Este es el artículo 2 de 8 en la serie Relaciones Judeocristianas

Diario Judío México - Para muchos de nosotros no deja de sorprendernos cuando vemos  las imágenes frecuentes de un Papa recibiendo a rabinos en su casa en Santa Marta, en el Vaticano,  o cuando visita alguna sinagoga en el mundo y ha sido recibido cálidamente por  la comunidad judía. La sorpresa se acrecienta cuando hemos visto a 3 Papas visitando el  Muro de los Lamentos (Kotel)  o brindando su respeto en el museo Yad Vashem.

¿Por qué la sorpresa? Porque luego de 2000 años de historia, no se había visto algo así,  y más bien  debemos reconocer con humildad que la relación de ambas religiones en el pasado fue una historia de incomprensión y momentos dolorosos que nunca más debieran repetirse.

¿Qué fue lo que sucedió para que se lograra dar este acercamiento histórico?

Hace 52 años el Papa Pablo VI firmó la Declaración Nostra Aetate, como parte del Concilio Vaticano II  y es el documento que marca la  diferencia en las relaciones judeo cristianas. Este documento hace dos declaraciones importantísimas, solemnes e históricas: a) reconoce las raíces comunes que existen y b) hace una condena formal al antisemitismo.

¿Cuáles fueron algunas de las circunstancias que propiciaron la elaboración de este valiosísimo e histórico documento?

Podríamos citar las siguientes:

  • Las raíces comunes en y , hacen que ambas religiones tengan lazos inseparables, así como la enorme herencia que emana del antiguo y que el ha guardado con celo en estos 2000 años de historia, especialmente  en lo referente al Tanaj o el Antiguo Testamento Cristiano.
  • Los inmensos descubrimientos arqueológicos en han desencadenado un insólito conocimiento sobre el contexto histórico del siglo I e.c,  que ayudan a una mejor comprensión mutua.
  • La profundización en los estudios bíblicos especialmente a finales del siglo XIX y siglo XX que tanto en como en , han dado gran variedad de luces que ayudan a conocer mejor, tanto lo que tenemos en común, como a entender las diferencias que nos dan la propia identidad.
  • La Segunda Guerra mundial que fue uno de los acontecimientos más difíciles de la historia humana es para historiadores y pensadores tema de estudio por lo complejo y difícil que supuso este acontecimiento para la comprensión de la humanidad, especialmente por los horrores y atentados contra la dignidad del ser humano que tuvieron lugar,  en que la comunidad judía sufrió el exterminio sistemático de 6 millones de personas (la Shoá), situación que  hoy recordamos con dolor y reflexión para que nunca más se vuelva a repetir.
  • La invaluable labor del Papa Juan XXIII, hoy declarado santo por la Iglesia Católica. El Papa  Bueno, como era conocido,  cambió por completo la relación de la Iglesia Católica con el , pues antes de ser Papa,  el entonces Obispo Angelo Roncalli tuvo la oportunidad de tener cercanía con la comunidad judía, de conocerle, quererle y  ayudarla  en repetidas ocasiones frente a la persecución de los nazis. Su experiencia con el logra sembrar en él la necesidad de realizar un cambio histórico en la relación entre ambas comunidades religiosas, cambio que tiene lugar cuando llega al Papado y convoca al Concilio Vaticano II.

Cada una de estas circunstancias, ayudaron en su momento a que el y el lograran acercarse de una manera nunca antes vista.  Ahora vemos el fruto  de este proceso que lleva ya 52 años. Actualmente el respeto, reconocimiento y amistad que han procurado los Papas posteriores, especialmente el Papa Juan Pablo II y el Papa Francisco, ha consolidado esta relación de amistad invaluable.

Reconocer aquello que nos es común y trabajar juntos en procurar  la paz mundial, es un mundo donde la tragedia de la guerra y de los extremismos sigue causando dolor a la humanidad,  es una labor que apenas se inicia y es una tarea obligada.

El y el  se lo han tomado muy en serio y vale la pena que nosotros hagamos lo propio: analizar paso a paso nuestro pasado,  hacer el trabajo que podemos realizar en el presente  e inspirarnos sobre los frutos que podemos lograr en los años futuros. Bien amerita de parte de todos, aportar cada uno desde el o desde el cristianismo el propio granito de arena a este  aire fresco que la historia nos ha permitido vivir y conocer.

Shalom Alehem.

Mtro. Ricardo Morales Arroyo
Facultad de Humanidades, Filosofía y Letras
Universidad Anáhuac México.

Más Artículos en esta Serie

<< El Papa Juan XXIII: El Papa que dio un giro histórico a la relación con la comunidad JudíaDeclaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, Nostra Aetate. Primera parte >>
Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorRosa Nissán protagonizará el ciclo “Mujeres de Letras”, organizado por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA
Artículo siguienteQue no haya más enfermos en la comunidad… y si los hay está Kadurim
Lic. en Ciencias Religiosas, Mtro en Ciencias del Matrimonio y Familia y Candidato a Doctor en Humanidades por la Universidad Anáhuac México. Estudioso del tema del diálogo judeo-cristiano. Ha sido consultor de la comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Representó a México en el evento MIKTA 2016 de diálogo interreligioso en Yoguiakarta, Indonesia. Ha coordinado la Cátedra de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso y actualmente coordina el Centro Evangelii Gaudium de la Facultad de Humanidades, Filosofía y Letras de la Universidad Anáhuac México.