Diario Judío México - Existe una creencia generalizada y adoptada como parte del imaginario social  que existe una felicidad ilimitada donde no penetra la insatisfacción. Al sentirla  culpamos a nuestros padres o personas cercanas por esa infelicidad. No aceptamos que la no satisfacción puede ser la escalera para seguir creciendo y buscando.  No existe felicidad absoluta.  El mundo y sus valores va cambiando y la obligación del ser humano es adaptarse a las nuevas reglas que van surgiendo. Cada quien escoge cual  conviene y cual es incómoda.

Cada uno de nosotros tiene y vive una biografía  organizada en función de los flujos de información social y psicológica de los posibles modos de vida. La modernidad es una nueva cultura  en  que emerge la cuestión ¿cómo he de vivir…? Surgen los usos y costumbres de  cómo comportarse, que vestir, qué comer.

La vida es larga y a veces cruel, la modalidad del reclamo,  se ha hecho vigente. Al reclamar,  quito mi parte de responsabilidad en mi vida. ¡Qué fácil!  Los reproches añejos y dolorosos surgen y hay que colocarlos en algún  sitio.  En el mundo hay algunas cosas que no se arreglan solo con afecto.

El malestar es parte de la vida,     implica convivir en el dolor y sufrimiento, no solo con las alegrías.  A lo largo de la vida, se producen  constantes trastornos que llevan  a los hombres y mujeres modernos a  anhelar el cambio: a buscarlo activamente,  a provocarlo.  Aquí hay dos caminos: crecer o culpar a los que han sido parte de nuestra vida. ¿Cuál escoges?

Una parte nuestra quisiera volver a esa infancia en que los mayores nos acompañaban,  nos  taparon con una cobija para darnos calor,  al caer nos curaron  con amor ese raspón que sangraba.   Uno  valora el sol de la infancia cuando  pierde el suelo que siempre ha pisado, las manos que le han agarrado, la casa en la  que creció. Hay momentos en que no podemos aceptar que esa época tan maravillosa haya desaparecido. Vivimos con un anhelo de perfección.  Todas las cosas pasan de largo. Nadie puede retenerlas.  Hay que construir cada vez algo nuevo.

Existe una ruptura entre el mundo instrumental y el mundo simbólico, entre la técnica y los valores, que atraviesa  nuestra experiencia; Somos a la vez de aquí y de todas partes, muchas veces de ninguna. Hemos roto muchos vínculos y nos hemos quedado entre varios mundos,  surge un YO desgarrado, fragmentado que queremos evitar mediante la huida, la autodestrucción o la diversión agotadora.

Es fundamental en la búsqueda valorar todas las pequeñas o grandes cosas que tenemos y damos por hecho  que nos tocan. ¿Cómo aprender  que cada una de ellas es un regalo?

Me pregunto: cuantas veces hemos agradecido por lo que nos ha sido dado en la vida. Cada uno de nosotros trae en su canastita muchas cosas y no siempre las valora. Sin embargo, surge en forma intempestiva la carencia emocional. Siempre va a existir esa falta, una  pequeña ranura que se abre con facilidad. Aún recuerdo, cuando yo era chica, me quejaba con mamá y su amiga me dijo: porque no ves hacia abajo, todos aquellos que no tienen lo que ´tú tienes. En ese tiempo, me molestaba el comentario, ahora lo veo con sabiduría.

Conforme pasa el tiempo y nos hacemos mayores sentimos una agría mezcla de soledad y tristeza, sed de fama, timidez y arrogancia acompañada de una profunda inseguridad. Nos buscamos unos a otros para sentir un brazo sobre nuestro hombro, anhelar la sombra del otro, conversar y discutir, tener la razón, disculparse y reconciliarse con los otros. Sentir una quietud profunda, respirarla como si fuese un olor. Sentimientos internos que arañan,  un poco de perversidad y se vive un infierno, un poco de generosidad y se llega al paraíso.

Los malos pensamientos son como gusanos, no son como la televisión, que cuando disgustan basta con apretar  un botón y cambiar a otros programas. Tenemos enojos absurdos que nos dejan confusos. Se abre una puerta que estaba cerrada y todos los hechos ante los cuales cerrábamos los ojos se agolpan dentro de uno,  no es fácil ordenarlos.  Cuesta aceptar que el malestar y el bienestar coexisten, que  el conflicto interno y externo es parte de la  naturaleza humana.  Tenemos expectativas trazadas más por la fantasía que por la realidad.

