Diario Judío México - A través de las redes sociales he llegado a una página de Internet que refleja un comentario de un supuesto cómico argentino sobre Tova Ringer, que hace unos días fuera elegida Miss Sobreviviente del Holocausto.

Se trata de Diego Sucalesca, quien, en el Canal de la Ciudad, dijo: “Tova, de 93 años, es polaca, tiene bisnietos, vive en Haifa, , perdió a su familia de origen en Auschwitz, y participó de este controvertido concurso, no sabemos con qué número”.

Sus compañeros – también supuestamente graciosos – hacen gestos de complicidad y admiración por su osadía, ya que el número al que se refiere este tipejo no es otro que el que los nazis tatuaban a los judíos en sus brazos.

La diferencia entre Miss Holocausto y Miss Sobreviviente del Holocausto puede parecer mínima, inexistente, pero es real. El concurso no fue controvertido sino todo lo contrario. Todas las personas bienintencionadas lo interpretamos como un homenaje a la belleza de quienes sobrevivieron el mayor genocidio de la historia de la humanidad y conservan el optimismo y las ganas de vivir.

Hay que tener una mente muy retorcida y una gran dosis de ignorancia para convertir una iniciativa tan bella en algo tan vulgar y macabro.

A mi entender, ésta es una de esas ocasiones en las que un insulto refleja a la persona que lo profiere, mucho más que a aquella a la que va dirigido.

El señor Sucalesca y su inculto séquito deberían saber que, incluso en los peores momentos de frenética actividad de la maquinaria nazi de exterminio, tortura y deshumanización, los judíos de los campos de concentración se aferraban a la vida produciendo música, arte, , e incluso humor. Pero humor del bueno, no del chabacano que no conoce los límites y el buen gusto.

La Señora (escrito esto con mayúscula con toda intención) Tova Ringer y las demás mujeres que participaron en el concurso son un ejemplo de lucha, supervivencia y superación. Son un modelo de personas que supieron resurgir de la mayor barbarie de quien quiso primero deshumanizar al pueblo judío y luego hacerlo desaparecer del mapa.

Son un ejemplo de quienes vencieron la máxima expresión de maldad de la que es capaz un ser humano y la transformaron en energía no sólo para sobrevivir, sino para vivir, crear, construir familias e incluso un Estado.

Los “Sucalescas” seguirán apareciendo y desapareciendo de las pantallas de televisión según las modas y las tendencias, y mientras tanto dejarán esos nefastos mensajes que se puede transmitir desde la malicia y la ignorancia.

Las personas de buena voluntad, mientras tanto, seguiremos tratando de aprender y de ser merecedores del legado de Tova Ringer y de los hombres y mujeres que, como ella, transmiten y son en sí mismos una lección de vida.