Diario Judío México - C. Lic. Claudia Ruiz Massieu Salinas
Secretaria de Relaciones Exteriores

Presente

Los principios sobre los que se funda la UNESCO son importantes para nuestra cultura y dignos de tenerse en cuenta principalmente cuando se emite un voto a favor o en contra de una resolución en dicho organismo. Según su propio texto:

La UNESCO obra por crear condiciones propicias para un diálogo entre las civilizaciones, las culturas y los pueblos fundado en el respeto de los valores comunes. Es por medio de este diálogo como el mundo podrá forjar concepciones de un desarrollo sostenible que suponga la observancia de los derechos humanos, el respeto mutuo y la reducción de la pobreza, objetivos que se encuentran en el centro mismo de la misión y las actividades de la UNESCO.

Su función, por tanto, es la de preservar el patrimonio histórico de los pueblos y el respeto mutuo. Por ello nos sorprende el voto a favor de la resolución denominada “De Palestina Ocupada” firmada el día de hoy en Paris por el delegado de México en dicho organismo Andres Roemer.

Dicha resolución, presentada por los gobiernos de Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos, Omán, Qatar y Sudán, ejerce violencia simbólica al referirse 15 veces a como “poder ocupante” y calumnia a un estado con quien México ha mantenido relaciones científicas, culturales y tecnológicas así como diplomáticas muy intensas y fructíferas desde su fundación. Semejante apelativo no solo es un insulto sino un intento de deslegitimación de un estado democrático que es parte de la familia de las naciones, difamación con la cual se ha hecho cómplice nuestro país al firmar dicha resolución. De hecho, hace dos semanas, el Presidente de México visitó Jerusalén, la capital del Estado de , para el funeral de uno de sus padres fundadores, el ex-presidente Shimon Peres. ¿Acaso el Lic. Enrique Peña Nieto fue al “Estado de Palestina Ocupada”? Es inconsistente a todas luces la postura de México en este rubro.

La resolución en cuestión insiste en prohibir que se realicen excavaciones arqueológicas que enriquecen el conocimiento histórico en esa zona tan significativa para la cultura mundial y preservan por tanto el patrimonio de la humanidad por conocerse a sí misma. Para nadie es desconocido que la razón por la cual los iniciadores de tal resolución quieren prohibir tal conocimiento arqueológico es que reconfirman la abundante y comprobada presencia histórica de la cultura hebrea en dicho sitio, al tiempo que no ha aparecido ninguna evidencia de una cultura palestina.

A pesar de lo anterior, y del lenguaje inflamatorio que en nada ayuda a relajar tensión en la zona, su delegado ante la UNESCO firma un documento que niega todo nexo histórico del pueblo hebreo con el Monte del Templo de Jerusalén al que denomina exclusivamente con el término árabe y musulmán Al-Aq?a /Al-?aram Al-Sharif. Con ese acto se pretende borrar las inagotables evidencias materiales de la existencia de dos templos judíos consecutivos en ese lugar y de la continua presencia judía en esa zona desde hace tres mil años, un milenio y medio antes de la aparición del islam. Asimismo, denomina al lugar más sagrado de plegaria de los judíos con el nombre islamizado de “Al Buraq” otra forma de violencia simbólica a la que se adhiere el delegado de México.

Es falso que los musulmanes no tengan libre acceso a practicar su religión en dichos espacios, excepto cuando son utilizados para la violencia física en contra de visitantes cristianos y de otras denominaciones, como fue el caso del predicador islamista Sheikh Omar Abu Sara llamando desde la Mezquita Al Aqsa al asesinato de judíos .

En coherencia con lo anterior vemos necesaria la retractación del voto de México en dicha resolución.