El vicepresidente de la Federación de Comunidades Religiosas Hebreas de Cuba, David Prinstein, dialogó con ItonGadol sobre las manifestaciones de protesta que se llevaron a cabo en los últimos días en la isla y destacó: “Ahora hay calma, Dios quiera siga. Es perturbador ver actos de violencia”.

“Si nos apegamos a lo que tantas veces escuchamos de nuestra sagrada Torá y pronunciamos tantas veces a diario cuando encontramos y decimos SHALOM, cuyo significado es paz. Debemos pedir Paz, Shalom”, expresó David Prinstein.

Además, manifestó: “En la situación actual, donde estamos atravesando el peor escenario de la pandemia, entiendo que es verdaderamente importante hacer un llamado a la calma, a la paz, al diálogo, a la rectificación, a la unidad de un pueblo del cual somos parte indisoluble”.

Por otra parte, Prinstein destacó los cambios que debieron implementar desde que comenzó la pandemia del coronavirus: “Las sinagogas y comunidades están bien, nuestra membresía está tranquila en casa desde que se conocieron los primeros casos de contagio en Cuba. La vida comunitaria se desarrolla a través de las redes sociales, celebrando y conmemorando todo lo referente al calendario hebreo. Hacemos los shabat, la escuela imparte sus clases, todo se hace a través de las redes sociales, WhatsApp específicamente. De estos momentos saldrán experiencias muy enriquecedoras para cuando regresemos a la nueva normalidad”.

Desde la comunidad judía de Cuba, Prinstein afirmó que están haciendo un gran esfuerzo “con el ánimo de ayudar y apoyar a las familias y que se mantengan en casa lo más posible. Las diferentes sinagogas y comunidades en correspondencia con sus posibilidades compran alimentos y entregamos cada mes módulos a los núcleos de familias judías”.

“Es increíble ver cómo nos cambió la vida de pronto, somos una comunidad que siendo pequeña teníamos una vida muy activa, con un miniam en cada shabat de 90 personas mínimo, con una escuela que cada domingo acogía mínimamente 130 personas de todas las edades para seguir aprendiendo de judaísmo, con varias léakot de Rikudim, desde niños pequeños hasta adultos mayores, con proyectos de deporte y participaciones en macabeah en los últimos años, con un amplio y enriquecido programa de atención social, con una biblioteca que acogía muchas personas interesados en aprender de historia. No solo miembros de la comunidad si no de la sociedad en general, sobre todos jóvenes y profesores de la universidad de la Habana como infinitas personalidades, con un centro de atención al adulto mayor ubicado en el centro hebreo Sefaradi ofreciendo encuentros y atención a esa edades, con un sobre la Shoá ubicado en el mismo Sefaradi y muy concurrido por las escuelas de la localidad”, agregó.

“En fin creo que verdaderamente somos un comunidad que se siente viva y vibrante, es difícil en pocas palabras acoger todo lo que hacíamos antes de la pandemia y cómo nos tuvimos que reducir para sobre todo conservar las vidas, pero reitero que experiencias buenas saldrán de cómo nos adaptamos a la nueva realidad y virtualmente llevamos y mantenemos nuestras tradiciones”, concluyó el vicepresidente de la comunidad.