Diario Judío México -

El domingo 8 de marzo, tuve la oportunidad de visitar una impresionante magna obra, que con seguridad será el mejor recinto en el mundo que conjugue con el profesionalismo y el espacio que amerita, la memoria de las principales diferencias de la humanidad que han generado las más trágicas, sangrientas y vergonzantes consecuencias de su historia, con el necesario y valioso -tal vez único elemento- de la tolerancia, que en el futuro enseñará a las presentes y futuras generaciones a convivir en paz y armonía.

Son más de 7000 metros cuadrados, el inmueble -ya casi por concluirse- se sitúa en la muy conocida Plaza Juárez de la capital mexicana, precisamente frente al Hemiciclo al Benemérito de las Américas de la Alameda en la muy concurrida Avenida Juárez, casi esquina con Luis moya; el edificio comparte su moderna y bien lograda arquitectura con otros dos: el de la Secretaría de Relaciones Exteriores y el del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Esta Atinada o tal vez curiosa coincidencia de ubicación, que reúne justicia, relaciones entre pueblos y naciones, con el aprendizaje moral y ético que se darán en el interior del inmueble del Museo Memoria y Tolerancia, le imprimen sin duda alguna, una dinámica y características únicas en su género.

Como ya dimos a conocer en este medio, además de ser de todos conocido, este gran esfuerzo y significativo proyecto ha sido totalmente obra de la iniciativa privada desde el año 2006, cuyo entusiasta y loable interés es el de verlo terminado. Han sido varias las empresas y personas los que han apoyado con su dinero, y muchos otros continúan colaborando gratuitamente; el ideal que los une a todos, es el luchar en contra del desconocimiento de los genocidios que se han perpetrado en el mundo en tan sólo el último siglo de nuestra historia, sin olvidar el terrible Holocausto de nuestro pueblo.

Si bien es cierto que la participación de varias personas distinguidas de la comunidad -desde sus inicios- ha sido relevante, varios grupos representativos de otras minorías étnicas y empresarios, también han sumado esfuerzos muy importantes, por considerar: sus loables metas, el valor intrínseco de la obra material, los fines educativos y de trascendencia social y humanitaria hacia el futuro. Verdad es que en nuestro país tenemos muchos e importantes museos que se pueden clasificar por su temática, como los de: Arte Colonial, Arte Moderno y Contemporáneo, Culturas Prehispánicas, Ciencia y Tecnología, Colecciones Diversas, Etnología, Literatura e Historia; sin embargo, la clasificación del Museo Memoria y Tolerancia -por las características descritas- lo distinguen con sus doce áreas de exposición permanente, producto de más de cinco años de ardua investigación a nivel nacional e internacional a cargo de profesionistas en diversas materias; todos ellos con seguridad, propiciarán a los visitantes de todas las edades y estrato social a la reflexión, en ambientes adecuados de respeto y dignidad humana hacia diversas etnias y culturas.

Sin embargo desde finales del pasado año, estas grandes metas a punto de concluir y sus protagonistas, se han topado con la crisis económica que vive el país, haciendo que su inauguración lamentablemente se postergue. No obstante ante la adversidad, por su carácter privado y espíritu de lucha, les hace pensar en la posibilidad de compartir esfuerzos con toda persona que tenga el deseo de hacerlo de acuerdo a sus posibilidades económicas; por ello se han propuesto mostrar a detalle lo logrado y los trabajos que faltan por realizar, mediante visitas guiadas; siendo la próxima programada el domingo 17 de mayo a las 12:00 del día.

En lo personal, les puedo asegurar que la visita que realicé, superó con mucho lo que creí que encontraría, y puedo afirmar que bien vale la pena que toda la Comunidad, a título personal o bien en grupos formados por diversas instituciones representativas, conozcan y ayuden a este trascendental proyecto de carácter permanente, que de ninguna manera es lucrativo, y que estará en todo momento al servicio de la sociedad.

Sería deseable que todos los judíos de con un esfuerzo compartido y definitivo, ayudáramos a abrir al público -en el menor tiempo posible- las puertas de este Gran Museo; exhibamos, preservemos, impulsemos la investigación y comuniquemos a un mayor número de compatriotas, no sólo el Holocausto que se ha padecido, sino la discriminación y genocidio de otras minorías y pueblos.

