Las ideologías modernas han hecho de este mundo un lugar infestado de injusticias, a grado tal que las injusticias son tantas que no se alcanzan a ver, no se distinguen. Lo que se ve, se ve como bueno cuando es aberrante, se cree que lo que diga un niño siempre será verdad nomás porque sí, sin entender razones más que ideologías modernas. Se cree que defender a un niño siempre es bueno cuando muchas veces los niños mienten. Los que no mienten dicen verdades imperfectas, ya que no quieren decir verdades completas. Pero los que están en el poder (leer mi artículo “Ya tengo el poder” ) no entienden razones, son adoctrinados y no usan el sentido del pensamiento, no les interesa el sufrimiento ajeno, no analizan nada, solamente se basan en lo básico cuando nuestros Jajamim nos enseñaron a analizar, eso es justamente la Guemará. La misma Mishná nos muestra que un niño puede mentir y robar a sus padres para comprar carne y vino.
Pero las ideologías modernas quieren quedar bien con las minorías (leer mi nota “Las minorías son mayoría”).
Esas ideologías han destruido más familias que todas las guerras de la historia de la humanidad. Incluso las mismas guerras han sido todas, sin excepción, provocadas por ideologías y no por razonamiento.
El antagonismo de la guerra no es la paz, es el uso de la razón, y eso es de lo que la sociedad moderna carece. Moderna me refiero desde que el mundo es mundo, pero se fue acentuando cada vez más.
Hoy estamos en la cúspide de esas ideologías destructivas, sin razón, que no piensan.
Eso que los niños nunca deben ser desaprobados en clase hace que los alumnos vayan a la escuela por no trabajar y no por querer estudiar, ya que de todos modos pasarán de año. Eso provoca que sean unos escandalosos y falten el respeto a sus maestros, y como consecuencia a todo aquel que sea más que él.
Además, en la antigüedad tampoco estaba bien manejado el sistema de estudio escolar y aunque siga ese mismo sistema, los alumnos se revelarían de todos modos. Yo tengo una idea de cómo debe ser la enseñanza, pero prefiero no decirla porque nunca se ha hecho. Y se cree que lo que nunca se ha hecho está mal hacerlo. Y yo pregunto, ¿cómo saben que está mal si nunca se ha hecho? Hay que experimentar con lo diferente. Y lo diferente a veces es muy bueno. Claro que puede ser malo, pero ¿puede ser peor que faltarle el respeto, golpeando a los maestros? Definitivamente no. Pero las ideologías modernas no aceptan cambios, más que para defender a los equivocados, porque los equivocados o los que se sienten en una sociedad equivocada, deben ser respetados también. Pues no, una cosa es el respeto y otra cosa es la no falta de respeto. A nadie se le debe faltar el respeto, pero no a todos se debe respetar. El mundo moderno debe aprender a educar, a ser estrictos, a tener palabra, a cumplir, a preparar a futuras generaciones y no a que todo da lástima y a todos hay que consentir.
El mundo se va modernizando y hay pensamientos que se deben abandonar, como las ideologías que no aportan nada a nadie, ni a ellos mismos.
Los adoctrinamientos contagiaron a comunidades e instituciones. Las mismas que, a sabiendas de sus mentiras, se la terminaron creyendo como verdad irrefutable. Esa pandemia arrasó con creencias, credos, religiones e incluso historia. Se cuenta otra historia de la que realmente sucedió, al mejor estilo “1984”, de George Orowell.