Diario Judío México - Sami Cohen, de 58 años, es el único judío nacido en Eritrea que queda y se dedica a cuidar la sinagoga y el cementerio comunitario de su capital, Asmara, donde el último entierro se remonta a 1996; allí supo existir una vibrante comunidad, pero la guerra, la muerte y la emigración lo dejaron solo.

“Muchos se han ido, pueden imaginar cómo me siento: se necesita una familia, se necesita una celebración”, dijo encogiéndose de hombros, según el diario israelí Yedioth Ahronoth.

Asmara fue el hogar de cientos de judíos cuyos antepasados habían cruzado desde Adén en el siglo XIX; los italianos recién habían colonizado el puerto de Massawa y se presentaron oportunidades de negocios en toda la región.

La comunidad judía prosperó con los italianos, los británicos y los etíopes, pero a mediados de la década de 1970, la guerra por la independencia de Eritrea destrozó sus pacíficas vidas y provocó un gran éxodo, recordó Cohen.

Las tres décadas de combate terminaron en 1991, pero la profunda desconfianza recíproca se mantuvo y el conflicto renació.

La esposa y las cuatro hijas de Cohen huyeron a en 1998, y se ven de vez en cuando, en diversos países; sus cuatro hermanas residen en Gran Bretaña, Estados Unidos e .

Hay un estancamiento económico en Eritrea, pero Cohen planea quedarse y defender su negocio de importación y exportación, ya que no hay conflicto con las otras religiones.

“Casi puedo recordar dónde se sentaba cada miembro de la comunidad” en la hoy vacía sinagoga de Asmara, se resignó.

Cohen también se ocupa del templo, que tiene capacidad para unas 200 personas, pero allí se realizan pocos servicios, ya que en Asmara viven solo unos pocos judíos extranjeros, algunos de los cuales trabajan en la Embajada de .

Sami aprendió hebreo en el aula de al lado, en cuyas paredes todavía pueden verse viejas imágenes de festividades judías, viajes pesqueros y picnics en las montañas.

Eritrea e mantienen fuertes lazos diplomáticos, y Jerusalem fue uno de los primeros países en reconocer su independencia, en 1993.

El embajador en Asmara, Menahem Kanafi, destacó que Eritrea tiene importancia estratégica para , dado su acceso al mar Rojo, con el cual también limitan Arabia Saudita, Sudán y Yemen, todas naciones hostiles a Jerusalem.


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