Fue una jornada de mucha espiritualidad interreligiosa.  Estaban presentes los dirigentes comunitarios de instituciones como el Comité Central Israelita, la Kehilá, la NCi, el KKL, la y muchas otras. El Rabino Max Godet y su colega Daniel Dolinsky estaban sentados  frente el escenario en el que se  cantaron los himnos de Uruguay y de Israel. Se cantaron canciones para mí desconocidas, pero entonadas con entusiasmo por los hermanos evangélicos.

Estuveron presentes  Ruperto Long, presidente del Laboratorio Tecnológico del Uruguay, y los diputados Álvaro Dastugue y Pedro Jisdonian.

Yosef Levi Sfari de la Embajada de Israel

 

Hicieron uso de la palabra una larga lista de oradores: Mario Branmick, Apostol y Presidente de LCI, Shay Salomon de Combating Antisemitism Movement, Yosef Levi Sfari de la Embajada de Israel,  el vice Ministro de Medio Ambiente  Gerardo Amarilla, Ellie Cohanim, que trajo saludos del Congreso Judío Mundial y por último el ex Presidente de Guatemala Jimmy Morales. Se contó con el honor de que estuviera  Saúl Gilvich  en la lista de oradores, Vice Presidente del Congreso Judío Mundial.

Escuchar en pocos días  dos veces hablar a Jimmy Morales es un regalo de Dios. Sentir el amor que profesa por Israel y como lo convirtió en acción, me llena de orgullo como judía.  El camino de retorno de  la Embajada de Guatemala a Jerusalem no fue sencillo, pero aún contra  el consejo de sus asesores se transformó en tarea cumplida. Jimmy Morales habló del derecho de Israel a decidir dónde establecer su capital y comentó que en su país, la capital cambió de lugar varias veces por temas climáticos.

Recordó a los cancilleres de Guatemala, Jorge García Granados y de Uruguay, Enrique Rodríguez Fabregat que  fueron muy trascendentes en  el reconocimiento del Estado de Israel en 1948,

 

Shay Salomon

 

Vice Ministro de Medio Ambiente Gerardo Amarilla

 

Hatzmait de la NCI

 

Grupo Naguia de la Kehilá

 

El público disfrutó  del Grupo de danzas israelíes  Hatzmait de la NCI  y grupo de danzas israelíes Naguia de la Kehilá.

Fue una noche memorable de confraternidad y espiritualidad.