Diario Judío México - Una anciana a su odontólogo:
– Vengo a que me saque los dientes…
– Pero señora, si usted no tiene dientes.
– Si doctor; acabo de tragármelos.

Dr. tengo los dientes muy amarillos, ¿qué me recomienda?
– Corbata marrón.

De acuerdo a los estudios realizados, le quedan 7 días de vida.
– Doctor, ¿qué puedo hacer?
– Vaya a vivir a lo de su suegra y le resultarán una eternidad.

Yo no me fío de los cirujanos: son expertos en manejar cuchillos, se ponen máscaras para que no los reconozcan y usan guantes para no dejar huellas.

Entra un señor corriendo a una farmacia y dice:
– Rápido, deme algo para la diarrea,
¡¡¡ YA!!!
El farmacéutico nerviosísimo, le da unas pastillas y el urgido las toma y se va.
El farmacéutico se percata de su error y cuando 2 horas después llega el diarreico, le dice:
– Disculpe señor, pero en lugar de un antidiarreico le dí un tranquilizante…; ¿cómo se siente?
– Cagado hasta los testículos, pero no me importa.

– Doctor vengo a que me ayude con mi problema de doble personalidad…
– OK; pase y hablemos los cuatro.

Mi médico es un matasanos,
estuvo tratando a mi esposa del hígado durante 20 años y al final murió del corazón.
– El mío es mejor: si te trata el hígado, seguro que te mueres del hígado.
– A ver señorita, desnúdese por completo.
– Si su colega me revisó hace 5 minutos y me dijo que estoy fantástica.
– Precisamente, quiero comprobarlo…

¿Como está mi corazón?
– Podría estar mejor, pero no se desanime: durará tanto como usted.

El médico al paciente:
– Usted debería haber venido a verme antes.
– En realidad fui a ver a un curandero.
– ¿Y qué tontería le dijo?
– Que viniera a verlo a usted.

– Doctor, estoy teniendo problemas con mi transplante de pene: ¡me rechaza la mano!

El médico al paciente:
– No encuentro la causa de sus dolores de estómago, pero pienso que se deben a la bebida.
– Bueno doc, volveré cuando usted esté sobrio.

Doctor, a mi amigo lo atropelló un tren y vengo a verlo.
– Lo encontrará en las habitaciones 20, 21 y 22.

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