Negaban el Holocausto. Reivindicaban el nazismo, del que atesoraban bibliografía y simbología. Se referían con máximo desprecio a los judíos. Llegaron, incluso, a planear un atentado antisemita durante el Shabat del 24 de abril. Un día antes de eso, los dos principales promotores de la amenaza de un ataque contra la comunidad o las instituciones judías de durante ese día sagrado fueron detenidos. Y en las últimas horas, un juez federal de esa provincia los procesó con prisión preventiva por intimidación pública.

El juez federal N°2 de Tucumán, Fernando Poviña, en consonancia con el pedido que había realizado el fiscal del fuero Pablo Camuña, les imputó el delito de incitación a la violencia colectiva contra grupos de personas o instituciones, que tiene una pena de entre tres y seis años de prisión, y le aplicó la agravante del artículo 2 de la Ley de Discriminación, que eleva en un tercio el mínimo y en la mitad el máximo de la pena cuando el delito “sea cometido por persecución u odio a una raza, religión o nacionalidad, o con el objeto de destruir en todo o en parte a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. De tal manera, podrían recibir condenas de entre 4 y 9 años de cárcel. También los embargó por $200.000