Para poder ayudar a quien padece autismo, es necesario comprender dicho trastorno y las limitaciones que implica.
El término “Trastornos de Espectro Autista (TEA)” se usa para referirse a un conjunto de trastornos que comparten dificultades y alteraciones que afectan al desarrollo infantil.
La presencia y grado en que estas dificultades se expresan varían de un niño a otro, por lo que se usa el término “espectro”; sin embargo, existe una triada de áreas en la que los síntomas/signos comúnmente se manifiesta: interacción social, la comunicación y los intereses.

Quienes la padecen en el área social, tienen dificultades para establecer relaciones, con otros niños, conflicto para expresar emociones e interpretar las emociones de los demás, suelen tener problemas en el uso de signos sociales, lenguaje no verbal y mirar a los ojos. En el área del lenguaje suele haber un retraso en la adquisición, aunque es variable.
Aproximadamente la mitad de las personas con TEA no adquieren el lenguaje de manera espontánea, pero quienes lo hacen pueden presentar un habla sin prosodia, es decir, monótona, sin entonaciones y repetitiva, además de dificultad para generar empatía con otras personas. Las áreas de interés suelen ser rígidas y limitadas, pueden por ejemplo entretenerse apilando objetos o realizando conductas repetitivas y ser poco tolerantes al cambio en sus rutinas y juegos, mostrando un apego inusual a objetos y el uso inusual de los mismos.

Para la mayoría de los padres el tener un hijo con este trastorno no resulta sencillo y es común que experimenten miedo, confusión, rabia y ansiedad, además de incredulidad ante el diagnóstico.
Hay que tener en cuenta que no existe una manera correcta de afrontar esta situación, así que no hay que ser duro consigo mismo. Al inicio, la noticia provoca confusión debido a la poca concientización que se tiene sobre el trastorno, en este punto es esencial acercarse a los expertos para orientarse; algunas otras personas refieren un sentimiento de impotencia al saber que es una condición que no tiene cura, sin embargo, hay que tener presente que sí se pueden hacer cosas para mejorar la adaptación del niño y que las acciones que tomen los padres son fundamentales en el tratamiento y pronóstico.

La naturaleza inesperada y dolorosa del diagnóstico a menudo provoca ira y rabia, algunos padres podrían tratar de encontrar culpables, y responsabilizar a pediatras, maestras, ellos mismos, etc., por no haberse dado cuenta antes; no obstante, el es una condición que no depende de algo que hubieran podido hacer o hubieran dejado de hacer los padres u otros cuidadores del niño. Esto, por otra parte, solo desgasta emocionalmente y quita tiempo y energía. Otra emoción común es la sensación que se ha perdido el control sobre lo que pasa en la vida y que ya no queda nada por hacer, aquí hay que hacer hincapié en la información de un experto que nos oriente y nos permita ver el panorama de manera más amplia y realista y analizar las opciones de intervención.

Si se tiene sospecha de que un niño padece un TEA, es necesario consultar a un profesional de la salud preparado, que pueda determinar el nivel de desarrollo del niño y evaluar si existe alguna alteración en el curso de este y si sus síntomas son compatibles con los del autismo. La escolarización temprana puede ayudar a la pronta detección ya que aporta las observaciones de profesores, psicólogos, pedagogos y otros cuidadores, lo cual abre la posibilidad a más oportunidades para desarrollar las capacidades del niño.
Cada familia puede tener respuestas diferentes ante el diagnóstico, por lo que es necesaria la orientación y una profesional de la y el acompañamiento del círculo de apoyo familiar.
El hecho de que los padres acepten las capacidades y limitaciones producto del trastorno garantizará una mayor comprensión de las demandas específicas del niño.
¡Llámanos, YA NO estás solo! Línea de atención 24 hrs. Maayán Hajaim 5292-5131

Fuentes:
Instituto Universitario de Integración a la Comunidad (2008). Un niño con en la familia…, Universidad de Salamanca.
Cuadrado, P. & Valiente, S. s.f., Niños con y TGD…, Editorial Síntesis, Madrid.

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