Diario Judío México -

Magdalena comenzó terapia después de dos años de haber perdido a su esposo de una forma inesperada. Ella siempre se consideró una persona fuerte capaz de resolver cualquier situación. El motivo de consulta fueron sus ataques de ansiedad que poco a poco fueron mermando su vida.

Su primer ataque de pánico vino el día del entierro de su esposo. Comenzó a sentir que el pecho se le cerraba, que el corazón le latía muy rápido, las manos le sudaban, sentía que se asfixiaba y que en cualquier momento se iba a desmayar. Ella pensó que estaba sufriendo un ataque al corazón y fue al hospital donde le comunicaron que físicamente estaba muy bien y que había sufrido un ataque de ansiedad.

Magdalena comenzó a sentir muchas responsabilidades al quedarse sola sin su marido. Cada día se ponía peor. Se sentía deprimida y lloraba casi diario. Los ataques se hicieron mas frecuentes. Comenzó a faltar a su trabajo hasta perderlo, cada día dudaba mas en salir de su casa por el miedo de sufrir un ataque de ansiedad en la calle o el trabajo, aunado a esto le daba vergüenza decirle a sus familiares y amigos que sufría de estos ataques lo que hacía que la ansiedad aumentara aun mas y tuviera ataques mas seguidos. Igualmente el miedo al miedo a sentir un ataque provocaba mas ansiedad y por ende mas ataques, viviendo un círculo vicioso donde la ansiedad provocaba mas ataques y los ataques provocaban mas ansiedad.

Los ataques de pánico o ansiedad son síntoma de un trauma sufrido en algún momento de la vida y se pueden manifestar inmediatamente o después de varios años. En algunas personas el ataque aparece inesperadamente y en otras cuando tienen que confrontar una situación que les causa ansiedad como es hablar en publico o relacionarse con gente.

Muchas veces estos ataques vienen acompañados por agorafobia, que es el miedo de estar en lugares públicos donde es difícil escapar o encontrar algún tipo de ayuda en caso de un ataque, lo que hace que la persona cada vez dude mas en salir de casa.

Generalmente los miedos son irracionales y la persona puede entenderlo así, pero al vivir el ataque es tan física y fuerte la sensación que el terror se apodera de la situación creyendo que se va a morir o perder el control.

Cuando se busca la ayuda profesional pertinente en pocas sesiones se puede terminar con estos ataques y vivir una vida plena y sana. Sin embargo es esencial descartar una condición física por lo que es muy importante consultar con un médico.

Teresa era una joven muy tímida que dejaba de hacer muchas cosas por evadir sentirse ansiosa. Cuando estaba con otra gente su corazón palpitaba muy rápido, sentía que no podía ser ella misma y le comenzaba a faltar la respiración.

Al trabajar con ella por medio de Arte terapia reporta las siguientes imágenes: se encontraba en una caja donde al principio se sentía protegida pero después se sentía encerrada, con mucho miedo y sin encontrar la salida. Al mirar arriba se da cuenta que la caja siempre estuvo abierta, la escala y al momento de querer brincar hacia afuera donde todo se ve verde y bello, siente miedo. Comienza a sentir una fuerza dentro de ella y salta, realizando que fue mucho mas fácil saltar de lo que se imaginó. Ya afuera se siente libre, tranquila y disfrutando del mundo. La historia de Teresa nos muestra que se puede llevar una vida tranquila y libre de tensión y que el proceso de la sanación es mucho mas fácil de lo que el miedo nos hace creer.

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1 COMENTARIO

  1. El artículo de "Trastorno de ansiedad con ataques de pánico y agorafobia" lo padecí­ por 7 largos años. Mal diagnósticos son muy frecuentes y tuve adicción a medicamentos como Ativan o Tafil o Rivotril. Gracias a Clínica Cantú en Cuernavaca yo pude salir de ese infierno. Felicito a Uds. Por escribir sobre estos temas. Hoy puedo decir que si se puede salir adelante y vivir bonito.

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La Dra. Alicia Duek es doctora en psicoterapia egresada de San Diego University for Integrative Studies (SDUIS). La doctora es especialista en terapia individual, de familia, arte terapia y terapia floral de Bach.