Podemos percibir que cada uno de nosotros pertenece a varios mundos,  que estamos saturados.  Las personas somos demasiado complicadas;  Por  dentro estamos llenos de avaricia, amor, miedo y odio. Todos arrastramos nuestro propio pasado, nuestra historia personal y familiar.  Cuando dejamos entrar enojos absurdos que producen amargura y se viven como fracaso personal.  Ha llegado el momento de ordenar todo aquello que ha surgido de forma imprevista,  combatir los fantasmas,  la tristeza y el frio del alma. Hacer ejercicios mentales para pensar positivo, dejar de ser un ingrato, valorar y contentarse con lo que  ha sido concedido a cada uno de nosotros.   Agradecer en vez de reclamar,  sin culpar a nuestros padres y familiares.

Quien es el que está feliz, el que está contento con lo que tiene. Esto quiere decir hacer un recuento de lo que nos ha tocado, para darnos cuenta que siempre traemos en nuestra vida cosas lindas que perdemos de vista por estar al pendiente de lo que el otro tiene, ¿envidia? y de nuestros deseos fantasiosos  basados en la fantasía, fuera de nuestra realidad.   Ni siquiera estamos seguros de que así es, sino que pensamos que así es. (El prado del vecino es más verde) Cuando hablamos con aquellas personas que pensamos que tienen todo, nos sorprende darnos cuenta que también tiene carencias y faltantes. Esa es la condición humana.

A quienes estén atravesando en estos momentos de su vida circunstancias difíciles,  me gustaría decirles: Puede que ahora sea duro, pero en el futuro este malestar podrá tener consecuencias positivas. No sé si servirá  de consuelo, pero me parece importante insistir en la necesidad de avanzar, de no decaer, de no dejarse caer.

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Esther Friedman es Psicoterapeuta individual, pareja, familiar y de grupo con especialidad en "adultos mayores". Cursó la Licenciatura y maestría en Sociología en la UNAM donde fue docente en las cátedras de Psicología Social, Pedagogía y Psicoanálisis y Sociedad.Ha sido Terapeuta Familiar y Docente en el ILEF, donde también funge como docente y Supervisora desde 1993.En 1997 fundó y coordina hasta la fecha El Centro de Adultos Mayores (CAM), en ILEF. Terapia individual, familiar y de pareja donde se llevan a cabo constantes "grupos de reflexión" y talleres acerca de "Sensibilización acerca de la vejez", "Pareja y Familia", "El individuo en su contexto", entre otros.Obtuvo "Mención Honorífica" en su Tesis de Licenciatura en Sociologia sobre "El Divorcio". En Abril del 2001, presentó como tesis de maestría de Sociología en la UNAM, la tesis "MODERNIDAD Y VEJEZ" 1960-1999. Estudios de Caso en la Ciudad de México (Mención Honorífica).Ha participado en congresos nacionales e internacionales presentando los siguientes temas: "La resonancia y el sistema terapeutico total en la clínica de la 3ª y 4ª. Edad" en octubre de 2001.En marzo de 2002, en el congreso Vivere e "curare" la vecchiaia nel mondo se presentaron en Italia, (Génova), dos ponencias nuevas sobre el mismo tema: "Abuelita dime tu" y "Concierto de voces en el Sistema Terapeútico".En el Congreso Nacional de Terapia Familiar 2003, presentó " La resonancia en el sistema terapéutico total" ante ciertos casos especiales en la vejez.En Junio de 2005, se presentó ponencia en el congreso del CIESAS en Cuernavaca, Morelos sobre los prejuicios que se tiene sobre la vejez.en: The mexican internacional family Strenghs Conference in June 2005.Ponencia family and old age prejudices organizado por el centro de investigaciones y estudios superiores en antropología social ciesas y la universidad de nebraska en junio en Cuernavaca, MorelosEn 2005 se participó en el Congreso de Tlaxcala con dos carteles: El arte de envejecer y Prejuicios que condicionan la vejez en el Primer encuentro regional "la familia y su contexto: Perserspectivas de analisis y niveles de intervencion en el marco del XXVI aniversario departamento de educacion especializada Tlaxcala de Xicontencatl.En noviembre del 2006, en el Congreso Internacional de Terapia Familiar, en Acapulco Guerrero, se presentó la ponencia "Identidad en la Vejez".En febrero 2008, se llevó a cabo el Primer Congreso Internacional de Constelaciones Familiares y en él se llevó a cabo un taller de "Adultos Mayores".Septiembre-Diciembre 2008, en el Instituto de ConstelacionesFamiliares se llevó a cabo un curso de Sensibilización ante la Vejez durante diez sesiones de 3 horas cada una.En agosto 2008, en un evento llevado a cabo por el DIF de Colima, se dio una conferencia magistral sobre la vejez titulada: "Soledad, Aburrimiento y Depresión" y Un taller sobre "La Sabiduría de la Vejez".Visiones personales internas. Testimonios de los Viejos; temas más importantes que les preocupan.Una Nueva cultura de la Ancianidad: opiniones personales de los adultos mayores para una forma de vida más armónica.