Diario Judío México - es un mosaico de identidades, un país multicultural que, producto de las distintas corrientes migratorias que arribaron a lo largo de la historia, fue conformando una sociedad plural y multirreligiosa.

A una primera y esencial identidad católica, se le fueron incorporando otras tantas que fueron enriqueciendo la sociedad . Sobre todo, los movimientos inmigratorios de mediados del siglo XIX y principios de XX, encontraron a nuestro país con las puertas abiertas para recibir a quienes, desde sus raíces culturales, profesaban diferentes prácticas religiosas.

Esta religiosidad, que se arraiga en las raíces más profundas de nuestra sociedad, nació, se desarrolló y se hizo parte de muchos de nosotros gracias a la existencia de personas que con amor, fe, voluntad y compromiso dedicaron gran parte de su vida, a desarrollar, nutrir y difundir aquello en lo que creían.

Además de una mayoría católica, el entramado social también se constituye por miembros de comunidades cristianas de distintas denominaciones, iglesias ortodoxas, la comunidad judía más grande de Latinoamérica, una importante comunidad islámica, budistas, personas de tradiciones africanistas, hare krishnas, mormones, bahá´í y sikhs, entre otros.

Si bien siempre existió interacción entre las diversas comunidades e instituciones religiosas, en las últimas décadas fueron cada vez más las que se comprometieron con el diálogo interreligioso y la convivencia fraterna.

En los últimos años fueron muchos los espacios de diálogo interreligioso que se fueron creando a lo largo de todo el territorio argentino, por ejemplo el Comité Interreligioso por la Paz de Córdoba, la mesa de diálogo interreligioso de Tucumán, la de San Juan, la de Neuquén, la Red Interreligiosa de Jóvenes de la Ciudad de y el Instituto de Diálogo Interreligioso, entre otros.

No podemos dejar de destacar la importante tarea que realizó el entonces cardenal Jorge Bergoglio, cuando era Arzobispo de , promoviendo el desarrollo del diálogo interreligioso en nuestro país; tarea que sigue realizando como Sumo Pontífice, fomentando el diálogo constructivo y positivo entre las distintas tradiciones religiosas para promover la paz mundial.

Por citar un ejemplo, en el año 2000 el entonces cardenal Bergoglio, acompañado por dirigentes musulmanes y judíos, plantaron un olivo en Plaza de Mayo como símbolo de paz y unión entre las tres religiones de tradición abrahámica.

En el mundo globalizado en el que nos toca vivir actualmente, el pluralismo religioso juega un rol fundamental. Las religiones son parte de la formación de las identidades individuales y también colectivas, es decir, las personas logran encontrar en ellas una verdadera comunidad de contención que posee sus propias características, valores y tradiciones.

El pluralismo religioso nos acerca, a nivel estatal, el desafío y la oportunidad de trabajar cada día por una sociedad inclusiva, en la que se fomente el diálogo y la escucha para que todos tengamos la posibilidad de expresarnos con libertad y respeto y donde la diversidad sea un valor, un motivo unión y convivencia en armonía.

De esta manera, el Gobierno, reconociendo la importancia que revisten las comunidades religiosas en la conformación de la historia e identidad de nuestra sociedad, delega en la Secretaría de Culto, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, la facultad de actuar en todo lo inherente a las relaciones del Gobierno con los distintos cultos presentes en el territorio nacional, como así también la protección y promoción de la libertad religiosa y el fortalecimiento del diálogo interreligioso.

Debido a que estamos convencidos de que tanto el diálogo intercultural e interreligioso como el fortalecimiento de la libertad de culto son esenciales en la agenda , es que el año pasado hemos creado la Dirección de Libertad y Diversidad Religiosa y estamos trabajando en un proyecto de Ley de Libertad Religiosa, que derogaría la actual Ley 21.745, del año 1979.

El nuevo anteproyecto de ley además de saldar una deuda histórica con las comunidades religiosas, tutela este derecho humano fundamental en forma amplia y de acuerdo a los estándares internacionales. Algunos puntos destacados de este anteproyecto son: 1) que de la obligatoriedad de la inscripción se pasaría a la voluntariedad; 2) la inscripción implicaría el reconocimiento de la personalidad jurídica especial de las entidades religiosas haciendo operativa, de esta manera, la norma del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación que así lo dispone (Art. 148 Inc e). 3) Dejaría de ser necesario que las entidades religiosas adopten formas asociativas extrañas a su propia naturaleza. 4) Buscará fortalecer la libertad religiosa en su dimensión individual, garantizando que la cuestión religiosa no puede generar motivos de discriminación.

El acercamiento a las comunidades e instituciones religiosas, el fortalecimiento de las relaciones con cada una de ellas y de la libertad religiosa es fundamental para poder lograr el objetivo de mostrar a toda la sociedad, la riqueza en diversidad de tradiciones de fe de la que somos depositarios y la armónica convivencia que se da entre cada una de ellas, convirtiendo a la en uno de los casos ejemplares en el mundo de convivencia interreligiosa y libertad de culto.

(*) Subsecretario de Culto de la Nación.

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