De la Turquía medieval al México contemporáneo

A partir de 1544 y tras múltiples escapes de las garras de la inquisición (de Aragón a Portugal, de Portugal a Holanda, de Holanda a Turquía) Doña Gracia Nasi se hizo famosa porque a través de su compañía de comercialización de especies se dedicó a rescatar judíos que huyendo de la inquisición o en busca de nuevas tierras eran secuestrados por los piratas.

Desde hace años cuando oí esta historia por primera vez y cuando me contaron todos los honores que se le hicieron a Doña Gracia por haber salvado a tantos judíos amenazados con la muerte en altamar si no era pagado su rescate siempre pensé que era un poco extraño lo que ella hacía porque mientras por un lado salvaba a quienes quizás hubieran muerto si no era por su participación por el otro lado convertía a los judíos en un objetivo perfecto donde los piratas sabían que, judío secuestrado era ganancia automática para ellos lo que, pensaba yo, si fuera yo pirata me dedicaría exclusivamente a secuestrar judíos porque estos disminuían mi riesgo de quedarme con un cuerpo sin valor en caso de secuestrar a victima equivocada.

Unos años más tarde me encontré la historia de otros sefaradís, en este caso los hermanos Lafitte quienes desde su base en Galveston Texas se dedicaron por un lado a atacar fragatas españolas para robarles el oro y mandarle un inequívoco mensaje al Rey de España de que lo hacían como venganza por el robo de los bienes que estos les habían quitado a los sefaradís durante la expulsión.

Una venganza real era la "justificación a sus ataques" lo cual si bien no me parecía del todo loco tampoco me parecía muy correcto hasta que me encontré con la segunda faceta de su trabajo, la dedicada a tratar con piratas que secuestraban judíos para pedir rescate a sus comunidades de origen o de destino.

La técnica Laffite para tratar con secuestradores:

Pierre, la cabeza fría de los Laffite, decidió tras un frio análisis del problema que el rescate de judíos le costaba a las comunidades cada día más porque los piratas, nada tontos, sabiendo que se les iban a pagar sus demandas, cada día pedían más y claro, secuestraban a más judíos por lo que ellos decidieron -en contra de la "mejor" opinión de los líderes comunitarios de aquel entonces- cambiar las reglas del juego.

Primero, enviaron un mensaje a todos los piratas secuestradores avisándoles que si tenían entre sus secuestrados a un judío (que a veces caía en sus manos simplemente por ser parte de la tripulación o el pasaje de un barco secuestrado) ellos, los hermanos Laffite, les agradecerían se los enviaran a cambio no de dinero, que ellos no pagarían, sino de lo que hoy llamaríamos "estrellitas de buena conducta" que ellos emitían y que les servirían a los secuestradores tener "puntos a su favor" por si llegan a caer en las garras de los Laffite y sus asociados agregando que, no regresarlos inmediatamente y en buena salud les daría en cambio "taches de mala conducta" que ellos mismos (los Laffite) se cobrarían.

Me imagino que al principio todo mundo debió haberse muerto -pero de la risa- de los "mensajitos" de los Laffite hasta que empezaron a llegar a Jamaica, Puerto Rico y otros conocidos nidos de piratas cabezas de piratas con "tachecitos de mala conducta" y la advertencia de que quienes no entendieran el recado pagarían con su vida el secuestrar a judíos.

Y como casi es lógico presuponer, en vez de aumentar el número de secuestros y el monto de los rescates de pronto estos empezaron a disminuir dramáticamente.

¿Por qué? pues simplemente porque los piratas, igual que todo mundo, son en el fondo negociantes que lo quieren es ganarse su dinero de la manera más cómoda y más segura posible (lo cual es factible cuando tienen una recompensa garantizada) pero improbable cuando de antemano saben que las víctimas no solo no le redituaran ningún benéfico financiero sino peor aún, les garantizaría la enemistad de los Laffite y la persecución incesante por parte de sus gentes hasta que los encontrasen y cobrasen el crimen cometido.

¿Y a qué viene todo esto?

Bueno pues muy sencillo. Hoy en México, igual que en otros países latinoamericanos y africanos, el secuestro vuelve a ser fuente de ingresos importante para múltiples grupos criminales. En México destacan en esta arena las bandas de pochos que desde Arizona aterrorizan en particular a migrantes centroamericanos a los que secuestran varias veces y de los que extraen múltiples rescates que empiezan por la frontera de Guatemala para terminar en las casas de recepción de ilegales en Phoenix.

