sí ha habido un cambio a partir del 85 pero todavía hace falta más, yo creo que ya no solamente es hacer los simulacros, sino también identificar las zonas que no se pueden desocupar, por ejemplo”, declaró en entrevista con Notimex.

La especialista explicó que desde la época de la colonia, no había una cultura de qué hacer en situaciones de emergencia, tampoco en cuestiones de construcción de edificios que soportaran ciertos cataclismos.

“Era más correctiva que preventiva, en realidad no había una cultura de la prevención, aunque sabían que siempre iba a temblar”, comentó López Mora.

“No había una cultura de la prevención realmente hasta 1985, la gente no sabía actuar, ni siquiera se tenía el concepto de previsión civil, no había el concepto de sociedad civil para que saliera la gente”.

Detalló que en la Ciudad de México y en lo que era la Nueva España las únicas previsiones que se tenían eran colocar contrafuertes a las iglesias para protegerlas, a raíz del conocimiento que compartieron los pobladores nativos con los frailes franciscanos.

“Hay registros de que había muchos daños, en el siglo XVIII era muy significativo que cuando había temblores inmediatamente lo que hacían las autoridades, es que dividían a la ciudad en cuarteles y cada uno tenía autoridades que tenían la misión de ir a verificar los daños que se hacían en cada temblor”, señaló la doctora.

Comentó que uno de los elementos arquitectónicos que más se cuidaban durante los sismos en la Nueva España era los acueductos, como el que iba de lo que ahora es Santa Fe hasta Bellas.

“Cuando había temblores, lo que más se preocupaban las autoridades era cuidar el acueducto porque significaba la única agua potable que llegaba a la ciudad, entonces cuando temblaba se caían estos arcos y la ciudad sufría mucho porque no llegaba el agua”, contó.

Señaló que en la última parte del siglo XVIII, fue donde hubo un mayor impulso a medidas de prevención en la Ciudad de México, como el cuerpo de bomberos que creó el Conde de Revillagigedo.

“Una de las cosas fue hacer un cuerpo de bomberos, que no era bien preparado porque en ese momento empedraban la ciudad, y tenían una especie de carro de bomberos contra muchos incendios”, relató.

Explicó que en esa época, cuando se presentaba una emergencia como un sismo o un incendio, los ciudadanos principalmente respondían con oraciones, denominadas rogativas.

“Una de las imágenes más procuradas para esas rogativas fue la Virgen de los Remedios, que está en Naucalpan, entonces venían por ella, la bajaban, la paseaban por toda la ciudad para prevenir que no hubiera más catástrofes”, comentó.

Refirió que históricamente en la Ciudad de México, la comunidad judía es la que ha fomentado la cultura de la prevención, con acciones como los simulacros.

“Los únicos colegios que tenían la cultura de salir de los edificios fueron ellos, aquí en México siempre los colegios judíos hicieron los simulacros”, señaló.

Sobre la solidaridad y empatía que se genera en la sociedad mexicana tras una crisis natural, la historiadora indicó que es una característica que ha estado presente a lo largo de la historia.

“Yo creo que esa es una de las cosas que sí nos han definido siempre en menor o mayor medida, siempre que pasa algo, nunca falta alguien que ayude y eso es desde la época colonial”, declaró.

López Mora destacó el papel de los jóvenes en este momento para impulsar la cultura de la prevención, también exhortó a los especialistas en ingeniería y estructuras a identificar las zonas de riesgo, para generar conciencia a los constructores.

“Yo creo que ellos van a ser más conscientes de identificar las zonas de peligro porque nunca las identificamos hasta ahora que nos sucedió, yo creo que esto va a reactivar mucho la cultura de prevención”, indicó.

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