El servicio de seguridad interna Shin Bet revela los detalles de su investigación sobre el secuestro y asesinato del joven palestino Muhammed Abu Khdeir.

Después de una investigación de casi dos semanas después de su asesinato en la mañana del 2 de julio y siete arrestos en el caso, los investigadores han obtenido confesiones de tres autores del asesinato, informa la organización en un comunicado.

Los tres sospechosos están relacionados. Uno de ellos es un adulto, de 30 años, mientras que los otros dos son menores de edad. Todos son residentes de Jerusalén o de las comunidades cercanas.

Los tres confesaron el crimen brutal, que incluyó el secuestro, el asalto y el incendio - al parecer en vida- del joven de 16 años de edad.

Según los testimonios de los sospechosos, el móvil del crimen fue una venganza por el secuestro-asesinato de tres adolescentes judíos a mediados de junio en la Ribera Occidental por una célula, afiliada a Hamas.

Los sospechosos eligieron a la víctima al azar, según la conclusión de los investigadores. No conocían a Abu Khdeir previamente.

La investigación también ha confirmado las afirmaciones palestinas de que el secuestro de Abu Khdeir siguió el intento de secuestro de otro niño palestino de ocho años de edad en la noche anterior, a eso de la 1 am del 1 de julio, por dos de los tres sospechosos. El secuestro fue impedido, según confirmaron los investigadores, porque la madre del niño ahuyentó a los atacantes.

Los dos sospechosos abandonaron la escena del intento de secuestro y trataron de prender fuego a los coches en Jerusalén Este, que ellos creían que pertenecían a los árabes.

La noche siguiente, a eso de 03:48 horas del 2 de julio, después de horas de conducción por los barrios árabes de Jerusalén, los sospechosos vieron a Abu Khdeir y decidieron secuestrarlo y asesinarlo.

Lo atraparon en la calle, lo llevaron al bosque de Jerusalén y tiraron a Abu Khdeir cuando salieron del coche. El sospechoso adulto entonces golpeó al joven palestino en la cabeza varias veces con una barra de hierro y luego le prendió fuego con la ayuda de uno de los menores de edad.

Según los investigadores, los sospechosos pasaron los días siguientes tratando de destruir las pruebas del delito. Otras cuatro personas fueron arrestadas en el caso, todos ellos familiares de los sospechosos, pero fueron puestos en libertad cuando los investigadores descartaron cualquier posibilidad de que estuvieran involucrados en el crimen.

El secreto de sumario se levanta en todos los detalles de la investigación, excepto las identidades, que están todavía en secreto a fin de evitar nuevas rondas de ataques de venganza contra las familias de los sospechosos.