Alonso Lujambio Irazábal: ¡Slomianski!

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-¡Slomianski! se escuchaba por los pasillos del ITAM cuando Alonso Lujambio me llamaba. Él ha sido la única persona que me ha llamado siempre por mi apellido materno y no he descifrado aún por qué aunque tengo una vaga idea. Desde estudiante hasta secretario de Estado me llamó siempre la atención su carisma inigualable, su brillante sencillez, su cariño afectivo y una gracia que sólo conlleva una persona grande: un ejemplo de serhumano.

Tuve la suerte de conocer a Alonso Lujambio desde mi segundo semestre en la carrera en el ITAM. Fuimos colegas editores de la revista Opción, órgano literario y de difusión de los estudiantes del ITAM. Desde el primer día me provocó la curiosidad renacentista y multifacética de Alonso. Había cursado estudios decontabilidad, medicina, y entonces estaba ya encontrando lo que fue después su vida: ciencias sociales. Intereses diversos en un mundo complejo, eso lo dice todo. A partir de ahí mantuvimos siempre una amistad de toda la vida, aun en el extranjero nos seguíamos los pasos; él en Yale y yo en Harvard.


Esos han sido mis mejores años, más que por la juventud, por la gente que crucé en ellos. Siempre me ha gustado conocer gente entusiasta, alegre, preocupada por su país. Alonso fue un entusiasta hasta en ajedrez y no era para menos, con Dios dentro (en-dentro, theos-Dios) llevó siempre su vida: familia, trabajo, juego, amigos y país. Con una pasión que a pocos les he conocido por la historia, poesía, justicia y hasta gramática, Alonso será un hueco difícil de llenar, y así será recordado. Y es que a veces no comprendemos que una mente intelectual, curiosa, inquisitiva, crítica, analítica es lo que México agradece por permear en sus estructuras ideas que contribuyan a un cambio positivo, pero afortunadamente tuvimos a un hombre virtuoso.

En todos sus quehaceres políticos y académicos conllevaba siempre una misión: cómo mejorar las circunstancias de la gente y el país al cual pertenece. Luchador incansable por los temas de reelección, eficiencia, transparencia, justicia, prosperidad, educación. Todo esto lo hacía hacer un don Quijote que luchaba en cierto sentido contra el status quo; luchando contra esa burocracia que parecía inquebrantable, o contra corrientes que iban en contra del desarrollo del país.

Dice el dicho “del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Para Alonso ese largo trecho parecía una angosta calle que cruzó sin dificultad. El dicho: el investigador, el letrado, el curioso que logró generar aportaciones en el mundo académico, aún con las dificultades de hoy. A veces es difícil y frustrante que las ideas no se puedan llevar a cabo por cuestiones políticas, porque los tomadores de decisiones tienen otras prioridades en mente o simplemente no han caído en la cuenta de la importancia que tienen ciertos temas. Lo hecho: Lujambio logró llegar a esferas donde la impotencia era mucho menor y lo hizo bien. Consejero del IFE en su período más importante, presidente del IFAI, secretario de Educación, Senador y en tan sólo dos años (se afilió al PAN en 2009) casi logra ser aspirante a la Presidencia de México.

Siempre recordaré a Alonso como una persona que no se rendía. Lo podemos ver con su misma enfermedad a la que combatió incansablemente. Y más allá de esa intelectualidad superior y de esa pasión por México y sus causas, lo que me queda dentro de este hermano de toda la vida siempre será su sencillez y generosidad que exaltaban su gran nobleza. El gran padre, maestro, director, el amigo, el hermano sin duda alguna deja huella y en mí deja una profunda.

Ya decía Cicerón: “Vivir sin amigos no es vivir”, y eso me hace pensar que la muerte termina con una y sólo una cosa: una vida, pero el vínculo trasciende la muerte. Como gran asesor y consejero que era lo tendré siempre en mente intentando intuir qué me habría dicho ante tal situación, cuál sería su consejo para este problema que me aqueja.

Me sumo a su esposa Tere y a sus hijos Íñigo, Tomás y Sebastián en su pérdida irreparable. Con-siento el cariño a un gran ser humano, a un amigo entrañable. Ojalá pudiera describir ese eco que sentía en mi cabeza cuando el hombre recordaba los nombres y los detalles complejos de lo más sencillo, las letras que del otro lado del pasillo resonaban: ¡Slomianski!

Acerca de Andrés Roemer

Bienvenidos a este espacio donde pretendo compartir con ustedes: Interrogantes, críticas, dudas, inquisiciones, propuestas, miedos, esperanzas, ideas. En suma: Letras. Letras grandes y pequeñas. Pensadas y espontáneas. Letras desdibujadas, otras reiteradas, ciertas ya publicadas con antelación y probablemente una que otra inédita. Al final de cuentas, letras para ser desdobladas por aquel lector amable y generoso que sea provocado por las mismas.Agradezco a Silvia Cherem e Isaac Ajzen por invitarme a ser parte de Foro Judío.Acerca de Andrés RoemerEl doctor Andrés Roemer es autor de más de 18 libros de diversos temas, como: felicidad, arte, sexualidad, amor, agua, futbol, derecho, economía, crimen y psicología evolutiva, entre otros. Ha sido merecedor de varios premios incluyendo el Don K. Price Award por distinción académica en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard y las becas Fulbright, Harvard, Ford, ITAM, SEP y Conacyt; recientemente la Fundación de Microsoft, ha establecido el "Premio Andrés Roemer para el Desarrollo de Derecho y Economía por Distinción en el Servicio a la Comunidad Académica". Ha creado más de 1,000 programas de televisión; actualmente, es el fundador y presidente del Think Tank "Poder Cívico A.C."; asimismo, es el curador del festival internacional La Ciudad de las Ideas.

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