Estas bandas evitan, de alguna manera a la justicia del país de origen, a la mexicana y a la estadounidense y se regocijan con el fruto de su mal habido ingreso.

Ah, pero estas bandas de pronto pierden la cordura y siguiendo las mismas reglas de "mercado' de cualquier otra empresa tratan de expandir su cobertura, recibir mas ingresos y de ser posible trabajar menos para lo cual tratan de secuestrar a turistas americanos en Tamaulipas, Juárez, Tijuana, etc.

Y de pronto, la historia se repite.

Hace unos días, en Tijuana, una de estas bandas cometió el error de secuestrar a un turista judío de nacionalidad israelí que estaba en esa ciudad.

Es curioso lo poco que cambiamos a lo largo de los siglos y a través de la geografía porque estos piratas modernos cholos de Phoenix ya analfabetos en múltiples idiomas repitieron - sin haberlo estudiado, la fórmula de los piratas medievales yendo a la comunidad judía para pedirles que pagaran el rescate de su correligionario.

Al igual que hace 500 años el corazón dicta que si todos tenemos que poner un dólar para ayudar a rescatar vivito y coleando a un correligionario deberíamos hacerlo -y ya lo estaban haciendo- cuando (al igual que hace siglos) surgió un Laffite moderno que volvió a cuestionar la racionalidad de este acto preguntando si, al pagar el rescate, no se abría una caja de pandora porque el mensaje a los piratas de Phoenix seria que si secuestras a un judío en la frontera recibes 5 o 10 veces lo que te pagan por un ilegal centroamericano y, visto así, la decisión comercial es casi inevitable: denme a los del norte que me dan menos problemas y me pagan mejor, ¿no cree Usted?

La comunidad judía de México con las autoridades del estado coordinó el rescate del israelí el cual fue un éxito deteniendo a toda la banda y rescatando a otros tres migrantes aparte del israelí.

Esto es el resultado de casi 18 años que la comunidad ha trabajado en las relaciones con autoridades y ayudando a tener más inteligencia contra la delincuencia.

En estos 18 años se ha tenido una eficacia del 100 % de los secuestrados traídos a su casa sanos y salvos y se han detenido a más de 350 bandas de este modo, rescatado a unos 15 miembros de la comunidad en operativos.

Y ahora el mensaje a los secuestradores:

Si tocan a un judío de cualquier nacionalidad no solo no recibirán más dinero más fácil y más rápido que si secuestran a un ilegal centroamericano, más bien al revés, recibirán nada y se les perseguirá hasta encontrarlos.

Peor aún, si al momento de su arresto se resisten quizás tengan que sufrir ahí mismo las consecuencias y si son arrestados la comunidad ahora sí, juntara el dinero, no para pagarles un rescate mal habido sino para contratar un abogado que no solo se asegure de que vayan a la cárcel sino que también verifique que este ahí y siga ahí por todo el tiempo necesario.

Y así, aun cuando separadas por 500 años de los piratas de antaño- las experiencias se repiten y los mensajes llegan a quien debe escucharlos: Si nos tocan se arrepentirán.

Ah, ojalá todos los gobiernos involucrados tomaran la misma actitud, ojala hubiera una cofradía internacional de "hermanos Laffite" dedicados a erradicar a esta plaga de secuestradores para que no secuestren a nadie ni extorsionen a nadie.

Ojala los Laffite de hoy tuvieran los recursos para salvar a todos, rescatar a todos y ayudar a las policías a arrestarlos a todos pero si no se puede acabar con estos parásitos por lo menos vale la pena mandarles el recado:

Si no quieres cambiar de giro por lo menos ten cuidado con quien te metes porque aquí, ya hay un grupo que sin aspavientos, sin ruido y sin presunción está decidido a perseguirte cuanto tiempo sea posible para entregarte a la justicia y que paguéis por tus crímenes.

Así, en lugar de convertir a todos los que cruzan o viven en la frontera en blancos inminentes se les convierte en vanguardia del ataque frontal contra el secuestro.

Cero tolerancia, cero paciencia, cero rescate, 100% garantía de persecución hasta que se les arreste. ¿Queda claro?

Y gracias al Laffite mexicano que por obvias razones quedará en el anonimato.

2 COMENTARIOS

  1. esta es la forma correcta, con fuerza, con los terroristas y traficantes no se negocia se va uno contra las cabezas y contra las organizaciones en su total
    lastima de este pais casi totalmente infestado

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