He dedicado varias columnas para compartir el conocimiento de las diversas civilizaciones milenarias. Los pueblos indígenas en todo el mundo se estiman que representan más de 476 millones de personas que viven en cerca de 90 países y representan el 6 por ciento de la población mundial. Es importante resaltar la riqueza cultural, biológica y social que tienen los pueblos indígenas de México. Estos pueblos originarios son ejemplo en muchos sentidos. Las comunidades indígenas son una fuente inagotable de conocimiento. Debido al mantenimiento de sus tradiciones han logrado perpetuar los saberes de generación en generación durante miles de años. La biodiversidad de plantas, animales, agua, clima, agricultura, idiomas, lenguas, medicina, tradiciones culturales, el respeto por el ambiente, etc., son ejemplos de ello. México cuenta con más de 12 millones de personas indígenas (10% de la población mexicana) y desde 1992 se les reconoce de forma oficial como culturalmente diverso, fundamentado en las diferentes formas de pensar y actuar.
México ocupa el octavo lugar entre los países con mayor cantidad de pueblos indígenas. Es relevante resaltar los 68 idiomas indígenas con 364 variantes lingüísticas, en 68 agrupaciones y 11 familias. México cuenta con una superficie de casi dos millones de kilómetros cuadrados. Las comunidades indígenas residen en una quinta parte del territorio, 1/3 de los 2,446 municipios son indígenas, ahí se encuentra el 60% de la superficie arbolada principalmente de bosques templados, selvas húmedas y subhúmedas en alrededor de 40 mil localidades. Cerca de la mitad tienen menos de 1,000 habitantes y resulta un reto que tengan la escala, servicios y productos que la gran mayoría de la población disfrutamos. Estás condiciones históricas han impulsado al máximo el desarrollo y la innovación con la adaptación e integración de su entorno natural. Diversas prácticas han perdurado en su quehacer cotidiano: la milpa, chinampas, terraceo, refuncionalización, tequios, guezas, manovuelta, etc.

Los pueblos indígenas se dedican, en un 70%, a las actividades agrícolas y ganaderas. Uno de los principales cultivos es el café. Este cuenta con una amplia diversidad de productos y está íntimamente ligado a las condiciones geográficas, así como a la disponibilidad de agua en la región. Esta es la razón principal para que muchos pueblos indígenas y campesinos hayan migrado en la búsqueda de otras zonas geográficas o el cambio de actividades primarias a secundarias en territorios urbanos.

Otra actividad relevante es la elaboración y producción de artesanías sostenibles, utilizando las materias primas de la zona. También resaltan productos textiles como los trajes, sombreros, calzado, huipiles, etc., en la mayoría de los casos tienen al frente a mujeres emprendedoras y jefas de familia. Esto tiene un triple efecto positivo: asegura la llegada de recursos económicos a las familias, con un enfoque centrado en la alimentación, educación y nivel de vida familiar.

Una de las grandes riquezas de las regiones indígenas es la biodiversidad. México tiene el privilegio de ocupar el tercer lugar mundial; también tenemos los primeros lugares en reptiles, quinto lugar en plantas vasculares nativas y tiene un registro de 23,314 especies, distribuidas en 2,854 géneros, 297 familias y 73 órdenes. La flora incluye 1,039 especies de helechos y licofitas que han sido la base para la innovación histórica en el desarrollo de medicamentos. Existen más de 4,500 plantas medicinales de México y los pueblos indígenas se han dedicado a preservar prácticas ancestrales en favor de la salud de la población.

Basado en el inventario de aves, elaborado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), en las regiones indígenas se han registrado 103 especies endémicas, en su mayoría en el trópico húmedo y seco.
Las joyas de la corona sostenibles son las áreas naturales protegidas que se encuentran, en un alto porcentaje, en municipios indígenas, podemos destacar las siguientes reservas de la biosfera, para tener en mente para un gran recorrido ambiental: Pantanos de Centla, Tabasco; Montes Azules (Selva Lacandona), Chiapas; Sian Ka’an, Quintana Roo, Sierra del Pinacate y el Gran Desierto de Altar, Sonora (To’ono Ot’tham); Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, así como la Isla Tiburón, Sonora (de los Seris), dentro de muchas otras privilegiadas que contamos en nuestro querido México sostenible.

Los pueblos indígenas de México son parte de nuestra riqueza. Han sido por miles de años guardianes sostenibles del medio ambiente logrando mantener una diversidad cultural y ambiental. Es fundamental, de la mano de todos los sectores, el cuidado y preservación de los pueblos indígenas, esto puede hacer la diferencia. Tengo años participando y he escuchado voz en foros internacionales ambientales de los pueblos indígenas, por ejemplo, el de las Amazonas. Si sabemos escuchar el mensaje siempre hay mucho por aprender y con ello asegurar el cuidado de la naturaleza.

Tenemos mucho que conocer acerca de las costumbres en el consumo local, el reconocimiento y uso en las tecnologías modernas adaptadas para sistemas de riego. Es importante integrar mejores prácticas y trabajar de la mano de distintos sectores.
Poseemos una biblioteca natural llamada biodiversidad. Los invito a que, en lugar de inventar la rueda ambiental, aprendamos de nuestro acervo histórico, cultural y biológico de los pueblos indígenas. Es fundamental aprender desde muchas dimensiones, regiones y territorios. Podemos capitalizar y con ello entrar a un México más sostenible.

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Francisco Suárez estudió la carrera de Contador Público (1994) en la Universidad Autónoma de Baja California, en donde también concluyó la Maestría en Administración en CETYS (1999) y el Doctorado en Administración con Concentración en Administración Estratégica (2013). Comenzó su carrera profesional en diferentes empresas del ramo deportivo, turístico y de manufactura. Su trayectoria en FEMSA empezó en 1996 en donde desempeñó diversos puestos ejecutivos dentro de la División de FEMSA Empaque. Entre 2006 y 2011 fue Gerente de la Oficina de Presidencia FEMSA y Dirección General. En 2011 es promovido a Director de Sostenibilidad FEMSA y en 2014 amplió sus responsabilidades con la posición de Director de Asuntos Corporativos de Coca Cola FEMSA. De 2016 a 2020 fungió como Director de Nuevos Negocios y a partir de mayo 2020 coordina la Dirección de General de AdeS para América Latina. Francisco es un apasionado de la sostenibilidad y fue el primer Latino en ser Presidente del Centro Mundial del Medio Ambiente 2015-2018 (WEC). En 2020, la junta directiva de WEC votó por unanimidad para elegirlo Director Emérito, en reconocimiento a sus muchos años de servicio dedicado. Además, es consejero de diferentes organizaciones como: Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, A.C., California Institute of Advanced Management (CIAM) en Los Ángeles, California, E.U.A., Mom’s Target Media, Tesorero del Patronato Nacional de Aldeas S.O.S. México y Consejero Nacional de Enactus México. También fue consejero Alterno del ABAC (APEC Business Advisory Council), Consejo Consultivo Empresarial del APEC (Asia Pacific Economic Cooperation); y miembro de la Agenda Global para el Futuro de las Industrias de Consumo del Foro Económico Mundial “WEF”. Forma parte del Consejo Editorial de Mundo Ejecutivo y la Revista Ganar-Ganar. Además de ser columnista regular sobre temas de sostenibilidad y editorialista de periódicos como El Vigía (Baja California), El Capitalino, Diario Judío, Mundo Ejecutivo y revistas Ganar-Ganar y Universo Capital Humano.