Mike Burstyn trabajó como actor en el cine y la televisión, dio miles de conciertos y grabó decenas de discos durante los últimos 70 años. Conoció a miembros de la realeza, presidentes, alcaldes, políticos, actores y los cantantes más populares de nuestro tiempo. Sin embargo, todos los que le conocen dicen inevitablemente: «¡Usted es Kuni Leml!».

Efectivamente, Kuni Leml fue su película revelación, un musical de 1966 en el que interpretaba a Kuni y a su primo, Max. Fue una película memorable en la que actuó a los 21 años. Pero Burstyn es mucho más que esa película. Sus premios (entre ellos el Drama Desks y el Oscar israelí) son numerosos y su currículum de actuaciones abarca varias páginas. Apareció en películas como Dogwatch, es director del doblaje de Netflix de sus series extranjeras, protagonizó Judah (en Hulu), apareció en múltiples musicales de Broadway, incluyendo ser el primer israelí en protagonizar Barnum en Broadway, y escribió/dirigió Azimuth, el primer largometraje que contaba la historia de la guerra de 1967.

El talento y la versatilidad de Mike Burstyn brillan en su profundo catálogo musical. Con sólo siete años, empezó a cantar y bailar en el teatro yiddish con sus padres, el difunto Pesach Burstein y Lillian Lux. Luego, en 1954, la familia Burstyn se levantó e hizo aliá (inmigración a Israel). Una década más tarde, CBS Records abrió una oficina en Israel, y Mike Burstyn, tras servir en las Fuerzas de Defesa de Israel, comenzó su carrera discográfica en Israel. Grabó más de 20 álbumes para la CBS, incluida una recopilación de canciones en yiddish con Chava Alberstein.

Al crecer, se enamoró de la de Al Jolson y, según Burstyn, «para su gran suerte», en 1998 fue contratado y estuvo de gira durante 13 meses interpretando a Jolson en «Al Jolson – The Musical». Burstyn afirma que su dicción musical, su estilo y su interpretación los aprendió observando al gran Frank Sinatra.

Un hecho que quizá pocos sepan es que el abuelo de Burstyn era un judío ortodoxo, y su padre se escapó de casa para comenzar la carrera de actor. Mike Burstyn cree que si sus padres estuvieran cerca para verlo ahora, estarían orgullosos de que continuara su tradición en el mundo del espectáculo.

Burstyn estaba tan solicitado que durante 25 años los agentes de contratación le colocaron en los hoteles de Catskills y en el circuito de condominios y locales del sur de Florida. Tenía mucho material musical para elegir. Sus canciones ganaron múltiples premios en los festivales de la Canción Infantil de Israel y en el Festival de la Canción de Israel. En el Festival de la Canción de Israel de 1967, en Jerusalem, cantó Mi Yodea Kama y quedó en primer lugar. Esa misma noche se presentó al mundo la legendaria Yerushalayim Shel Zahav (Jerusalem de Oro). «Por suerte», dice Burstyn, «se interpretó durante el intermedio mientras se contaban los votos».

Burstyn sigue trabajando duro y recientemente ha publicado o reeditado seis nuevos álbumes: «Tomorrow» – publicado en los Países Bajos con canciones en inglés de su programa de televisión de variedades en holandés; «Live» – grabado en un concierto en una shul con de su espectáculo habitual (Cabaret, Barnum, Rothschilds, Jolson, Rumania, Halleluyah y Fiddler); y «The Colors of My Life» – con éxitos de Broadway.

No hace mucho, también lanzó «Golden Hits», una grabación con canciones de éxito de sus 30 álbumes israelíes, así como una grabación con canciones en yiddish que fueron escritas por el poeta y compositor folclórico en lengua yiddish Mark Warshafsky, y una de las canciones del influyente poeta y compositor yiddish, Mordechai Gebirtig.

Burstyn se lamenta de que no haya muchos cantantes judíos para actuar: «La generación mayor pasa, y muy pronto será el rap y el pop». Los tiempos son realmente diferentes, ya que reflexiona sobre los cambios en la tecnología y su impacto en las grabaciones actuales.
Grabar ahora, frente a hace treinta años, es «una locura», dice Burstyn. «En 1952», recuerda, «en Buenos Aires, Argentina, grabamos un disco con mis padres y mi hermana. Estábamos en el estudio con la orquesta rodeándonos. Yo estaba de pie sobre una caja. Había un solo micrófono y nos grabaron en directo».

Dando un salto de 70 años hasta hoy, durante la de coronavirus, mientras grababa uno de sus últimos discos, la orquesta estaba en Tel Aviv, él escuchaba con auriculares mientras grababa su voz en una pista separada en su despacho de Los Ángeles, y enviaba las pistas vocales por correo electrónico a Israel, donde le aplicaron su voz y lo mezclaron todo en Tel Aviv para luego colgarlo en su página web (www.mikeburstyn.com), en YouTube y en todos los servicios de streaming de música. En la actualidad se puede encontrar casi toda su música.