El Museo y Archivo Judío Húngaro (HJMA) y la Biblioteca Nacional de Israel (NLI) han anunciado la compra conjunta de siete documentos judíos húngaros de los siglos XIX y XX.

Los documentos históricos incluyen miles de registros de nacimientos, defunciones, matrimonios y otros de seis comunidades judías. Varios de los registros mencionan a destacados miembros de la comunidad judía húngara. Una parte importante de los documentos contiene información del periodo inmediatamente anterior a la ocupación de por los nazis.

Los documentos no se han digitalizado en el pasado ni se han puesto a disposición en otros lugares. Se consideran de gran valor para la investigación histórica y genealógica.

Los artículos aparecieron por primera vez en los listados de subastas de una casa de subastas de Jerusalén en agosto de 2021. Fueron retirados de la venta a petición de activistas y organizaciones del patrimonio judío.

La HJMA y el NLI han prometido digitalizar los documentos, haciendo que los escaneos de alta resolución estén disponibles de forma gratuita en línea, mientras que preservan adecuadamente los documentos físicos en el almacenamiento de archivos.

“Estamos convencidos de que los documentos privados del patrimonio de la comunidad judía deberían residir en última instancia en archivos y bibliotecas públicas. La venta o donación a estas instituciones públicas es la solución permanente ideal. Solo los archivos profesionales con una presencia digital activa y una dedicación a la preservación del patrimonio judío pueden cuidar adecuadamente de estos documentos. Animamos a todos aquellos que posean dichos artefactos a que se dirijan al NLI, a la HJMA o a otros archivos profesionales para llegar a un acuerdo similar”, dijeron la HJMA y el NLI en una declaración conjunta.

Y añadieron: “Estos no son el tipo de documentos que deberían mantenerse en manos privadas, inaccesibles al público”.

Mencionaron que, durante 2021, varios artículos similares en subasta habían sido retirados por razones de procedencia, e incluso incautados por la policía.

“Esto ha tenido la trágica, pero involuntaria consecuencia de alejar los documentos patrimoniales de la propiedad y la protección públicas. Los objetos que corren el riesgo de ser incautados por las fuerzas del orden permanecerán ocultos y, por tanto, no serán conservados ni digitalizados por los archivos profesionales”, señalaron.

“Las fuerzas del orden solo deberían intervenir en casos de pruebas claras de robo, en lugar de una preocupación general por la procedencia tras las tragedias y los triunfos de la judía moderna. La “devolución” de estos documentos a ciudades sin grandes infraestructuras judías, sin un almacenamiento profesional de archivos, sin una presencia digital accesible o sin una continuidad con las comunidades judías que una vez vivieron allí tampoco es una buena solución a largo plazo”.