Reseña

Diario Judío México - La producción masiva de opio en es consecuencia de una sociedad empobrecida, producto de décadas de decadencia rural. En el año ‘96 cuando el grupo Talibán toma el poder luego de la anarquía que vivía el país, las plantaciones de opio existían hacía años.

En este país existen decenas de miles de pueblos rurales alejados de las grandes ciudades, que no cuentan con los mínimos requerimientos necesarios para realizar una producción agrícola (electricidad, agua, maquinaria, etc.). Los habitantes de estos pueblos desolados, sin haber recibido jamás apoyo económico, en un país de tres décadas de constantes golpes militares y políticos, quedaron alejados de la realidad del mundo moderno.

Un contexto post bélico, de analfabetismo, enorme pobreza, falta de desarrollo estructural y anarquismo gubernamental, es propenso al surgimiento de grandes conflictos. En el caso de los productores de vieron a la “adormidera” (planta del opio) como la única solución económica para mantener a sus familias. Esta planta no precisa grandes procesos productivos para ser desarrollada, permitiendo su cosecha en ambientes con escasos recursos como en los pueblos afganos. Cualquier otro cultivo lícito dejaría menos ganancias y sería imposible su producción, debido a los escasos recursos de los productores y las condiciones climáticas.

Opio en época Talibán (1996-2001)

Los Talibanes surgieron como un grupo extremista islámico en el norte de Pakistán, donde se destacaban por su crueldad, predicar la ley islámica y sobretodo ser estudiosos. Originarios de la tribu Pastún donde ‘talib’ significa estudiante, dirigidos por mullah Omar, en un país azotado por la guerra, tomaron el poder por la fuerza en el año ’96.

Hasta el año 2000 la producción y tráfico de opio era legal. Según el informe de United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC), The opium economy in Afghanistan, la mayor parte de las provincias en donde existía el cultivo de opio se encontraba bajo el control Talibán, obteniendo grandes beneficios económicos. Un negocio con un promedio de valor de U$S 1.548 millones de dólares distribuidos entre todos los actores.

La producción de opio motivó la existencia de productores, narco traficantes, traficantes, guerrilleros protectores del tráfico y la droga. También promovió acciones de tráfico, soborno y demás elementos relacionados con un negocio ilícito a nivel mundial a salvo en tierras afganas.

Según la UNODC, el opio fue la herramienta de financiación entre la guerra civil que se desató en desde la retirada de la Unión Soviética. El fin de la era del opio fue sentenciado en el año 2000 cuando los talibanes prohibieron su producción pero no el tráfico.

Varias versiones surgieron sobre la razón del grupo Talibán al prohibir la plantación de opio en aquél momento. Se puede verificar las constantes presiones de las Naciones Unidas sobre llevar a cabo esta prohibición. Al mismo tiempo la voluntad de los talibanes de ser reconocido como gobierno legítimo. Por el contrario, algunos indican que su objetivo era provocar un alza del precio de venta de la droga, siendo que existían ya grandes depósitos con suficiente opio para obtener ganancias de miles de millones de dólares. Finalmente, ocurrió un alza de 10 veces el precio por kilo hasta mediados del año 2001, pasando de exportar 3.276 toneladas en el 2000 a unas 185 toneladas en el 2001.

Opio después de la invasión de Estados Unidos (2001 – actualidad)

Según una entrevista realizada al investigador de UNODC Thomas Pietschmann publicada el 12 de Octubre del 2001 por la BBC, indicó que al no apuntarse rápido a la reconstrucción del país, y los campesinos no recibir ayuda para buscar cultivos alternativos al opio, volverían a la plantación de la planta de adormidera. También indicó que al no haber, nuevamente, una estabilidad en el gobierno, las producciones de opio quedarían en manos de los numerosos cabecillas locales que hay en el país.

12 años más tarde de este análisis, en 2013, según el mismo órgano de Naciones Unidas, las hectáreas plantadas de opio fueron 209 mil, produciendo un total de 5.500 toneladas de esta droga, con un comercio de 21 billones de dólares, aunque en el país, actualmente, esta actividad es ilegal.

En numerosos artículos de prensa se acusa a la CIA de estar involucrada en la plantación y tráfico de opio en , con el objetivo de financiar su campaña militar y obtener ganancias millonarias. Pero estas acusaciones siempre fueron carentes de pruebas. Por el contrario, existen numerosos periodistas que han investigado de lleno desde dentro mismo del tráfico y en ningún sitio han mencionado participación de la CIA en el asunto de comercio y tráfico de drogas del país afgano.

La misión de la OTAN con su programa ISAF (International Security Assistance Force) se encuentra en el país para reducir la capacidad de los insurgentes, capacitar las fuerzas nacionales de (ANSF en inglés) y facilitar las mejoras del gobierno en el desarrollo socio-económico en orden de preservar la estabilidad observable por la población.

Una intervención extranjera en el tema de la droga podría poner a los civiles en su contra.

Siguiendo el mismo razonamiento, Thomas Scheweich, Representante Antinarcóticos para Afganistán declaró: “…todavía queda mucho por hacer. Se necesita una profunda reforma legal, reforma de la justicia, de las instituciones jurídicas necesarias, para que tanto cárceles como centros de detención, jueces, fiscales y juzgados, cumplan los requisitos indispensables del estado de derecho; para que podamos perseguir, investigar y tener las pruebas necesarias con las que acusarles formalmente de delitos de drogas. Así como ayudar a los afganos en la detención, enjuiciamiento, condena y encarcelamiento de los que incumplan la ley.”

Estos objetivos de reformas, y conceptos de mundo moderno se encuentran en un marco en donde miles de afganos sienten desprecio por los estadounidenses al haber invadido Afganistán. En donde el 35% de la población mayor de 15 años no sabe leer ni escribir, ascendiendo a 74% en áreas rurales según datos de ONU del año 2004. Donde existe un gobierno instaurado forzado post guerra Talibán, con una existencia de más de 200 mil hectáreas de plantaciones de opio para que los productores puedan mantener a sus familias; donde existen campos de entrenamiento terrorista financiados por la droga e inicialmente introducidos por Estados Unidos en la guerra contra los soviéticos, según el galardonado periodista Steve Coll. Como también, en donde el terrorismo y los atentados están volviendo a surgir.

Foto por torbakhopper HE DEAD

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