Sin duda alguna, dos de las especies que más contribuimos con el desarrollo de los ecosistemas somos los seres humanos, y los árboles pues ambos somos cruciales para la creación de la vida de las especies. Por lo que nuestra relación con los mismos es indispensable para crear entornos sostenibles a largo plazo.

En este sentido, la cultura ambiental, y el desarrollo urbano no deben estar peleados. En México tenemos la fortuna de contar con desarrolladores con mayor empatía con el , logrando una planeación urbana más equilibrada. Tal es el caso de Don Bernardo Applegate, quien es conocido en Puerto Vallarta como un forjador del puerto por haber desarrollado zonas como Conchas Chinas, entre otros con una gran visión social, y ambiental para su época.

Junto con Teresa, su esposa, Don Bernardo Applegate fue de los primeros impulsores de Vallarta caracterizado por su ambiente de serenidad y naturaleza. Su padre fue un aventurero de Oregón que combatió en la guerra de Filipinas, a fines del siglo XIX; fue una persona que le dejo a su un gran legado de esfuerzo, y trabajo de manera ardua. Sin embargo, lo que pocos saben es la importancia que él le daba a los árboles, construyendo con una filosofía de “Si quitas, dás”, sembrando 5 veces más árboles en la zona, por ejemplo, logrando así plantar el Huanacaxtle que hoy en día es el más grande de la zona de Vallarta.

El Huanacaxtle, o también conocido como La Parota es un árbol grande, y llamativo que suele alcanzar de 20 a 30 metros de altura, aunque algunos han alcanzado hasta los 45 metros, y su tronco puede llegar a ser hasta de 4 metros de diámetro. Es un árbol originario de América tropical, que en México se desarrolla en las zonas costeras del país, estando ampliamente distribuido en la vertiente del Golfo desde el sur de Tamaulipas hasta la Península de Yucatán, y en la costa del Pacífico desde Sinaloa hasta Chiapas. La Parota es utilizada con fines medicinales desde la época prehispánica”, como remedio para la bronquitis, y el resfriado en varias partes del país. Pero si de urbanidad hablamos, lo más relevante es que siempre cuente con una visión verde, regresando al ecosistema los árboles que se quitan apoyando así a una visión más integrada de las ciudades con el medio ambiente.

Durante generaciones el legado de Don Bernardo se ha ido sembrando a través de su filosofía de vida en sus hijos; yo tengo el gusto de conocer y llamarlo mi buen amigo, así como vivir de primera mano la manera de trabajar de su hijo Moray, quien continua la visión sostenible del negocio, donde “El desarrollo no es malo, el desarrollo descontrolado sí”, y lo incluye en su sello de proyectos para cuidar el medio ambiente, y dar mucho más a su comunidad, protegiendo su entorno para desarrollar nuevas zonas urbanas de la mano con la naturaleza, y visión de largo plazo.

Tenemos muchas joyas naturales en México cuyo desarrollo es clave. La importancia de sembrar árboles es crucial para nuestra vida, al ser el motor de nuestro oxígeno, el 70% de la infraestructura verde debe ejecutarse en ciudades y nuevas áreas al 2030 para cumplir con la meta de no aumento de temperatura y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. América Latina es la región de mayor crecimiento urbano, y por lo mismo debemos replantear la mezcla de descarbonización (construcción, agua, movilidad, residuos y energía) con nuevos modelos de energía renovable incluso hasta nivel municipal con el objetivo de coaccionar cambios con mayor impacto y volumen.

Asimismo, la concientización sobre la tala indebida de árboles, y la siembra de nuevos en una proporción 5 a 1 debe ser un requisito indispensable para todas las desarrolladoras, así como fomentar, premiar, y replicar más modelos de negocio que favorezcan la sustentabilidad a largo plazo de nuestras comunidades bajo esfuerzos multisectoriales.

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Francisco Suárez estudió la carrera de Contador Público (1994) en la Universidad Autónoma de Baja California, en donde también concluyó la Maestría en Administración en CETYS (1999) y el Doctorado en Administración con Concentración en Administración Estratégica (2013). Comenzó su carrera profesional en diferentes empresas del ramo deportivo, turístico y de manufactura. Su trayectoria en FEMSA empezó en 1996 en donde desempeñó diversos puestos ejecutivos dentro de la División de FEMSA Empaque. Entre 2006 y 2011 fue Gerente de la Oficina de Presidencia FEMSA y Dirección General. En 2011 es promovido a Director de Sostenibilidad FEMSA y en 2014 amplió sus responsabilidades con la posición de Director de Asuntos Corporativos de Coca Cola FEMSA. De 2016 a 2020 fungió como Director de Nuevos Negocios y a partir de mayo 2020 coordina la Dirección de General de AdeS para América Latina. Francisco es un apasionado de la sostenibilidad y fue el primer Latino en ser Presidente del Centro Mundial del Medio Ambiente 2015-2018 (WEC). En 2020, la junta directiva de WEC votó por unanimidad para elegirlo Director Emérito, en reconocimiento a sus muchos años de servicio dedicado. Además, es consejero de diferentes organizaciones como: Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, A.C., California Institute of Advanced Management (CIAM) en Los Ángeles, California, E.U.A., Mom’s Target Media, Tesorero del Patronato Nacional de Aldeas S.O.S. México y Consejero Nacional de Enactus México. También fue consejero Alterno del ABAC (APEC Business Advisory Council), Consejo Consultivo Empresarial del APEC (Asia Pacific Economic Cooperation); y miembro de la Agenda Global para el Futuro de las Industrias de Consumo del Foro Económico Mundial “WEF”. Forma parte del Consejo Editorial de Mundo Ejecutivo y la Revista Ganar-Ganar. Además de ser columnista regular sobre temas de sostenibilidad y editorialista de periódicos como El Vigía (Baja California), El Capitalino, Diario Judío, Mundo Ejecutivo y revistas Ganar-Ganar y Universo Capital Humano.