Diario Judío México - Durante varias semanas en , un colectivo de estudiantes de las tres principales universidades públicas, han denunciado en varias conferencias de prensa, ser objeto en forma reiterada de , dentro de estos centros de estudios superiores, sin que las autoridades administrativas hagan nada al respecto, más que campañas publicitarias, donde gestionan parte de sus recursos a la visibilización del problema, pero sin ningún resultado concreto, el cual mitigue en forma adecuada este flagelo de emergencia nacional.

Además, es evidente el doble discurso que las autoridades universitarias han manejado sobre el tema, siendo ellas mismas las encargadas de administrar e impartir justicia, amparadas en una “autonomía universitaria”, la cual ha servido de escudo para no exponer y menos denunciar a un grupo considerable de acosadores sexuales ante las autoridades correspondientes, convirtiéndose de ésta forma en cómplices de los depredadores que laboran ahí.

Como lo expresan las mismas estudiantes en su llamado de auxilio, los rectores y las comisiones contra hostigamiento sexual, lo único que hacen en realidad es desalentarlas en cuanto a llevar a cabo los procesos en contra de sus agresores, debido a que las sanciones hacia los mismos, son risibles en relación a la penalización de los hechos si es que los procesos llegan a buen término.

No es la primera vez que escribo sobre esto y tampoco será la última, debido a que como egresada de la Universidad de y exprofesora, se lo que ocurre a lo interno de esa institución, porque lo viví en carne propia y también en su momento lo denuncié, más allá de las presiones y amenazas hacia mi persona y familia.

Así que ya es hora que las estudiantes, profesoras y ex funcionarias alcemos nuestras voces, sobrepasando las fronteras de ese país centroamericano, para visibilizar un problema que es más que una “leyenda negra”, es una realidad que permea en forma transversal a todos los centros de enseñanza pública superior en , donde un profesor acosador en una Universidad, también lo es en las otras instituciones donde labora.

El y laboral que hemos tenido que enfrentar muchas mujeres durante gran parte de nuestra vida, no debe convertirse en una conducta naturalizada y menos, por quienes poseen una sexualidad mal encausada, misma que nos violenta nuestros espacios de trabajo y estudios, acosándonos como si fuéramos animales, presas al fin u objetos de cosificación.

Por ello, merecemos respeto y la garantía de que nuestros derechos no serán atropellados, con lo cual no podemos tolerar y menos mirar hacia otro lado, cuando  compañeras, profesoras y estudiantes son acosadas y violentadas o peor aún, explotadas sexualmente dentro de una universidad, sin que los rectores hagan algo o las vicerrectoras reaccionen en su momento, denunciando esto a las autoridades correspondientes.

(Especial para el Diario Judío.com de .)

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorUn ejemplo de la importancia de los contrapesos
Artículo siguienteUna bloguera alemana se hizo pasar por víctima del Holocausto
Licenciada en Filosofía de la Universidad de Costa Rica, UCR, especializada en identidad nacional costarricense; ética; y comunicación social. En la actualidad investiga sobre los judíos sefardíes en Costa RIca. Además tiene estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa RIca y trabaja como consejera en razonamiento jurídico en una firma de abogados. Publica artículos en El Semanario Universidad, de la Universidad de Costa RIca, en esefarad.com, revista argentina en internet sobre cultura sefardita y ha publicado en el diario La Nación de Costa RIca. Es Poeta. Publicó poemas en la Revista Tópicos del Humanismo de la Universidad Nacional, UNA, en el Semanario Universidad de la UCR y en el diario La Nación. Forma parte de la Junta Directiva de la Ong Instituto para el Desarrollo, la Democracia y la Ética, IDDE.