Diario Judío México - Se trata de la nueva sede de la Fundación IWO, que albergaba libros y documentos de la comunidad judía , los que quedaron sepultados en la voladura de la mutual. “Con el atentado a la AMIA, asistí a mi propio entierro”, dijo a la Agencia Judía de Noticias, Abraham Lichtenbaum, director de la institución. La fundación es el referente del idioma Idish de América Latina y conserva un gran y extenso patrimonio cultural de la vida judía. Foto:voluntarios rescatan materiales de la biblioteca IWO después del atentando contra la AMIA (1994). clic

A pocos días de cumplirse el 15 aniversario del atentado a la AMIA, la Fundación IWO podrá tomarse una suerte de revancha, de una de las tragedias más grande que sufrió la , cuando en los próximos días comiencen las obras para la construcción de la nueva sede de la institución que albergará unos 60 mil libros que fueron rescatados de entre los escombros tras la voladura de la mutual.

En diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN), el director de la Fundación IWO, Abraham Lichtenbaum, expresó que aún no logró cerrar las heridas de aquella jornada trágica en la que no sólo perdió parte del patrimonio cultural judío sino que además se sufrió la muerte de uno de sus colaboradores, Jaime Plaksin.

“En los últimos 15 años hubo que reconstruir el IWO, y se hizo a pulmón, con el esfuerzo de voluntarios, profesionales y amigos, pero con muy poco apoyo”, indicó Lichtenbaum.

El directivo contó que tras el atentado se pudo rescatar “todo el archivo íntegro”. “De la pinacoteca se han perdido 3 o 4 cuadros, que son irrecuperables”, agregó.

Lichtenbaum explicó que “de los libros que se habían recuperado después del Holocausto gracias a la labor del ejército americano en el rescate de elementos culturales, teníamos 3 mil libros”.

“Algunos eran muy antiguos, del siglo XVII y XVIII; de esos se perdió gran parte. Al no tener catálogos, porque volaron con la bomba, hubo que reconstruirlos. Pero calculamos que 200 libros de esos 3 mil se perdieron y son irrecuperables”, lamentó.

Pero contó que hubo “un libro que voló al edificio lindero, y lo tenemos”.

Gran parte del material cultural se rescató en Ciudad Universitaria, sobre todo con alumnos de escuelas judías como ORT, que estaba muy cerca de edificio de AMIA, y fueron desde el primer momento colaboradores inapreciables.

“Mucho se restauró, mucho se recuperó, pero se perdió el material de consulta diaria, porque era el que estaba expuesto más adelante. Se ha perdido toda la colección de grabaciones, hemos perdido una grabación única de principios del siglo XX, se perdió toda la colección de libros de arte, que con dinero se puede recuperar; pero es muy costoso”, explicó Lichtenbaum.

La bomba también se llevó todo el material grabado de las conferencias de IWO desde la década del ’50 hasta 1994.

“Todo con esfuerzo y dinero se va a reconstruir, pero todo eso lleva tiempo. Hace 15 años que estamos haciendo un gran esfuerzo”, destacó Lichtenbaum.
La fundación es la única institución académica del Idish en América Latina. “México tiene una institución referente, pero desde México hacia el sur la Fundación IWO de es la única referencia del idioma Idish”, explicó su presidente.

“Yo como director de IWO soy profesor titular de Idish en la Universidad de Vilna, Lituania, y en la Universidad de Nueva York (NYU), doy los seminarios de verano. Hace 10 años que paso los meses de julio y agosto en Vilna o Nueva York”, agregó.

La IWO funcionó desde 1945 hasta 1994 en el tercer piso y parte del cuarto del edificio de AMIA. Ahí se manejaba la biblioteca, el archivo, el museo, la hemeroteca, los cursos y los conciertos.

Lichtenbaum dijo que “el atentado fue un atentado a la cultura, y tomamos conciencia de eso pocos días después”.

Más allá de la pérdida del patrimonio cultural, el presidente de la IWO también expresó su pesar por el fallecimiento de uno de sus colaboradores de IWO en el atentado a la mutual judía, Jaime Plaksin.

“No salvó su vida porque fue invitado a tomar un café y él se quedó preparando el agua para que trabajemos juntos. Yo llegaba a las 10:30, y él me estaba esperando. Lamentablemente Jaime falleció en el atentado”, contó.

La misión de la Fundación IWO y de la Casa de la cultura judeo es la integración de los judíos en lugares donde viven los judíos.
En cuanto al “día a día” de la Fundación, su director indicó que “recibimos, en primer lugar, a investigadores del exterior. En este momento tenemos 3 investigadores trabajando en las colecciones de IWO, en los archivos y en los diarios”.

“Hemos firmado convenios con universidades locales como la UBA y la universidad Tres de febrero, estamos por firmar un acuerdo con el centro universitario de idiomas, y hay un futuro acuerdo con una universidad del exterior que va a mandar a sus alumnos a estudiar nuestros archivos y nosotros vamos a ser una especie de ‘tutores’ para sus tesis”, añadió.

Lichtenbaum dijo que “todos los meses recibimos visitas de alumnos de escuelas judías y no judías y muchos turistas que se enteraron de la existencia del IWO y vienen constantemente. La gente no puede creer cómo con tan poco estamos haciendo tanto”.

“Nosotros tenemos un objetivo: que cuando mi generación no esté, la cultura siga estando. Nosotros apostamos al futuro, y por eso la Casa de la cultura judeo es una muy fuerte apuesta para la gente joven, para el investigador, para el estudioso, para los becarios”, afirmó el presidente de la fundación.

La Fundación IWO, a pesar de su carencia económica, con la ayuda de sponsors beca a un joven que está estudia en la fundación.

“Necesitamos el apoyo de todos, porque esto no es una tarea de los amigos de la Fundación IWO, es una tarea de toda la comunidad y de todo el país, porque el patrimonio del IWO es un acervo de la cuidad de Buenos Aires, de la nación y de todo el mundo judío”, sostuvo.

El jueves 18 de junio a las 11 de la mañana se colocará la piedra fundamental del futuro edificio.

“Será muy trascendente y emocionante”, afirmó, por último, Lichtenbaum.

Fuente: http://www.itongadol.com.ar/shop/detallenot.asp?notid=25876