El arresto de es uno de los grandes misterios de la . La niña judía, cuyo Diario se ha convertido en un símbolo del y es uno de los libros más difundidos de todos los tiempos, fue detenida el 4 de agosto de 1944 junto a las siete personas con las que se escondía en una casa del 263 de la calle Prinsengracht, en Amsterdam. Aunque las certezas sobre lo que ocurrió esa mañana se acaban prácticamente ahí, las teorías sobre su detención nunca han dejado de publicarse y multiplicarse. La última acaba de aparecer en un libro y señala que la culpable de su arresto fue una mujer, Ans van Dijk, ejecutada por delatora por otros casos en 1948.

“Creo que nunca lograremos una respuesta, pero las teorías siguen apareciendo cada año”, explica el historiador holandés David Barnouw, uno de los grandes expertos en la historia de la niña alemana refugiada en Holanda, que acaba de publicar su último libro, The Phenomenon of Anne Frank. En el capítulo que dedica al arresto, escribe: “Ya no podemos reconstruir lo que ocurrió. Por ahora tendremos que conformarnos con eso”. Sin embargo, Gertjan Broek, conservador de la Casa-Museo de Amsterdam y autor de la investigación más completa sobre la detención de la niña, se muestra esperanzado: “Si hubo un traidor es posible que él o ella acabe por ser descubierto”.

Broek realizó en 2016 para la Casa-Museo un trabajo en el que analizaba todas las fuentes disponibles y todas las hipótesis que se habían barajado durante las diferentes investigaciones de la captura. Hasta entonces siempre se había pensado que hubo un delator, primero porque así lo creía el padre de , Otto, el único de los escondidos que regresó de los campos de la muerte, y segundo porque en Holanda se produjeron muchas delaciones contra judíos durante la guerra (también otros fueron ayudados a esconderse por gentiles). Como explica Raul Hilberg en su clásico La destrucción de los judíos europeos, “si hubo un país en Europa del oeste donde los judíos no tenían ni una posibilidad de sobrevivir, ese fue Holanda”. En torno a 110.000 de los 140.000 judíos que vivían en Holanda fueron asesinados, el porcentaje más elevado fuera de Europa oriental.

Sin embargo, Broek ofrecía en su investigación una nueva hipótesis: que no hubo traición, sino que el grupo que detuvo a iba en busca de cupones de racionamiento falso y que durante el registro se encontraron con la casa donde se escondían los Frank. Uno de los argumentos es que no estaban en absoluto preparados para realizar un arresto masivo de judíos. Broek explica: “Mi investigación apunta a la posibilidad de que otras actividades ilegales, aparte de esconder judíos, fueron la razón por la que apareció la policía. Y sabemos que esas actividades tenían lugar en el edificio: dos comerciales de la compañía habían sido detenidos por traficar con cupones y comida y estaba claro que entre sus clientes estaban las personas que ayudaban a Ana Frank”.

El raid en la casa tuvo lugar a las 11 de la mañana y ni siquiera se sabe todos los que participaron. Sí que estuvo dirigido por Karl Silberbauer que trabajó como policía en Viena después de la guerra y murió en libertad en 1974. La teoría de la traición se basa en una presunta llamada de teléfono que se recibió en la comandancia de las SS en Amsterdam el 4 de agosto de 1944. El problema es que la persona que atendió el teléfono murió en 1945 sin haber sido nunca interrogado.

Gerard Kremer, de 70 años, hijo de un miembro de la resistencia en Amsterdam, propone otra hipótesis en su libro que acaba de salir en Holanda, De achtertuin van het Achterhuis (“El patio trasero del anexo secreto”): que su padre vio a Van Dijk hablar con oficiales nazis sobre una casa en Prinsengracht a principios de agosto de 1944. El nombre de Ans van Dijk, que reconoció haber delatado a 125 personas, ya había salido en otras investigaciones, como en la del periodista holandés Sytze van der Zee ¿Quién delató a Ana Frank? Sin embargo, la investigación de Broek considera que nunca ha habido pruebas concluyentes contra ella en el caso de la niña judía.

Con todos los que estuvieron relacionados con la detención de fallecidos, la inteligencia artificial puede ofrecer una última oportunidad. El exagente del FBI Vince Pankoke ha abierto “un caso frío” para revisar usando big data referencias cruzadas en toda la documentación disponible del caso: desde registros de teléfono hasta otras órdenes de arresto. En la Feria de Londres, celebrada el mes pasado, se anunció un acuerdo con Harper Collins para publicar en 13 idiomas, entre ellos el castellano, un libro, The Cold Case Diary, sobre esta nueva investigación, tal vez la última oportunidad para esclarecer el caso.

FuenteLa Nación

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