Ayudemos a que nunca más reine la intolerancia; ayudemos a los que lo vivieron a transmitirlo; ayudemos a comprender a los que no lo vivieron; ayudemos a conservar la memoria de los que no pudieron salir; ayudemos a entrar con la verdad y conciencia a los que no estuvieron…y porqué no, ayudemos a aprender a convivir con nuestras diferencias.


Rollo de Biblia (Torá) quemado, procedente de algún lugar de Checoslovaquia.
Fue rescatado por MEMORIAL SCROLLS TRUST, Fundación responsable de rescatar una colección de 1,564 rollos de Torá que formaban parte del legado del Museo Judío de Praga durante la ocupación nazi de Bohemia y Moravia en 1938.

Uno de los distintivos más utilizados fue la estrella amarilla.

En los campos de concentración, también se usó el distintivo “P” que portaban los prisioneros

Fotografía de una prisionera Polaca de campo de concentración, portando el distintivo.

Brazaletes de un médico judío y de una enfermera.


El radio fue un medio muy utilizado para la difusión de propaganda antisemita; este ejemplar fue regalado a la población alemana (se repartieron un millón de radios como este) en honor del cumpleaños de Goebbels.


Este furgón fue utilizado durante la segunda guerra mundial, en donde millones de judíos fueron deportados hacia los campos de exterminio en vagones de carga como éste. Un tren completo transportaba de mil a dos mil personas aproximadamente. En cada vagón metían entre 80 y 100 personas. A menudo, el viaje tomaba días, sin comida ni agua y sin ventilación alguna.

El hacinamiento insoportable, la lucha por un poco de aire y el tener que realizar las necesidades fisiológicas en el propio vagón conducían a la sensación de pérdida de la dignidad humana. Los niños, los ancianos y los enfermos eran los más vulnerables en esas circunstancias. Debido a las terribles condiciones, muchos de los deportados murieron durante estos trayectos. El furgón que se exhibirá, fue donado por el Museo industrial y del ferrocarril Jaworzynie, Polonia.


Billetes utilizados en los ghettos de Lodz y Terezín. Los nazis establecieron un tipo de moneda especial dentro de los ghettos para impedir el intercambio fuera de ellos. Los pasaportes provienen de Polonia y de Alemania.

Uniforme de prisionero de campo de concentración, le perteneció al prisionero número 41430.


Cinco fotografías que fueron tomadas en un campo de concentración.

Un comerciante que viajaba por motivos de trabajo, era el vínculo entre una mujer judía que llegó a vivir a , y su familia que se quedó en Europa; él llevaba y traía cartas.

Sólo así se mantenían en contacto. Desafortunadamente después de la liberación, él ya no encontró a la familia que estaba en Europa, y tomó estas fotografías, que trajo a dentro de una lata de galletas.

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

1 COMENTARIO

Deja tu Comentario

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.


Artículo anteriorNuevamente Gaza
Artículo siguienteLa música de las palabras
Egresado de la carrera de Contador Público del ITAM, por varios años trabaja en la industria de la confección, transformación y la industria editorial.Es de destacar su actividad en organizaciones comunitarias judías mexicanas entre ellas la Comunidad Sefaradí y el Comité Central. Al mismo tiempo se dedica a la edición de varias publicaciones como la revista "Emet" (1984); periódico "Kesher" (1987) y "Foro" en 1989.Dentro del campo intelectual siempre ha tratado de mantener vigente la Asociación de Periodistas y Escritores Israelitas de México y por lo menos un medio escrito lo suficientemente amplio, con calidad y profesionalismo como lo es "Foro", para que más de 60 escritores de México y el extranjero expresen mensualmente a través de sus páginas los pensamientos e inquietudes que forman opinión dentro del gran número de lectores que hasta la fecha tiene.Dentro de esta misma práctica de edición, ha colaborado, cuidado y diseñado más de 40 libros de escritores e instituciones que se lo solicitan y tiene en su haber tres libros histórico-biográfico y de consulta, como el "Prontuario Judaico".