Diario Judío México - El 29 de mayo de 1938, Hungría promulgó su primera ley antijudía. Si bien el país no había sido ocupado o anexado por , bajo presión de los nazis comenzó a adoptar restricciones a su población judía similares a las Leyes de Núremberg implementadas en septiembre de 1935. La primera ley fijó cuotas de judíos que podían emplearse en una variedad de campos comerciales y profesionales.

En la década de 1930, Hungría estaba en deuda con la de Hitler. El Tratado de Trianon, firmado en Versalles, Francia, tras la Primera Guerra Mundial, había despojado al Reino de Hungría de unos dos tercios de su territorio y una fracción similar de su población. Había desaparecido la mayoría de los grupos étnicos no húngaros que comprometía a la población del país cuando era parte del imperio austrohúngaro. El único grupo minoritario que quedaba eran los judíos, que constituían aproximadamente el cinco por ciento de la población.

En números absolutos, los judíos, que habían alcanzado la igualdad ante la ley en Hungría recién en 1867, eran intrascendentes, pero ejercían una influencia desproporcionada. Más del 25 por ciento de los estudiantes universitarios en la década de 1920 eran judíos, así como la mayoría de los miembros de la bolsa de valores y los corredores de divisas. También muchas de las empresas industriales del país eran propiedad de banqueros judíos.

El almirante Miklos Horthy, el “regente” que se convirtió en gobernante del país en marzo de 1920, se declaró abiertamente antisemita y escribió que le parecía “intolerable que todo aquí en Hungría, cada fábrica, banco, gran fortuna, negocio, teatro, prensa, comercio, etc., deba estar en manos judías y que el judío deba ser la imagen que refleja Hungría, especialmente en el exterior”.

Cuando comenzó a rediseñar las fronteras de Europa Central, primero mediante un acuerdo y a continuación por la fuerza, le devolvió a Hungría tierras que había perdido en Versalles: parte de Eslovaquia y Yugoslavia, la Rutenia subcarpática y el norte de Transilvania. A cambio se esperaba que Horthy progresivamente impusiera mayores restricciones a los judíos, incluso a los 100.000 que se habían convertido al cristianismo.

Ya en 1920 Horthy había impuesto un “numerus clausus” en Hungría, el primero en Europa, limitando el porcentaje de estudiantes universitarios que podían ser judíos a su proporción en la población general: 5 por ciento.

La ley judía del 29 de mayo de 1938 puso un límite del 20 por ciento a los médicos, abogados, periodistas e ingenieros que podían ser judíos; un decreto dramático teniendo en cuenta que alrededor del 60 por ciento de los doctores y el 50 por ciento de los letrados profesaban esa religión.

Menos de un año más tarde, el 5 de mayo de 1939, se aprobó la segunda ley judía: les prohibió un empleo público y redujo las cuotas permitidas en muchas profesiones y empresas comerciales. Lo más significativo fue que, como en , dio una definición racial de la judeidad, de modo que cualquier persona con más de un abuelo judío fue definida como tal.

Finalmente, los judíos fueron privados de sus derechos, se les prohibió hacer el servicio militar (los hombres judíos aptos fueron obligados a realizar trabajos forzados) y fue criminalizado el casarse o tener relaciones sexuales con no judíos. Sin embargo, cuando Hitler exigió que Horthy deportase a los judíos de su país (más allá de unos 20.000 que habían sido exiliados y asesinados en 1941), éste se negó. Por ello y por otras razones, ocupó Hungría en marzo de 1944 y rápidamente se dedicó a deportarlos (foto) y matarlos. Al final de la Segunda Guerra Mundial, unos 600.000 de los 860.000 judíos del país habían sido asesinados.