Lillian Hellman nació el 20 de mayo de 1905 en Nueva Orleans, USA, hija única de una familia judía de la clase media. Su padre, a quien veía como el héroe de su vida, inmigro de Alemania en 1840. En 1911 fracaso como comerciante y pasaron a vivir con los abuelos maternos o paternos alternativamente. La pequeña Lillian exageraba las cualidades de su papa mientras ignoraba las cualidades de su mama, una mujer culta y sensitiva.

La hermana de su papa, Ana, tenía una casa de huéspedes y allí pasaba mucho tiempo Lillian, sola, de ojos e inteligencia brillantes, observaba a los huéspedes y se contaba historias que inventaba usando los datos que le daba su amigo, el administrador.

Viajo a Nueva York con su papa y empezó a escribir en el hotel donde vivían. Estudio en la Universidad y a los 19 años entro a trabajar en una editorial, contaba que ella había descubierto a Faulkner, pero los hechos fueron distintos en la realidad.

En 1925 se casó con el agente teatral Arthur Kobe, dejo la editorial y se dedicó al reportaje. Viajo por Europa y se estableció en Hollywood, donde su marido tenía un trabajo de planta y ella se dedicó a leer guiones para la MGM por 50 dólares a la semana. Más tarde dijo que había descubierto el “Gran Hotel” de Baum. Tampoco fue cierto.

La década de los años 30 cobijo a muchos de los intelectuales en los Estados Unidos que simpatizaban con el comunismo o se integraban y eran activos en el Parido Comunista, El radicalismo de Hellman se inició en la huelga de escritores y directores de la industria cinematográfica. El punto crucial fue su encuentro con Dashiel Hammet en 1930, escritor camino a la cumbre de las novelas de misterio, llego a la fama con The Maltese Falcon y las cantidades de alcohol que consumía. Inteligente, ejemplar en su oficio. Al poco tiempo de conocerse, ambos se divorciaron y se unieron en una relación profunda e intermitente de treinta años que alimentaba el escandalo hasta la muerte de Hammet.

Hellman le debía mucho a Hammet como escritora, mientras el dejaba de producir, ella se hacía una mejor escritora y más exitosa, en parte, por la crítica constructiva y brutal de Hammet quien era comunista apasionado. Ella fue apologista de Stalin, defendió las purgas de Moscú y sostenía que había creado “el estado democrático ideal”.

Lillian Hellman era conocida por su vida, su y sus escritos como dramaturga y guionista. Tres de sus películas están en el salón de películas más premiadas, más famosas.

Fue una de las escritoras estadounidenses más famosas. La primera mujer admitida al Club de Dramaturgos por dos de sus obras: La Hora de Los Niños de 1934 y The Litlle Foxes de 1939. Por esta obra fue candadita al Premio Pulitzer, pero uno de los jueces, el reverendo Lyon, la rechazo porque le parecía escabrosa. Se creó el Círculo de Críticos de Dramas en Nueva York para dar origen a un nuevo premio. precisamente para dárselo a Hellman.

En 1947, la HUAC –Comitte in Un-American Activities –acumulo declaraciones de actividades comunistas en Hollywood y diez escritores y directores fueron condenados a encarcelamiento en abril de 1950. Reclamaron la injusticia porque el Comité había violado su derecho y la ley que los protegía contra la auto-incriminación. En ’51 el Comité volvió a los citatorios y los interrogatorios con mayor insistencia porque varios de los condenados habían desaparecido y debían encontrarlos. La mitad de los interrogados daban datos sobre sus colegas. Los otros se amparaban con la ley contra la auto-incriminación y guardaban silencio.

Cuando llamaron a Lillian Hellman en ’52, Hellman escribió una carta a quien encabezaba el Comité ofreciendo declarar sus actividades personales. Pero se negaba enfáticamente “…a herir a personas inocentes que conozco desde hace años para salvarme, eso, para mí, es inhumano e indecente y deshonorable. No puedo y no cortare mi conciencia para quedar bien con la moda de estos años.”

La carta fue publicada y causo nueva admiración. Su oferta fue rechazada y fue incluida en la “lista negra” que aseguraba que no la volverían a llamar a trabajar para la industria cinematográfica.

En los años 60 su fama como dramaturga empezó a declinar por las obras de autores como Miller y se dedicó a escribir sus memorias que quedaron en cuatro libros con sus recuerdos personales y legendarios: An Unfinished Woman, Petimento, Scoundrel Time y Maybe. Los cuatro fueron muy bien recibidos por el público y la crítica. An Unfisished Woman ganó el Premio del Libro Nacional en 1969; pero fueron menos apreciados entre algunas personas que también recordaban los episodios que ella contaba y fue acusada repetidamente, a lo largo de su vida, de ajena a la verdad, en especial por su amiga Mary MacCarthy, quien dijo en la televisión: “cada palabra que (H.) escribe es una mentira, incluyendo ‘y’ y ‘el’. Hellman respondió con una demanda que continuo hasta su muerte sin llegar a un fin.

Sin duda, Hellman incurrió en escribir mitos, representaciones falsas y exageraciones, también lo anuncia en An Unfinished Woman: “lo que he escrito, es la verdad como yo la vi. Desde luego es diferente, es como si hubiera yo ensamblado partes de un dibujo de crucigrama que un niño volteo y perdió algunas de sus partes.”

Hellman escribía sobre hechos e imaginación, no Historia, ayudo a introducir la autobiografía postmoderna que rechaza el cuento tradicional de la cuna a la tumba. En su lugar acude a la memoria, intencionalidad en hechos, vida; abandona las confidencias intimas de dominio de la experiencia.

Las autobiografías de Hellman son inestables, cambian de lugar, de preguntas, se acerca a la idea del autorretrato usando retratos de otros para implicar su retrato personal.

¿Es justo pedirle a un autor de ficciones verdades absolutas? Hellman fue una mujer que llego a un lugar de gloria que no puede ser ignorado de dramaturga y guionista, es una figura simbólica para mujeres atentas en todo el mundo.

Todas las acusaciones a su falta de veracidad olvidan la real verdad de que era una mujer creadora de historias, investigadora del ser mas complicado de la creación: el hombre que vive agitado entre intenciones, deseos, triunfos y frustraciones, una vida en la que lo único seguro es la muerte.

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Nació en la Ciudad de México, terminó sus estudios de Filosofía en la UNAM, es Escritora y traductora. Actualemente reside en Israel.